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SANDMAN IX. Las benévolas

Author: Diego Fernando Marín
lunes, febrero 19

Escrito por Neil Gaiman
Ilustrado por Kevin Nowlan, Marc Hempel, Glyn Dillon, Charles Vess, Dean Ormston, D´Israeli, Teddy Kristiansen & Richard Case
Traducido por Diego de los Santos Domingo
Editado por ECC Ediciones
Recomendado para jóvenes lectores
Narración gráfica – Novela gráfica

     Martha Rengifo, lectora fiel de este espacio, ha manifestado su desacuerdo con la publicación excesiva de reseñas dedicadas al mundo de la narración gráfica – a mi esposa ha llegado a preguntarle si ahora solo leo eso-, “bah… Gráficos, gráficas, comiquitas, no me criaron para eso”, ha manifestado en un post anterior sobre Kingdon Come. En algo tiene razón Martha, y es que durante los últimos meses he estado leyendo prioritariamente narración gráfica sobre otro tipo de texto. Lo que me seduce acerca del tema es precisamente aquello que he mencionado en otras entradas, su capacidad para conformar la mitología del siglo XX y XXI; la capacidad de mantener las figuras arquetípicas en estos nuevos tiempos. Uno de sus mejores ejemplos es Sandman de Neil Gaiman.

     Sandman es uno de los siete eternos –Desesperación, Muerte, Destino, Deseo, Delirio, Destrucción, son los otros seis-, principios arquetípicos que rigen la humanidad, y se caracteriza por su solemnidad, responsabilidad y volubilidad. Diez son los volúmenes que narran sus aventuras, yendo desde el momento en que es capturado por sesenta años hasta su disolución y reemplazo.

     Sandman IX. Las benévolas narra como aquella figura arquetípica, que son tres y una sola a la vez, que comparten un ojo y un diente, al tiempo que hilan, tejen y cortan el hilo de la vida; que son doncella, madre y anciana; que velan y vengan, se enfrentan al Señor de los sueños, Sandman, a causa de que este ha dado muerte a su hijo Orfeo. Por supuesto a las Benévolas no les importa que él mismo se lo haya pedido a su padre. Esta es también una historia de muerte y renacimiento.

      Una amplia galería de personajes desfila por la obra de Gaiman. Quizá uno de mis favoritos sea el mismísimo Loki, representado con toda la crudeza del mito nórdico, en su representación del fuego salvaje, el devorador, el principio dinámico del universo, tal y como era caracterizado por Niedner. Loki, quien dice de sí mismo,

Soy la madre de Sleipnir, el caballo de Odín, y el padre de Fenrir, devorador de soles, de la putrefacta Hela y de Jormungund, la serpiente del mundo. Soy Loki labio roto, Loki caminacielos, Loki hijo de gigantes, Loki el embustero. Soy Loki, y soy fuego, ingenio y odio. Soy Loki, y nadie va a obligarme a nada. (p. 144).
    
Las mismas Benévolas se presentan y se definen a sí mismas en su condición del triple principio de la feminidad,

Como madres los despertamos, haciéndolos pasar de la nada a la vida. Como doncellas los despertamos a las alegrías y miserias de la vida adulta, a la lujuria y a las responsabilidades. Y cuando les llega la hora, somos nosotras quienes los lavamos por última vez y los preparamos para el lavatorio (p. 165).

     Por supuesto las alusiones al bardo inmortal no se pueden obviar, en especial aquellas realizadas a Sueño de una noche de verano. Por supuesto, Sandman también aludirán al poder de la palabra, al poder ideológico de las palabras, como cuando Las Benévolas desdicen de su nombre más popular,

Las Furias no, Lobelia. Es un nombre feo. Es una de las cosas que nos llaman a las mujeres para dominarnos… Alcahueta. Arpía. Bruja. Perra. Zorra. Virago. ¿Te parecemos furiosas? (p.193)


     Sandman IX. Las Benévolas, es uno de esos relatos realizados para la eternidad, no simplemente para ser consumida y olvidada en espera de la próxima producción de moda. Gaiman, como lo ha demostrado también con Coraline o American Gods, es un autor que escribe con ambición de posteridad.  

LA CUMBRE DE LOS DIOSES

Author: Diego Fernando Marín
jueves, febrero 15



Escrito por Yumemakura Baku
Ilustrado por Jiro Taniguchi
Traducido por Víctor Illera Kanaya
Editado por Ponent Mon
Recomendado para Lectores en marcha
Narración gráfica – Manga

     Buscar libros a través de una interfaz remota de computador es una labor harto laboriosa y sorpresiva. Me explico, cuando consultas el contenido de una biblioteca guiado tan solo de unas palabras clave puede suceder cualquier cosa. Entre más vaga sea la categoría de búsqueda, más sorprendentes pueden ser los encuentros, tanto buenos como malos. Así, un día que no sabía que pedir me encontré un título asaz sugerente, La cumbre de los dioses. Mi interés se elevó cuando vi que se trataba de narración gráfica japonesa, pues mi imaginación, bastante activa tomó el título de forma bastante literal y ya estaba urdiendo posibilidades acerca de samuráis y antiguos dioses paganos. Sin embargo, el libro hacía referencia a algo muy diferente, la verdadera cumbre de los dioses, el Everest.

     La cumbre de los dioses narra la historia de un alpinista, un montañero, llamado Joji Habu, leal a una sola cosa en toda su vida, las alturas. Habu es una criatura salvaje que se convierte en legendaria por sus atrevidos encumbramientos. Sin embargo, su temeridad lo lleva a que otros caigan en lugar de él en algunas ocasiones, o lo lleva a desistir si ve que su orgullo peligra. Estas razones hacen que más temprano que tarde su presencia ya no sea solicitada en las expediciones, y su nombre sea relacionado a una suerte de leyenda negra. Su nombre es pronunciado entonces con respeto, pero con resquemor.

     Tras él se encuentra Fukamachi, un joven fotógrafo deportivo quien se encuentra en Nepal con un objeto imposible, la cámara del primer hombre que quizá llegó a la cumbre del Everest, George Leigh Mallory. A su vez, el encuentro de la cámara con Mallory hace que su camino se entrecruce con el De Habu y que conozca la pasión obsesiva por el alpinismo. Así, Yumemakura Baku y Jiro Taniguchi emplean 5 volúmenes en la construcción de unos sólidos personajes entrañables y complejos, cada uno con sus propios motivos y búsquedas. Por otro lado, el dibujo en blanco y negro es en extremo detallado y realista, permitiéndole al lector sumergirse en los paisajes helados del Himalaya, temiendo esos senderos desolados, en donde se pueden encontrar temperaturas de –29 grados centígrados, un límite increíble que solo aquellos de corazón fuerte y una gran disciplina pueden enfrentar.

     El resultado es un relato vibrante, que incita al lector a seguirlo viñeta a viñeta, volumen a volumen, sintiendo el desazón y la derrota, pero también comprendiendo que hay otras cosas en la metáfora del alpinismo, que al mismo tiempo solo puede interpretarse de forma literal. Habu en algún momento dice, “Yo no puedo elegir ser o no ser montañero… Por eso lo soy” (p. 83, V.4).

     En este orden de ideas, intuimos que el camino de Habu es el deseo, un deseo devorador que lo enfrenta de forma constante a sí mismo, destacándolo por sobre todo los demás, al mismo tiempo que lo aparta y lo atormenta. Así,

Cuando hayas agotado los recursos para seguir avanzando… y te resulte imposible dar un solo paso más, entonces… imagina. Imagina con todas tus fuerzas. Imagina… (p.88, V5)


     La cumbre de los dioses es una obra que enfrenta al lector con todas las vicisitudes de lo que implica el alpinismo. Los problemas de aclimatación, de comida, de alucinaciones, y soledad; pero también del amor, del esfuerzo y el cumplimiento del deseo.   

EL SEÑOR TIGRE SE VUELVE SALVAJE

Author: Diego Fernando Marín
lunes, febrero 12



Escrito e ilustrado por Peter Brown
Traducido por Luis Bernardo Pérez
Editado por Océano – Travesía
Recomendado para los pequeños
Libro álbum


Hay días en que somos tan móviles, tan móviles,
como las leves briznas al viento y al azar.
Tal vez bajo otro cielo la Gloria nos sonríe.
La vida es clara, undívaga, y abierta como un mar.

Y hay días en que somos tan fértiles, tan fértiles,
como en abril el campo, que tiembla de pasión:
bajo el influjo próvido de espirituales lluvias,
el alma está brotando florestas de ilusión.

Así dice Porfirio Barba Jacob en su Canción de la vida profunda, donde reconoce al ser humano como una criatura de múltiples posibilidades y múltiples facetas. Así sucede un poco en El señor Tigre se vuelve salvaje.   
La obra de Brown se ubica en un espacio donde los animales viven unos con otros en lo que se asemeja a una sociedad victoriana. Vemos así a zorros, rinocerontes y topos vestidos con abrigo, saco y corbatín junto a elefantas y conejas, con púdicas blusas y largas faldas. Así, una rígida educación permite convivir a carnívoros y herbívoros en una misma ciudad plena de grises y ocres. En ese espacio habita el señor Tigre, quien un día siente que necesita… aligerarse un poco, quizá soltarse, sentirse un poco más él, más libre, más salvaje.
Ese fue el inicio de un cambio que conmovió las bases de toda su sociedad, al punto que fue invitado, cordialmente, a irse a la selva, donde el señor Tigre se sintió un poco más a gusto, bastante a gusto, muy a gusto, a decir verdad.
El señor Tigre se vuelve salvaje es un canto al inconformismo y el rompimiento de las normas rígidas en las que nos movemos; es un llamado a romper los estereotipos en los que nos movemos, pudiendo llegar incluso a romper con lo que hasta el momento nos rodea, pues, al fin y al cabo, no se puede hacer una tortilla sin quebrar un par de huevos.
Por otro lado, esta obra de Brown, junto con Un monstruos viene a verme y Donde viven los monstruos, por mencionar un par de títulos, es un llamado a las posibilidades creativas y sublimadoras de la ira, uno de los sentimientos más temidos en nuestra sociedad actual, más aún cuando se espera que todas las personas piensen lo mismo, se enlisten en las mismas causas y defiendan o ataquen los mismos hechos. El señor Tigre siente la llamada de lo salvaje, llamada a la que responde con jovialidad y tranquilidad, sabiendo de antemano que tendrá que hacer algunos sacrificios para poder vivir de la manera que quiere. Así, el señor Tigre no solo es salvaje, si no, más peligroso aún, un salvaje coherente.
El señor Tigre se vuelve salvaje es un libro precioso, tanto en su texto gráfico (es hermoso el contraste del naranja con el gris y el ocre)  como alfabético, que merece ser leído una y otra vez y que, estamos seguros, generará muchas preguntas.   

KICK-ASS

Author: Diego Fernando Marín
miércoles, febrero 7

Escrito por Mark Millar
Dibujado por John Romita, JR.
Traducido por Gonzalo Quesada
Publicado por Panini Comics
Recomendado para jóvenes lectores
(La portada del libro reza: “Recomendado para lectores adultos”)
Narración gráfica – Novela gráfica

     Hubo una época en la que los superhéroes eran unidimensionales, cowboys con sombreros blancos dedicados a defender e imponer el bien. No había tono de gris en aquel entonces, solo el viejo blanco y negro. Con el tiempo, su concepción ha ido avanzando, complejizándose, dando lugar a la aparición de antihéroes, e incluso de cambiacapas temporales, como los que aparecen en el Suicide Squad.  No héroes que hayan dedicado su vida a serlo, sino criminales obligados a realizar acciones heroicas, acciones que nadie más realizaría.  Al día de hoy, en una realidad que reta de forma frontal a la ficción, existen en el mundo personas que portan disfraces con el fin de ayudar a ancianas a cruzar las calles, bajar gatos de los árboles, o conformar grupo de vigilantes en las calles, colaborando con la policía o con grupos de vigilancia policiales. Recuerdo que en Colombia, hemos llegado a tener a un hombre que reparte pan a habitantes de la calle, verbigracia Súper Pan (http://www.vanguardia.com/santander/bucaramanga/video-255398-super-pan-un-heroe-bumangues-que-ayuda-a-los-habitantes-de-la-cal) y un promotor de lectura que se ponía un traje decorado con las letras del alfabeto autodenominado Leomás (http://enlap.blogspot.com.co/2014/12/leomas-superheroe-de-lectura.html).

     Kick-Ass  asume la posibilidad de un mundo donde los aspirantes a héroes aún no hayan surgido, un mundo en donde un nadie en la escuela toma la decisión de patrullar las calles y defender al ciudadano corriente de los criminales, un mundo donde el héroe no surge de las cenizas de una familia o se ve obligado por la fuerza del Destino a enfrentar fuerzas extraordinarias, no. El protagonista es un adolescente con todas las circunstancias de los adolescentes. Es decir, hormonal, iluso e impulsivo, todo ello a pesar de sus buenas intenciones. Así, armado de dos cachiporras Kick-Ass sale y se estrella contra el mundo, o al menos con un cuchillo y unas botas furiosas que se estrellan contra su cuerpo. Esa será su ceremonia de iniciación. El resto difiere en aspectos importantes de lo que se puede ver en la película, ante todo porque no se glorifica al superhéroe. Millar y Romita, Jr., se mofan de las intenciones de los superhéroes, los enlistan como fascistas y Republicanos, los hacen hijos del tedio y de la necesidad de ser únicos y diferentes en un mundo que pretende uniformarnos a todos, aun siendo superhéroes.

     El resultado es una orgía de sangre (por eso la advertencia que reza en la portada) y de violencia, donde la decisión de hacer el bien no redime, así como la venganza es la única posibilidad de poner algo de orden en el caos, pero a costa de las propias esperanzas, de una porción de su propia alma. No hay esperanza alguna para los superhéroes, quizás solo la posibilidad de volver a la normalidad.


     Por supuesto, esta es solo una de las tantas lecturas posibles. 

YIPO

Author: Diego Fernando Marín
lunes, febrero 5

Escrito / ilustrado/ concebido por Juan Gedovius
Editado por Fondo de Cultura Económica
Recomendado Para bebés
Álbum – Libro juego

     Hay un hilo azul que recorre Yipo. El hilo es una cola y una soga; es, ante todo, un vínculo. El hilo da la vuelta a todo el libro, y nos deja ver una multitud de personajes que se debaten entre lo grotesco y lo tierno, entre lo verosímil y lo metafórico. De esta manera Gedovius rompe, de nuevo, el concepto tradicional del libro, al proponer un texto gráfico infinito que se muerde la cola como un uróboros, debido a su concepción como un acordeón de cartoné que se encuentra ilustrado por ambas caras. Yipo no tiene carátula no contracarátula, los elementos paratextuales se encuentran en el estuche que contiene el ingenio que es Yipo.

     ¿Cómo reseñar, entonces, un texto que no es una narración ni un poema ni un libro instructivo; qué no tiene comienzo o fin; qué de hecho no se parece en nada a otro libro que el lector común haya visto, y empero, lo haga a otros textos tan variados como Tener un patito es útil, Los misterios del señor Burdick, Trucas o Pimienta en la cabecita? Diciendo tal vez que es un dispositivo de ingenio, lo más parecido a un aparato para generar historias continúas que pueda existir. Yipo es un libro dinámico que se reinventa de forma constante, que fuerza al lector, al narrador y al mediador a inventarse un relato, una canción, un drama, una y otra vez, pues su lógica es la lógica del movimiento perpetúo. En algún momento Gedovius retomó las ideas básicas de Isaac Newton y concibió a Yipo.


     La edición de esta serpiente infinita se encuentra elaborada en un cartoné que la hace inmune a todo el abuso que pueda provocar en un bebé, a todo ataque que pueda fijar cuatro dientes en él y mucha baba; un libro increíble que crecerá con los niños y que hará que el espacio y el tiempo se plieguen y desplieguen una y otra vez, dado como resultado en cada ocasión un relato diferente. 

LA ESPERANZA ES UNA NIÑA QUE VENDE FRUTA

Author: Diego Fernando Marín
sábado, febrero 3



Escrito e ilustrado por Amrita Das
Traducido por Elena Abós
Publicado por Libros del zorro rojo
Libro ilustrado
Recomendado para Lectores en marcha

     Asistimos a un momento que se está gestando desde muchas décadas atrás, incluso desde qué Virginia Woolf escribió Una habitación propia, donde considera las necesidades propias de las mujeres en el espacio doméstico y su significado. Por supuesto eso problematiza nuestro lugar como hombres en la sociedad, nos reta a modificar algunas de nuestras concepciones, y, ante todo, nos reta a escuchar, a estar atento a otra forma de abordar las historias.

     Amrita Das proviene de un país donde por tradición las mujeres han sido infravaloradas, donde se suelen escuchar relatos acerca de la violación masiva de o a mujeres. Un lugar donde hay una temible división en castas que se respalda en tradiciones milenarias, donde el nacimiento garantiza de antemano una forma de conocer y establecerse en el mundo.

     Es importante tener estos elementos en cuenta, porque no necesariamente una situación política o un discurso reivindicativo hacen buena a una obra. La esperanza es una niña que vende fruta parece un texto que proviene de un taller literario, de un escritor novato que hace sus primeros pinos en la escritura. Lo cual no está mal, por supuesto, todo escritor proviene de algún lado, en algún momento escribe sus primeras pifias, se equívoca; las primeras obras suelen yacer en cajones donde se quedan en el olvido debido a los rechazos editoriales o a la autocrítica. De hecho, La esperanza es una niña que vende fruta no es tan siquiera un relato, es un ejercicio de reflexión sobre un relato, sobre el lugar de la mujer, de los pobres y de los ricos, en una nación que vemos como socialmente rígida. Los recursos literarios empleados son pobres, la metáfora propuesta es baladí. De hecho en algunos momentos, es clasista,

Los ricos son como son y se ocupan solo de sí mismos. Nunca sentí el interés de conocerlos. Pero con los pobres es diferente, siempre me he sentido a gusto con ellos (p. 14).

     Por otro lado, se encuentran las ilustraciones, que destacan por su nivel de belleza y detalle; que presentan un nivel de trabajo, dedicación y talento enormes. Es uno de los pocos trabajos en donde lo que gana mi atención es la ilustración y no la calidad literaria del texto. Donde la prosa es opaca, la ilustración brilla, captura la mirada, invita a perderse en los lugares que retrata, en el árbol, el apartamento, la litera del tren, la niña que vende fruta. Cada trazo muestra un gran virtuosismo, experiencia y capacidad de simbolizar conflictos.


     ¿Cómo conciliar entonces esta diferencia de calidad entre la ilustración y el texto alfabético? Tal vez admitiendo que no tengo la experiencia suficiente, que al igual que tengo un mayor criterio para evaluar las obras de LIJ en el campo occidental, tengo que construir referencias en torno a la narrativa india, y a la literatura oriental en general. Un elemento adicional se impone, quiéralo o no, La esperanza es una niña que vende frutas no me ha dejado indiferente, ha cuestionado algo en mí, me pone en conflicto, me inquieta, me deja pensativo y, ¿no es eso lo que esperamos de la buena literatura?    

LA ESPADA DE LOS CINCUENTA AÑOS

Author: Diego Fernando Marín
viernes, enero 26

Escrita por Mark Z. Danielewski
Bordada por Atelier Z (Regina Gonzales, Claire Kohne, Michele Reverte)
Traducida por Javier Calvo
Editada por Alpha Decay & Pálido Fuego
Recomendado para Jóvenes lectores
Libro bordado (ilustrado)

     Suelo descreer de los escritores que anteponen la técnica a la narración. Mi amor por el Ulises de Joyce llegó con los años, y aun al día de hoy creo que hay demasiado alarde técnico en él, demasiada necesidad de su autor de decir que era grande, que podía ser genial. Considero, como King, que importa el cuento, no quien lo cuenta.

     Hay ocasiones empero, que el alarde técnico contribuye a la construcción del relato. Un ejemplo de ello es La casa de hojas de Mark Z. Danielewski, donde la composición tipográfica juega un papel fundamental en la narración. De hecho, la composición puede llegar a ser tan intrincada que, al momento, no he encontrado ninguna versión electrónica de él. Es un relato nacido para el papel y solo para el papel. Algo similar sucede con La espada de los cincuenta años.

     No sé lo que esperaba encontrar con este título. La espada suele ser importante en la narración de fábulas donde aparecen caballeros y hay gestas heroicas. Las espadas suelen aparecer en relatos épicos  donde los héroes han de probar su hombría, su virtud, su bondad. No hay nada de eso en La espada de los cincuenta años.
     De hecho, el dueño de la espada se define como todo lo contrario a un caballero,

Soy un hombre malvado con un corazón muy negro. Y fueron solamente esa maldad y esa negrura las que me llevaron a buscar esto que llevo transportando muchos años y que os he traído esta noche. (p. 76)

Sin embargo, la historia no comienza así. Esta es una historia de fantasmas, de manera similar a La casa de hojas, y la historia comienza con una mujer desengañada y adolorida; una mujer que comprende que la venganza no es suficiente, y que el hado tiene extrañas formas de conducirse. Tampoco hay un solo narrador, es un coro de voces que es difícil indiferenciar y que, sin embargo, tiene cada una de ellas una historia y una relación especial con las otras. Ignoro, solo infiero, si se trata de los pequeños que aparecen en el relato. Sobre las voces, dice Danielewski,

(…) de las cinco personas –una de las cuales se acostó de joven con otra y ahora no para nunca de preguntarse por los lagos otoñales en los que alguien deambuló alguna vez; otras dos siguen manteniendo afecto la una por la otra, expresándolo a través de una miscelánea de notas y llamadas internacionales; la cuarta persona perdió a tres; y la última odia a las demás desde la prisión de una vida posterior-(…) (p.10)

Los narradores son enigmáticos y no tienen nombre y se interrumpen y construyen el relato. Solo diferencia por el color del hilo de sus comillas. El hilo. Las ilustraciones de La espada de los cincuenta años están tejidas, punto a punto en contrapunto (gracias Ana María Machado), en un bordado, y son un complemento asaz perfecto para el relato, de manera tal que contribuyen a construir la atmósfera perfecta para este cuento de fantasmas.  

No es este un libro común. Es un libro construido de forma similar a como un arquitecto diseña un edificio, quizá una catedral, quizá un laberinto. La obra de Danielewski atrapa y subyuga, y algo del alma del lector queda atrapada entre sus páginas.    

JOSÉ Y SUS HERMANOS. Las historias de Jaacob

Author: Diego Fernando Marín
jueves, enero 25

Escrito por Thomas Mann
Traducido por Joan Parra
Editado por Ediciones B Grupo Zeta
Recomendado para Grandes lectores
Novela – Tetralogía 

     Hay cuatro escaques con puertas que quedan abajo a la izquierda de la biblioteca de mi cuarto. En él se encuentran títulos como Fausto de Goethe; Los papeles del Club Pickwick de Charles Dickens; una edición de Aguilar de las Obras Completas de William Shakespeare; otra edición de Aguilar de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha con la segunda parte apócrifa de Avellaneda; una edición de Crítica de El Conde Lucanor de Don Juan Manuel en su versión original, con sopotocientos pies de página para poder entender ese idioma enrevesado que alguna vez fue español;  un Moby Dick de Melville editado por Bruguera, Don Camilo y El regreso de don Camilo de Giovanni Guareschi, y dos volúmenes de Las mil noches y una noche, en versión de Vicente Blanco Ibañez, traducida de la traducción francesa de J. C. Mardrus, entre otros tantos títulos. No todos los he leído (una biblioteca es un organismo en constante crecimiento, y muchos de los libros que la componen son aplazados por razones tan diversas como la experticia o el capricho), de la misma manera que debo decir que no todos estos volúmenes están en perfectas condiciones. Provienen de muy diversas fuentes y en algunos casos habitan con opiliones –la palabreja me la enseño Claudia Bolívar, una antigua alumna- y con una ligera capa de polvo, aunque también han tenido épocas más desafortunadas, y en algunos casos alcanzaron a ser perforados por esos enemigos implacables del papel y terror de toda biblioteca. En otros casos, los trasteos los han estropeado (pobres volúmenes de los Clásicos Jackson). Ahí, junto con esos volúmenes preciosos, hace más de un año habitaba la tetralogía de José y sus hermanos.

     Thomas Mann es ante todo conocido por La montaña mágica. Es una respuesta clásica de escolar universitario: Thomas Mann es a La montaña mágica como William Shakespeare a Hamlet. Por supuesto, al igual que Shakespeare, la obra de Mann es mucho más, tan diversa que abarca, la narrativa, la dramaturgia y el ensayo. Entre esos títulos se encuentra la tetralogía de José y sus hermanos.

     Una biblia (Lechermeier & Dautremer,2014)dice en su prefacio que
          La biblia es un bien común
Al margen de que se sea o no creyente, nos guste o no, sus mitos han forjado nuestras sociedades. Se inmiscuyen en nuestra vida cotidiana y circulan en nuestro inconsciente. (p. 7)

Ese es el mismo sentido en el que nos sumergimos en este, el primer volumen de la tetralogía. Por supuesto conocemos la historia. Es narrada en la biblia, ocupará quizá una decena de páginas mal contadas en una biblia común. Es el relato de uno de los protagonistas más relevantes y conocidos del Antiguo Testamento, aquel que soñó, que fue profeta de El Señor y fue elevado ante sus hermanos. Sin embargo, la historia no la escribe El Señor, la historia no la escribe un diaparaletras de la actualidad, la historia la escribe un hombre que creía que su deber era hacer arte. Tal vez pagar las facturas también, pero en principio se dedicaba a hacer arte. Y cada palabra de este volumen lo demuestra.

Antes de comenzar a contar la historia de José (Jaacob escribirá Mann, pero también Yísrael, Dios hace la guerra) Mann considera necesario contar la historia de su padre Jaacob. Así que uno a uno vamos recorriendo los pasos con él, vemos como engaña a Isaac (Mann escribe Yítsjak) para ganar la bendición de la primogenitura en lugar de Esaú, como se enamora de Raquel, como es engañado por Labán y luego engaña a Labán para luego reencontrarse con su hermano, el Rojo, El bermejo, quien lo perdonará después de tanto. Sin embargo no se trata de la biografía de un personaje mítico, es la misma historia del pueblo hebreo (ebreo, escribe Mann), de la construcción del dios de los judíos, islámicos y católicos lo que se despliega ante los ojos del lector. No es un dios puro de ninguna forma, es un dios que va evolucionando, que se va construyendo, que convive con otros dioses, y que es celoso. De hecho, Mann originará la epopeya de José en el amor excesivo que Jaacob tuvo, primero por Raquel, y luego por el primogénito de esta, José. ¿Por qué sucede esto?, porque Elohim era un dios celoso, celoso del amor de Jaacob por Raquel, pues solo Dios y solo a él se le debe amar de forma desmedida (Mann, 2011, p. 350).

Por supuesto hay mucho que se queda en el tintero y que podría mencionarse: la posición filosófica, teológica y ética de Mann; la forma en que pretende definir la forma de pensar de quienes vivieron en esa época (hay unas disquisiciones increíbles acerca de la identidad de los primeros patriarcas, en donde Mann sugiere que no hubo un solo Abraham, de la misma manera que nunca hubo un solo Isaac, pues cualquiera con ese nombre, en una época en que la idea de sí mismo aún no estaba asentada, podría reclamar el protagonismo de esos hechos); incluso la misma manera en que declara que ciertos hechos son verídicos y otros no.

Por supuesto no es una lectura fácil -algo en la traducción me recuerda las traducciones de Saramago, su forma de construir los textos-. El preludio Descenso a los infiernos es una disquisición teológica preciosa que incluso discute la naturaleza del Paraíso y cómo se fraguó la salida del hombre del Jardín del Edén, respondiendo de esa forma a la misma voluntad de dios. Después, cuando se comienza a fraguar la historia habrá dificultades varias acerca de nombres comunes escritos de forma poco común, no sé si por capricho o en un exceso de erudición. Sin embargo, de forma curiosa, el lector se siente acicateado por el reto, estimulado por un autor que considera inteligente a quien lo lee, no como un corderito a quien hay que darle todo premasticado.  
domingo, enero 21

Escrito e ilustrado por Lizardo Carvajal
Traducido al inglés por Renée Gabrielle Purdy
Editado por LuaBooks
Recomendado para los pequeños
Libro interactivo – Libro ilustrado
    
     Si mal no estoy, si la memoria no me traiciona, El pájaro de los mil cantos fue el primer libro publicado de LuaBooks y el primero de Lizardo Carvajal. También ha sido premiado como el mejor libro interactivo en el 2013, y desde ese entonces LuaBooks no ha dejado de jugar con ese formato, buscando así enriquecer la experiencia lectora de los más pequeños.

     El ecosistema de la Literatura Infantil y Juvenil (LIJ) es competitivo y despiadado. Al día de hoy es también uno de los más lucrativos  en el campo editorial, puesto que según diversos estudios (recuerdo ahora las mediciones del CERLALC)la franja de lectores hasta los 12 años de edad son el sector de mayor consumo de libros impresos. De hecho, esta cifra comenzó a destacarse cuando con la aparición del libro electrónico se auguraba la muerte del libro impreso. Donde los adultos fallaron, los jóvenes se han afincado. Eso, por supuesto, ha influido en que el campo editorial se haya volcado en un ofrecimiento desmesurado de irregular calidad para los más pequeños y jóvenes. Así, compiten sellos que van desde Disney hasta Penguin Random House Mondadori y Planeta, pasando por sellos de una gran exquisitez como Kalandraka, Barbara Fiore, Ekaré, Babel y Tragaluz, tan solo por mencionar unos cuantos.

     LuaBooks, por su parte, parece haber dejado de creer en la dicotomía impreso-digital, apuntándole al libro interactivo, una suerte de quimera que se sostiene a caballo entre ambos formatos. Sin embargo, hay que a formar que la quimera se sostiene.

     El pájaro de los mil cantos es, en primer lugar, un libro para los más pequeños muy bien escrito e ilustrado que se sirve de la onomatopeya para narrar una fábula que insta al lector a formarse su propi criterio, su propia canción. Así mismo parte de lo real, los pájaros, el sinsonte, para adentrarse en la construcción de pájaros diversos como el Pájaro Trompeta y la Pajarita de Papel, e incluso un lejano ornitólogo, Sir William Mcrow, quien protagonizará también su propio libro, El fantástico aviario de Sir William McCrow. Amén a esto, las ilustraciones de Carvajal complementan de manera divertida el texto alfabético manteniendo la atención de los más pequeños. Sin embargo, hay que recordar que no estamos ante un libro impreso, sino ante uno interactivo, razón por lo cual también debemos hablar de su contraparte digital.

     Debe aquí afirmarse que este libro fue publicado por vez primera en el 2014, lo que puede afectar algunos de los procesos ideaos por el momento. En primer lugar, LuaBooks ofrece una aplicación, app, para ampliar la experiencia del libro, que se puede descargar de manera gratuita en el Play Store, y que añade la animación y el sonido propio de cada uno de los pájaros. Si añade algo más no lo sé, pues la aplicación menciona que no está optimizada para mi dispositivo. En este caso una tableta Samsung.

     Por otro lado, su versión interactiva, que consulté desde un portátil, es mucho más completa, ofreciendo una mayor diversidad de idiomas –el libro impreso está en inglés y español-, juegos y la narración del libro a medida que se lee. Como bono adicional, el lector podrá encontrar El fantástico aviario de Sir William McCrow. La única pega que se encuentra –que es una de las cosas que me molesta de la información que aparece en la nube- es que la dirección original (www.luabooks.com/online) ya no existe, siendo necesario ingresar desde el menú principal a la pestaña de interactivos.

     Con todo, estamos ante un libro notable, que permite que niños y adultos jueguen de manera permanente con él, descubriendo y redescubriendo sus múltiples significados, aún si no se tiene acceso a sus posibilidades digitales.         

      

EL CURIOSO INCIDENTE DEL PERRO A MEDIANOCHE

Author: Diego Fernando Marín
jueves, enero 18

Escrito por Mark Haddon
Traducido por Patricia Antón
Editado por Ediciones Salamandra
Recomendado para Lectores en marcha
Novela

     Los lectores solemos estar atentos a los libros que vemos. No importa si están en las librerías, bibliotecas o en las manos de otros lectores. Indagamos, somos metiches, conversamos, y hacemos hasta lo imposible por saber qué libro están leyendo otros lectores, lo que implica a veces asumir las posiciones más absurdas con tal de ver el título del libro que está leyendo un transeúnte desconocido. Así fue como llegué a este libro.

     Lo primero que me llamó la atención de El curioso incidente del perro a medianoche es que contenía una buena diversidad de íconos, diagramas y mapas. Me llamó la atención porque las novelas juveniles ya adultas no suelen tener ese tipo de información paratextual, a menos que se trate de ediciones especiales, lo que traduce también en ediciones costosas. Sin embargo este libro la tenía. Lo segundo que me llamó la atención es que incluía también información  matemática y el escolar que lo estaba leyendo no parecía ni desanimado ni aburrido ni al borde de un paroxismo, simplemente leía. El pero que le vi en ese momento es que el libro estaba en inglés, y mi manejo del idioma sigue siendo el de un escolar de Mongolia, por decir lo menos. Por fortuna existen las bibliotecas.

     El curioso incidente del perro a medianoche es además peculiar por otra razón, su narrador es listo, gusta de las listas, de seguir una rutina diaria inmutable, de las matemáticas y los relatos de detectives. Para Christopher la lógica es su refugio ante un mundo que no comprende y que está habitado por seres humanos, seres con quienes le es difícil relacionarse. Además, el libro no lo dice pero lo intuimos, Christopher convive –no, no lo padece; no, no lo sufre- con el Síndrome de Asperger. Eso hace que el libro, narrado en primera persona, gané aún más en interés por la dificultad literaria que entraña hacer el personaje verosímil y, curiosamente, muy entrañable.


     Es importante añadir que el síndrome de Christopher no es el protagonista el relato, es apenas el filtro a través del cual nos adentramos en una historia plena de misterio e intriga, donde Christopher descubrirá que el ser humano es mucho más complicado que cualquier problema matemático. El resultado es un libro amable, que se deja seguir con facilidad, que nos adentra en ese complicado y tenaz microcosmos que es la familia, donde no hay buenos o malos, sino simplemente personas.