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LA TUMBA

Author: Diego Fernando Marín
lunes, febrero 8

Autor: Jim Butcher
Traducido por: Isabel Notario Matey
Editorial: La factoría de ideas
Recomendado para: Jóvenes lectores
Novela

     La palabra saga traduce simplemente historia y se origina por allá en las narraciones nórdicas. Así, hay títulos como Saga de Egil Skallagrimson  o Saga de Víglundar o Saga de Grettir. Al parecer las sagas tuvieron un origen en la oralidad y luego se empezaron a ver plasmadas por escritos. La única que recuerdo haber leído, la Saga de Egil Sakallagrimson, narra la historia de un hombre que es un poeta y un guerrero y un proscrito, y que si nos fiamos de las palabras de Borges, es el reflejo de un habitante típico de las tierras del norte.   
     En algún momento la palabra saga comenzó a ser empleada para historias de fantasía que demandaban más de un volumen para ser completadas. Así, algunos hablan de la saga de El señor de los anillos o de la saga de Canción de hielo y fuego, incluso de Saga Divergente o saga Star Wars. Las sagas parecen abundar el día de hoy.
     Sin embargo, el uso de personajes que extendía su vida y obra durante más de un volumen es de larga data. Recordemos a Sherlock Holmes o las narraciones de las mil noches y una noche, incluso algunas de las obras históricas de Shakespeare y el mismo Quijote de Cervantes.  
     Más debe reconocerse que el origen de muchas sagas de hoy en día deben su origen a intereses más económicos que narrativos. Como si no podríamos explicarnos que se lance un nuevo libro de Crepúsculo de Stephenie Meyers que aborda el mismo relato con los géneros cambiados, o que un relato como El Hobbit haya sido extendido de manera innecesaria en su adaptación al cine.
     Hay sagas y sagas por supuesto. Una de ellas es la de Mundodisco del genial Terry Pratchett, otra de ellas es la saga de Harry Dresden de Jim Butcher. A diferencia de las sagas juveniles que hoy en día imperan, los libros de Butcher pueden ser leídos de manera independiente y cada uno de ellos va mostrando una ampliación del mundo en el que habita el protagonista.
     Harry Dresden es el único mago de Chicago, un representante del Consejo Blanco, ahijado de una Sidhe y una suerte de miembro de honor de una manada de hombres lobo. Con todo, no es esto lo más relevante de sus relatos- que ya llevan diez traducidos, solo tres han ido llegando de uno a uno a Colombia- sino la forma en que poco a poco, paso a paso, libro a libro el círculo en el que se mueve se va ampliando, complejizando. Si en el primer libro es un mago a sueldo de la policía, en el segundo se muestra otras criaturas como los hombres lobos, en el tercero se asiste al mundo de Fantasía, de los Sidhe, con sus propios protocolos y normas. Lentamente, paso a paso, las barreras de la realidad van cediendo.
     Desde el lado del discurso de género, las Saga Dresden está tejida a la antigua, e incluso, si así se quiere leer, con algo de misoginia: algunas de sus más grandes adversarias son mujeres o, por el contrario, son mujeres necesitadas de un campeón a su lado. Pero este es solo un aspecto, del que no estoy seguro que resista un examen denodado, que no mengua el encanto de su obra.

     Habrá Dresden para rato si el público quiere, y si aceptas hacerle un lugar en tu estantería, convertirlo en una puerta a un mundo poblado de magia acechando justo en los intersticios del nuestro.     
miércoles, febrero 3

Autor: David Foster Wallace
Traducido por: Javier Calvo
Editorial: Debolsillo
Recomendado para: Grandes lectores
No ficción

     Conocí este libro a través de María Paulina, una alumna de penúltimo año de bachillerato, quien realizó una reseña de este libro mientras buscaba evadir su exploración de temas académicos para realizar su trabajo de grado. Sin embargo, la reseña resultante fue lo suficientemente buena que deje pasar el tema y le di una buena calificación junto con una línea con mi letra cuneiforme en donde le decía que me había hecho ganas de leerme el libro. Los chicos tienen un corazón generoso, sobre todo las chicas que leen, dos días después María Paulina me llevó el libro para que me lo leyera. La experiencia ha resultado mucho mejor de lo esperado.
     El mundo capitalista nos ha enseñado a matarnos mucho tiempo, muchas horas al día, para que en algún momento nos demos unas vacaciones que sean inolvidables. Por lo general –No puedo dejar de recordar al principito mientras terminaba de hablar sobre las píldoras que quitaban la sed diciendo que emplearía todo el tiempo ahorrado en caminar con tranquilidad hasta un pozo para beber- la fantasía de las vacaciones consiste en hacer lo mínimo posible en cualquier lugar tropical, lleno de palmeras y de playa. Eso, o un crucero.
     Los cruceros nunca me han llamado la atención en particular, y mucho menos después de leer el reportaje de David Foster Wallace. Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer es el relato de un periodista paranoico semiagarofobico que se sumerge en el blanco corazón de los mares a bordo de un gigantesco crucero de lujo, todo ello pagado por la prestigiosa revista Harper´s. Lo que podría ser el sueño de muchos, resulta ser la pesadilla de este periodista.
     Foster Wallace comienza haciendo un recuento de todo lo visto, de todo lo vivido en su semana, desde la patética espera en una suerte de hangar [Una segunda señora (…)tiene un megáfono y repite una y otra vez que no nos preocupemos por nuestro equipaje, que nos seguirá más tarde, y por lo visto solamente a mí me parece un momento aterrador por su eco involuntario de La lista de Schindler en que embarcan a la gente para Auschwitz (p. 29)] , pasando por la sensación de ser odiado por el capitán de la nave, su contemplación de las multitudes que descienden a los puertos [No importa que esté aquí arriba o ahí abajo, soy un turista americano, y por tanto ex officio corpulento, rollizo, rubicundo, escandaloso, malcriado, preocupado por su aspecto, avergonzado, desesperante y codicioso: la única especie de bovino carnívoro que se conoce en el mundo (p. 91)] hasta la introspección de su –nuestra- insaciable capacidad de pedir siempre más. Y todo ello contando de la manera más delirante posible, como en aquel instante en que decide averiguar en qué momento arreglan su cuarto y descubre que si se demora más de 29 minutos de alguna manera mágica su cuarto está limpio y organizado, pero si se demora menos tiempo todo sigue igual, o las páginas donde teme que finalmente el capitán del crucero ha encontrado la mejor manera de deshacerse de él, a través de la fuerte succión del sanitario (No sé porque tengo la fuerte necesidad de escribir la palabra retrete).
     Cada recuerdo, cada momento, cada diálogo, escrito con un enorme humor negro que hace trizas de alguna manera todo, incluso lo que parece admirar. Sobre todo si se refiere a sí mismo. Así, algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer, se convierte en una experiencia divertida que me hizo buscar casi de inmediato La broma infinita, y esperar leer más del autor en poco tiempo.
    

        

RETRATOS DE CAROLINA

Author: Diego Fernando Marín
martes, febrero 2

Autora: Lygia Bojunga
Traducido por: Santiago Ochoa
Editorial: Grupo Editorial Norma
Recomendado para: Jóvenes lectores
Novela

Ser lector es hacer parte de una comunidad que en un aspecto de su vida se identifica con la lectura. Así, los lectores hablan entre sí de sus vidas, odios, amores, películas y, por supuesto, de libros.  No solo de los clásicos o los best sellers, en ocasiones sale el tema de la calidad literaria, en otras del último libro publicado por tal o cual autor, del último libro adquirido o recordado o, como en este caso, del último leído que es digno de recomendación.
Retratos de Carolina fue descubierto por Danny entre las estanterías de la biblioteca escolar, mientras hacía una selección de libros escritos por mujeres para recomendarles a los chicos (Hoy la exhibición es de libros firmados por escritores a los que Danny se ha acercado a lo largo de los últimos cinco años para pedirles un autógrafo para la biblioteca del colegio). Por supuesto el nombre de Lygia Bojunga no le era desconocido, razón por la cual se sumergió entre sus letras para acto seguido hablar de él como quien no quiere la cosa.
Las recomendaciones entre los lectores suelen empezar algo así como: Mirá –hay que recordar que soy caleño- acabo de leerme un libro… y terminar con …a vos te gustaría oís. En este caso la verdad, el resumen de Danny si me atrajo, de manera tal que paso de inmediato a mi cola de libros para leer  (¿Vos no tenés el día señalado también? – me pregunta Danny mientras me hace el préstamo de Retratos de Carolina. Le digo que sí, pero que me llamó la atención el que me acaba de describir. ¿Y por qué no volvés por él cuando acabés el otro? Aclaro que Danny tiene que luchar contra la perenne costumbre de los docentes de tomar prestados libros para que acumulen polvo en sus mesas de trabajo. Así que solo lo mando al diablo, le recuerdo que soy su mejor usuario y me llevo Retratos de Carolina.)
Bojunga no es nueva en la literatura, y su oficio le ha valido los premios Astrid Lindgren y el Hans Christian Andersen. No es nueva en la literatura y eso se nota en cada palabra, en cada frase de esta novela. No borda frases con una retórica complicada. Nos cuenta la vida y desengaños de Carolina en varias instantáneas a lo largo de su vida, nos la dibuja curiosa, juguetona, inteligente, autónoma, adorando a su padre, enamorándose de los espacios; siendo terca, mandona, apasionada y, también, tonta. Así, el lector conoce a Carolina desde sus seis años y la sigue hasta que se rebela contra su autora, rompiéndose la cuarta pared como recurso narrativo, para exigirle un final más positivo (No feliz, solo positivo) de sus acciones y posibilidades. Bojunga accede ante Carolina, pero, como todo escritor, termina haciendo lo que se le da la gana.    
Por otro lado, se trata de un libro profundamente feménino, no porque su protagonista sea mujer, sino porque habla desde el lugar y sensibilidad de la mujer, sin pintar una criatura dócil sin voz. Por el contrario, Carolina tiene una forma propia de ver el mundo, de fijarse en los objetos que lo amueblan,
Quien diseñó el escritorio obviamente tenía problemas relacionados con lo convencional: No sólo este era diferente a la mayoría de los escritorios, sino que, en sí mismo, no se repetía. Así, las gavetas que se situaban a los dos lados, vecinas del espacio vacío donde el papá extendía las piernas, no solo tenían alturas diferentes, sino que el interior también variaba: las más altas no tenían compartimientos adecuados para documentos y ficheros; las del medio tenían compartimientos que también variaban; dos de ellas tenían llave(los asuntos íntimos), las otras, sólo manijas; además del espacio para las piernas, una de altura pequeñísima, donde el papá dejaba bolígrafos, lápices, borradores, resaltadores, cortapapeles, tijeras, ganchos y un montón de artículos imprescindibles que encontraban allí su morada ideal. (p. 79)
Yo que no hablo de libros sino por el medio del blog, y en algunas ocasiones puedo balbucear una que otra idea, te pregunto Danny, ¿Cuándo dejó aquí de hablarse de un escritorio y se pasó a describir un alma?, ¿cómo se llama esa figura literaria? Así que a riesgo de seguir de manera indefinida, a la manera de Neruda con su Libro de las preguntas, y sabiendo que seguiremos nuestra conversación en los pasillos del colegio –al menos mientras se pueda- solo puedo terminar agradeciéndote esta recomendación que hoy hago a los lectores.

LOGICOMIX. Una búsqueda épica de la verdad

Author: Diego Fernando Marín
lunes, febrero 1

Texto: Apostolos Doxiadis y Christos H. Papadimitriou
Ilustraciones: Alecos Papadatos
Color: Annie Di Donna
Traducido por: Julia Osuna Aguilar
Editorial: Sins entido
Recomendado para: Jóvenes lectores
Novela gráfica

     Para muchos hablar de lógica es hablar de sentido común. Así, lógico se relaciona con algo obvio. Día a día se habla de aquello que es lógico, de que debe actuarse según dicta la lógica. Sin embargo también es día a día más difícil tomar decisiones de acuerdo a la lógica. Recuerden a la mujer que no abandona al hombre que la golpea, al chico que insiste en tomar drogas a pesar de saber el futuro que le espera, a la persona que maneja texteando o bajo efectos del alcohol.
     Más complicado es cuando se habla de lógica bajo los parámetros de la filosofía o la matemática. Pues entonces la lógica se reviste de un lenguaje que le es propio y es tan abstracto que muchos de quienes intentaron bordearon los caminos de la desesperación y la locura, se atrevieron a buscar la verdad.
     Logicomix es una novela gráfica que se atreve a ir donde otras novelas biográficas no se han atrevido, a los mismos entresijos de uno de los creadores de la lógica contemporánea, Bertrand Russell. Y decimos se atreve, porque el tema no es para nada sencillo, no es la literaria vida de García Márquez o de Rulfo, ni la patética existencia ratonil que se puede tener siendo judío en la Europa de la Segunda Guerra Mundial. Tampoco se quiere decir que la vida de Russell haya sido desapasionada y desprovista de interés, empero está atravesada por un campo que de una u otra forma todos tenemos o hemos temido, la lógica, la lógica matemática.
     Pero donde otros hubieran perdido la cabeza, la dupla Doxiadis – Papadimitriou, rompiendo la cuarta pared, dialogando entre ellos, viajando entre el tiempo de la narración y el tiempo de lo narrado, componen un cuadro atractivo con muchos de los grandes personajes de la lógica y la matemática, como Wittgenstein o Gödel, convirtiendo a Logicomix  en una obra de obligada consulta para quien quiera ingresar al mundo de la lógica por una puerta amable. Empero, también debe advertirse que no se trata de una obra de lógica para dummies o un manual acerca de la lógica. Aunque la obra aborde alguno de los temas y elementos más importantes de la materia funciona más bien como un abrebocas, una pieza de interés, un portal para un mundo en donde la verdad y la locura están tomadas de la mano, mordiéndose la cola, al filo del abismo…
“Pon a un hombre al filo del abismo y –en el improbable caso de que no se caiga- se convertirá en un místico o en un loco… ¡lo que probablemente sea lo mismo!” (p. 253)    

EL VIAJE DEL ELEFANTE

Author: Diego Fernando Marín
jueves, enero 28

Autor: José Saramago
Traducido por: Pilar del Río
Editorial: Alfaguara
Recomendado para: Jóvenes lectores
Novela

     Todo viaje comienza con un pequeño paso, con un motivo minúsculo al que investimos de grandeza, pero de alguna manera ya el viaje está en nosotros, de alguna manera somos el camino que vamos a recorrer, somos la meta misma que anhelamos alcanzar, aunque ya no seamos nosotros quienes lleguemos, aunque sea otro el que nos espera al final.
     En El viaje del elefante Saramago nos narra en su estilo habitual el trayecto que cumple un cornaca y un elefante de Portugal a Viena, siendo el segundo un regalo al archiduque Maximiliano, y el primero un simple accesorio. Sin embargo, desconociendo las transformaciones del paquidermo, Saramago se centra en cambio en las transformaciones del humano, quien avanza en medio de una zozobra constante, desconociendo en verdad el destino que le espera, al cambiar de manos, de puño del poder, una vez más en su vida, pues allá donde vaya un elefante necesitará un cornaca que lo guie.
     Aunque Saramago es Saramago, dueño de un estilo inconfundible, El viaje del elefante es una obra que en muchos casos se detiene en lo superficial, con pinceladas de un humor fácil, que no convence en ocasiones al lector. En esa característica se parece a Caín, y quien sabe si otros libros en donde explore elementos históricos, míticos o reales, sigan con esa impronta, en contraste con títulos como La caverna o Ensayo sobre la ceguera. Sin embargo eso no quiere decir que El viaje del elefante sea una obra mala o aburrida, al contrario logra momentos muy interesantes en donde vemos la debilidad de la iglesia y la debilidad del poder; triunfando, donde el hombre falla, un paquidermo que solo ha emprendido el camino.

P.D. Así, sin aspavientos, sin concursos, sin sorpresas, entrevistas o regalos; rompiendo, sin embargo, una larga tradición, en la que ni siquiera lo recordábamos, Lectura para todos está cumpliendo ya 7 años de haber empezado a compartir contigo, amable lector, lector fiel, reseñas y reflexiones sobre el mundo de la lectura y de los libros.

Esperamos seguirte teniendo con nosotros mucho tiempo más, fiel lector.

LA CIUDAD COMO TEXTO: Museos

Author: Diego Fernando Marín
miércoles, enero 27


 Imagen tomada del Museo La Tertulia. Exposición: La colonia de la infancia.


Al igual que una biblioteca no es un lugar exclusivo para almacenar libros, los museos no son espacios para guardar obras, no subsisten per se con ese propósito. Hay que recordar que al igual que las bibliotecas los museos son puertas hacia otros mundos, ambas buscan la formación de lectores.
Si formar lectores es difícil, formar personas con sensibilidad artística, estética, es muy complicado. Va mucho más allá de que se pueda decir que algo es bonito o feo, que gusta o que no lo hace. La sensibilidad artística, al igual que el hábito lector, se construye con el tiempo, se construye de manera personal.
Mi experiencia, que durante mucho tiempo solo conoció de los grandes artistas a través de las páginas de los libros. Muchos de ellos pertenecientes al bachillerato. Sin embargo, al poder ingresar a los museos de Louvre y Del Prado, mi percepción sobre el arte cambió. No es lo mismo una fotografía de una obra de arte que contemplar esa misma obra. No es lo mismo ver Las meninas en un libro, que verlas en todo su esplendor, poder admirar los detalles, las pinceladas, el empleo de la luz. Por supuesto, eso no me hace un experto, nada más lejos de ello, de hecho se necesitan eventos fortuitos para llevarme a recorrer una galería. Mi hábito de lector de museos no ha sido formado.
Recientemente, llevado por uno de esos hechos fortuitos, recorrí de nuevo un museo, en este caso La Tertulia de Cali, y al ver un montón de chicos de diferentes grados recorrer de manera bulliciosa las mismas salas en las que estaba, vinieron a mi mente los recuerdos de un puñado de párvulos visitando con su maestra, el cabello cano, las estatúas griegas que habitan el Louvre; el curso entero de estudiantes peruanos adentrándose en la antigua ciudad de Machu Picchu; la carpa en Viena dedicada a formar espectadores y, por qué no, cantantes de ópera.

De esta manera, los museos están construyendo de manera constante sus propios consumidores, irrumpiendo en la homogeneidad que, en nuestro caso, en nuestro entorno, se encuentra constituida por las chivas bailables, el consumo del licor, las mujeres con poca ropa y el reggaetón. No deja de ser curioso que en medio de su sobriedad, elegancia y estética, un museo también pueda ser un espacio subversivo. 
A continuación algunas imágenes del taller para chicos de Rembrandt: 





lunes, enero 25

Autor: Alessandro Baricco
Traducido por: Xavier González Rovira
Editorial: Anagrama
Recomendado para: Jóvenes lectores
Monólogo

     Descubrí Novecento en una página de PDF´s. Recordaba una película italiana del mismo nombre que me había gustado mucho. Por supuesto lo descargué y lo leí de un tirón. Luego coaccioné a mi esposa para que me lo regalara de manera “sorpresiva” en Navidad. Desde ese entonces lo leo y releo preparándolo para leerlo en voz alta a mis chicos, a mis alumnos.
     La historia de Novecento es sencilla, la vida y muerte de un pianista increíble que jamás baja del barco, el Virginian en el que nace. Nunca pisa tierra firme. Danny Boodman T. D. Novecento, el mejor condenado pianista de todo el mundo.
     Cuando lo descargué me sorprendió encontrarme con un monólogo dramático corto en el que la historia de amor romántico no tenía lugar, a diferencia de lo sucedido en la película; un monólogo conducido por el que sería el mejor amigo del protagonista, otro músico. Por supuesto, no podría ser de otra forma.
     El drama, pues de un drama se trata, está pleno de momentos cómicos y trágicos, impregnados de una gran sensibilidad lingüística, que van llevando al lector a lo largo de sus 71 páginas con la misma naturalidad como quien respira. El libro no se puede dejar hasta el final, cuando el narrador cede la voz al protagonista para permitirle despedirse a su manera.
     Sobre el libro, Baricco dice:
     “Ahora que lo veo en forma de libro, me parece sobre todo un texto que se mantiene en vilo entre una auténtica puesta en escena y un relato para leer en voz alta.” (p. 7)

     Desprovisto del montaje dramático he decidido enfrentar la preparación de la lectura en voz alta. Marco puntos de giro, entradas musicales; incluso he pensado en proyectar algunas de las escenas concebidas por Tornatore.  La del baile del piano y la competencia. Aún no sé si lo intentaré en una sola jornada o en varias. Ya les contaré cuando suceda. Por lo pronto los invito a que se sumerjan en la música de las palabras de Baricco, así como él se sumergió en la de Novecento. Danny Boodman T. D. Novecento, el mejor condenado pianista de todo el mundo.   

PRIMERO ESTABA EL MAR

Author: Diego Fernando Marín
jueves, enero 21

Autor: Tomás González
Editorial: Punto de lectura
Recomendado para: Jóvenes lectores
Novela


     Estando en el Amazonas, una antropóloga que vive allá hace mucho tiempo le dijo a Elizabeth, que en algunos momentos la selva era una cosa inmensa que no se explicaba cómo no podía enloquecer; la selva era apabullante, desbordante. Quizás, podría pensar uno desde acá, desde esta orilla de asfalto, es que la gente no es capaz de soportarse, de convivir consigo misma. Sin embargo quizás hay algo más. Porque esa sensación también ocurre cuando estás acompañado en medio de esa inmensidad.
     Eso le pasa de alguna manera a J., el protagonista de Primero estaba el mar, quien se va junto con Elena, su amancebada, a una finca abrazada entre la selva y el océano, entre el verdor inmenso y el océano infinito. Ambos comienzan a descubrir cómo es la vida juntos lejos del Medellín de sus amores, de sus caminos de asfalto, y se comienzan a organizar, con decisión, con tesón, en una finca de unas cuántas hectáreas, a intentar vivir de lo que se cultiva y se puede criar. Empero, las malas decisiones, la vida doméstica, las pataletas infantiles de Elena, la mansedumbre ambigua de J., el constante consumo de licor y, jamás dicho, la presencia de la selva y del mar, poco a poco van minando sus intenciones. J. comienza con ganas de respetar la tierra, amando la selva, y al menos el amor le dura hasta que la plata alcanza.
     González va contando de manera vívida la vida cotidiana de J. y Elena, así como de quienes o ven desde afuera. Narra sus dudas, sus resquemores con la misma fluidez de un río que termina convirtiéndose en una catarata. A la manera de una obra de King o de Crónica de una muerte anunciada, se nos previene en más de una ocasión que el desenlace no va, no puede, ser feliz.
     Al tratarse de una primera obra hay algunos errores estilísticos, detalles menores, que en realidad no quitan ni ponen a la narración. En una carta que aparece J. es descrito como anarco y marihuanero, en la estadía en la finca no se va nada de eso; lo único que apocamiento y un consumo de licor, que a medida que van pasando las páginas se va volviendo más acusado, desnudando a J., dejándolo en obsesión de un entorno que no ha comprendido ni comprenderá, que termina devorándoselo.
     De ésta manera, Primero estaba el mar se convierte en una de esas obras que enriquece cualquier biblioteca, a cualquier lector.      

ADIÓS A LAS ARMAS

Author: Diego Fernando Marín
martes, enero 19

Autor: Ernest Hemingway
Traducido por: Joana M. Vda Horta y Joaquim Horta
Editorial: Ediciones Orbis, S.A.
Recomendado para: Grandes lectores
Novela
    
     Algunos de mis primeros contactos con los escritores provienen de mis tiempos escolares. Allí logré mis primeros encuentros con autores como Ende, Poe, Bach, Dostoievski, Shakespeare, Berlitz, King (Todos juntos sin ningún tipo de rubor. Nadie tiraba de la estantería a nadie) y, claro está, Hemingway.  Ahora bien, es preciso aclarar que con contacto me refiero a que en algunos casos leí un cuento, un fragmento, un poema: a veces a través de la biblioteca escolar, a veces porque un amigo me recomendaba determinado libro, a veces a través del libro de texto correspondiente a cada año que me devoraba la misma noche en que me lo compraban (preciso aclarar que ahora como docente denigro de los libros de texto, ero esa suerte de colcha de retazos que eran los libros de texto de español los disfrutaba mucho), a veces sencillamente porque era el elegido para determinado período.
     En aquella época, y más con los libros clásicos, no recuerdo que  ningún profesor le pusiera pegas a la piratería. De hecho al ganarme algún concurso de cuento o poesía, mi regalo fue una versión económica y resumida a más no poder (creo que procedía de la Librería Atenas) de Los tres mosqueteros, que hasta hace poco tuve en mis estantes. Así, esos primeros libros fueron de versiones muy baratas, francamente piratas, y entre ellas estuvo El viejo y el mar. A diferencia de muchos de mis compañeros, quienes la calificaron de aburrida, a mí el relato de Hemingway me gustó, en especial su estilo seco, directo, sin muchos adornos. Sin embargo no volví a Hemingway, no me gustaban los temas que decían que abordaba –casi autobiográficos-, su gusto por la cacería, la extensión de sus textos.
     Fue Danny, Mi bibliotecario de confianza, quien me recomendó este libro como una lectura de vacaciones. Y, como casi siempre, su recomendación fue certera.
     Uno de los inconvenientes de los relatos de guerra es por lo general su nivel de patetismo, el dolor, el eterno dolor que subyace en medio de cualquier confrontación. Son relatos patéticos, en la amplia extensión de la palabra, que hablan de la locura de los hombres y su infinita estupidez. En Adiós a las armas, Hemingway no defiende la guerra, pero tampoco compone una oda en favor de la paz; su personaje principal, Frederic Henry, un conductor de ambulancias norteamericano enlistado en el ejército italiano pasa por la guerra como si se tratase de un día de campo, con mucha bebida a bordo y un fondo bucólico. Sin embargo, a medida que la situación del ejército italiano se va  viendo acorralado y es obligado a la retirada, y aun a pesar de los buenos ánimos de Frederic, el fracaso y la derrota van sacando lo peor de las personas, más aún de aquellas que tienen armas y poder.
     Pero es por fuera de la guerra, fuera del campo de batalla, desprovisto de su rango, que Frederic comenzará a reflexionar con amargura acerca de lo que significa la vida y la muerta, la existencia, y cómo está va destrozando a todos los que la habitan.
   Los lectores de género, habrán de recordar que se trata de otros tiempos y que la figurita obediente y sumisa de la mujer que muestra Hemingway corresponde a esos tiempos que dibuja.
     Por último, no puedo dejar de agradecer a Ediciones Orbis, S.A. por haber existido, dejando sus hermosas colecciones a quienes llegamos después.

EL FANTÁSTICO AVIARIO DE SIR WILLIAM McCROW

Author: Diego Fernando Marín
lunes, enero 18

Autor e ilustrador: Lizardo Carvajal
Traducido (Al inglés) por: Renée Gabrielle Purdy
Editorial: LuaBooks
Recomendado para los pequeños
Libro álbum

     Me gustan las editoriales pequeñas. Me gustan porque creo que ellas son las únicas que pueden luchar en serio contra los monstruos como la Penguin Random House Mondadori Alfaguara y quien sabe cuántas cosas más. No porque me disgusten las obras del monstruo, no. Es porque muy a menudo sus productos tienden a unificarse, a masificarse, a confundirse, a buscar las fórmulas de venta, olvidando arriesgarse, reinventarse.
     LuaBooks es un sello editorial relativamente nuevo y pequeño, con seis títulos en su haber y cuatro años de existencia. Sin embargo, cantidad no significa calidad y hasta el momento los libros que he visto han sido trabajados con primor y atención al detalle. Un ejemplo de esto es El fantástico aviario de Sir William McCrow, una edición bilingüe en clave de diario de un naturalista que recorre el mundo en busca del nunca antes visto Pájaro de los mil cantos.
     La búsqueda de sir William McCrow está condenada de antemano al fracaso y tiene lugar en medio de guerras y tristezas, incluyendo su propia expedición que es calificada como una investigación pseudocientífica. Con todo, Sir William no olvida nunca la madera de la que está hecho y deja asombrosas ilustraciones de su trabajo, en donde se da cuenta del pájaro trompeta, el de las preguntas o el Cucaburra, cada uno de ellos con su propia particularidad.
     De esta manera, los acontecimientos históricos se cruzan con descripciones cortas y bellas,
     Hoy he descubierto un nuevo pájaro posado sobre los cabellos prietos de un jovencito llamado Louis Armstrong. Sobre su cabeza este pájaro, al que he llamado Pájaro trompeta, ha hecho su nido. Los dos son un verdadero espectáculo. Cuando ellos tocan sus cornetas, una le contesta a la otra y todos en Nueva Orleans dicen:¡eso es Jazz! (p. 28)
 o,
  

     Es el ave más triste que he conocido. Su aspecto externo, hecho de barrotes dorados, le hace parecer un ave poderosa pero falsa al mismo tiempo pues, si observamos con detenimiento, dentro de ella esconde a un pajarillo temblando de miedo a la libertad. (Pájaro jaula, p. 44).
     Por otro lado, los amantes de los anacronismos, como yo, pueden encontrar un hecho encantador adicional, el libro no viene ilustrado de fábrica, en lugar de ello trae unas bellas láminas que invitan a jugar, a recordar la época en que los libros de arte se imprimían en blanco y negro y luego se pegaban a mano las ilustraciones.
     En este orden de ideas, El fantástico aviario de Sir William McCrow se convierte en una de esas obras que nunca podrán permanecer en los estantes pues se vuelve a ellas una y otra vez.
     Para quienes quieran adquirirlo en Cali pueden encontrarlo en la librería del Restaurante el globo (www.elgloborestaurante.com) y quienes viven en otras parte del país y/o del mundo, los invito a www.luabooks.com. Recuerden, son las editoriales pequeñas quienes mayor variedades de relatos podrán brindar.