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TANTA SANGRE VISTA

Author: Diego Fernando Marín
sábado, octubre 21

Escrita por Rafael Baena
Adaptada a cómic por Óscar Pantoja
Ilustrada por Juan Gaviria
Editada por Rey Naranjo Editores
Novela gráfica

     Silvia apareció con una bolsa de regalo en cuyo interior venía este volumen de Rey Naranjo. Durante mucho tiempo yo había coqueteado con él en algunos estantes y me impresión se acercaba mucho a la maravilla. Una novela gráfica, una novela gráfica adaptada de una obra colombiana, una novela gráfica colombiana. Por supuesto, no se trataba de la primera vez que tenía contacto con una narración gráfica colombiana. Ya había leído Soldados (que es también la adaptación de una obra literaria) y la magnífica, Los once, amén de conocer la obra de José Campo, entre otros nombres ilustres de la narración gráfica colombiana. Quizá por esos antecedentes me sorprendió tanto Tanta sangre vista.

     Comenzaré diciendo que no he leído la novela original de Rafael Baena, así que es muy probable que falten elementos para el análisis. Sin embargo, cualquier adaptación gráfica o audiovisual debe poder defenderse por sí misma –uno de los grandes errores de Batman v Superman, por ejemplo, es que dependen demasiado del material de los cómics para ser entendida por un público que no posea todas las claves-, y Tanta sangre vista no constituye una excepción. Lo primero que se encuentra el lector es una edición con dos caras opuestas; así, en lugar de portada y contraportada se encuentra con dos puertas de entrada a la ficción, una en donde impera el color amarillo, y otra en donde impera el color rojo. No importa por donde se entre, las historias se complementan – en realidad es la misma, la Guerra de los mil días-, de la misma manera que sucede en el libro de Baena, donde los capítulos pares corresponden a una línea narrativa, en tanto los impares corresponden a otra.

     Un artificio narrativo que muchas veces emplea la narración gráfica es la voz en off, una narración en primera o tercera persona que suele aparecer en recuadros pegados a cada viñeta. De alguna manera, en obras como The return of the Dark Night de Frank Miller, la narración en off permite construir un ritmo narrativo. Para que esto ocurra, en contraste, debe emplearse el diálogo, que le deje al lector diferenciar de manera adecuada los diversos personajes. Sin embargo, en Tanta sangre vista esto no funciona. De hecho, a nivel narrativo, la obra de Baena, Gaviria y Pantoja se asemeja más en algunos momentos a un libro ilustrado que a una novela gráfica. Las ilustraciones en muchos casos no realizan un aporte a la narración, mientras se impone la narración en off y uno que otro dialogo, por lo general innecesario, o reducido a su mínimo esplendor, un bocadillo que ni siquiera recibe respuesta.

     Desde el concepto gráfico, los personajes son también indiferenciados, pues imperan las siluetas, las imágenes panorámicas, el abarrotamiento. Si en algunos momentos, el encontrarme con una adaptación a narración gráfica o audiovisual me ha hecho buscar la obra original, en este caso, el interés se reduce a un largo bostezo. Lo que una vez me lleva al mismo dicho de los abuelos: Nunca juzgues a un libro por su portada. 

LA VELOCIDAD EN LAS FERIAS DEL LIBRO

Author: Diego Fernando Marín
domingo, octubre 15

Sé la importancia de las ferias del libro, como vitrina y como espacio de encuentro alrededor el libro y de los autores; en ocasiones, ya las menos, también como espacio para encontrar descuentos, saldos y propuestas que hagan más plácida la vida del lector. Una feria del libro es un momento que se espera por autores y editores, para el encuentro con su público, con la audiencia, con el auditorio; un espacio para la discusión de ideas y también para la presentación de novedades.

Con todo, debo reconocer que debido a una misantropía que parece ser cada vez más acusada, las ferias del libro a las que he asistido este año me han dejado con un mal sabor en la boca. No porque hayan sido malas (una de ellas apenas está comenzando, la Feria Internacional del Libro de Cali, que va hasta el 22 de octubre) ni manejen conceptos erróneos o ajenos a lo que debe ser una feria del libro, no. La cuestión es más simple, y quizás por ello más brutal, pues golpea de lleno contra la concepción que tengo de lectura, se trata de la velocidad.

Tanto la Feria del libro de Bogotá como la Feria del libro de Cali -la primera veterana, la segunda en crecimiento-, se caracterizaron al final por lo mismo, una afluencia tan grande de personas, que detenerse a mirar un libro, a ojear más de dos o tres páginas de un cómic, a admirar la portada de una nueva publicación de Alicia en el País de las Maravilla, sin tener la sensación de ser un estorbo para doscientas personas, era casi imposible. El caudal de gente es enorme, todos mirando, escogiendo, conversando, comiendo, llamándose a voz en cuello, riendo, haciendo casi increíble que en verdad estos encuentros sean espacios en los que se celebre la lectura.


Y es aquí donde encuentro el contrasentido, pues en lo personal la lectura es un espacio de paz, de encuentro conmigo mismo, de sosiego; un espacio en donde puedo hallar a mis demonios en buena lid y olvidarme un poco de todo, y acordarme un poco de todo. No he encontrado nada de eso en las Ferias del libro, y creo que se va acercando para mí el momento de irme despidiendo al final de ellas, pues es de un tren del que siento que ya es hora de bajar. Me encantan los libros, la lectura, el silencio –aunque lea con mis audífonos a todo taco, se trata de silencio-, la paz que puedo hallar entre las letras; necesito ese tiempo para encontrarme con las letras y ya no puedo hacerlo entre tanta oferta y demanda.    

BOTANICUM

Author: Diego Fernando Marín
lunes, octubre 9

Escrito por Kathy Willis
Ilustrado por Katie Scott
Traducido por Maia F. Miret
Editado por Editorial Océano Travesía
Libro informativo - Botánica

     Hay toda clase de libros informativos, de todos los tamaños, formatos, sabores, ediciones y temas. Por supuesto, todos varían en función de su público, siendo algunos sumamente técnicos y otros, sumamente aburridos, como si hubieran nacido cansados, derrotados, cabizbajos; hechos solo para vender, para ocupar un estante en una librería y/o biblioteca. En contraste, hay otros libros que buscan destacarse, lucirse; que no pueden hacer otra cosa que ser magníficos. Este último caso es el de Botanicum.

     En inglés, Botanicum hace parte de una colección llamada Welcome to the Museum, de la que hacen parte Animalium y Story of Life: Evolution, en apariencia aún sin traducir al español. Las tres siguen la lógica del museo (incluso en la portada, la labor de las autores es presentada como una curaduría), dividen su presentación en salas y jerarquizan la información que entregan al lector, de manera tal que dosifican la información que se le entrega al lector, siendo este que decide hasta qué punto profundiza, hasta qué punto se siente incitado a buscar más información en fuentes adicionales, y hasta qué punto decide dejarlo todo por ir a estudiar las plantas.

    Por supuesto, como en los museos, como en los gabinetes de las maravillas, la información no es exhaustiva, es un muestrario de lo más destacado, o curioso acerca del mundo de las plantas. Todo eso, sin dejar de ser preciso, exhaustivo y manejar un lenguaje que sin dejar de ser técnico, propio de la disciplina que expone, es apto para el público.

     Por otro lado, la ilustración de Katie Scott quita el aliento –con la excepción, quizá, de la textura de una mora en la página 28-, llegando a recordar en algunos momentos las ilustraciones de la Expedición Botánica. Por supuesto, a ello también ayuda el trabajo de edición de Katie Haworth, quien le da el lugar que se merece a cada imagen, sabiendo destacarla, ora empleando el color negro como fondo, ora despojándolas del color para ubicarlas sobre fondos verdes u ocres.


     El conjunto es un trabajo precioso, que no dejaría de destacar en la estantería de ningún lector, que atrapa la mirada de inmediato y que nos devuelve la atención sobre aquellos seres vivos a los que tanto debemos, las plantas.   

HISTORIA DE LA CIENCIA FICCIÓN

Author: Diego Fernando Marín
domingo, octubre 8

Y su relación con las máquinas (de las naves espaciales a los cyborgs)
Escrito por Javier Lorca
Editado por Capital intelectual
Recomendado para Grandes lectores
Ensayo, libro académico

     Aunque la ciencia ficción fue muy rechazada en algún momento, siendo calificada de escapista y tratada como un género menor; con el paso del tiempo se ha podido observar como su respetabilidad ha ido aumentando. Así, autores como Isaac Asimov, Ray Bradbury, Phillip K. Dick, William Gibson, Michael Crichton, Dan Simmons y Neal Stephenson, por solo citar unos nombres, son hoy mucho más familiares para el público y la crítica de lo que sería en la década de los 70´s u 80´s. En parte debido al cine, la televisión y los cómics, y en parte debido a que no podemos negar que el mundo ha avanzado y que la ciencia ficción ha podido anticipar algunos de los sucesos políticos, científicos y tecnológicos en los que estamos inmersos en la actualidad.

     Así, como género que ha logrado un lugar más destacado, que ya no se considera exclusivo para los morbosos, desocupados y/o jóvenes, la ciencia ficción ha ido dejando a su paso una rica historia en la que se hace necesario indagar. Su gran dificultad, como cosa curiosa, implica que lo que conocemos como historia de la ciencia ficción, es en verdad historia de la ciencia ficción occidental. Incluso, si se quiere, historia de la ciencia ficción escrita en inglés. Poca sabemos de la ciencia ficción rusa, china o japonesa. Incluso, a menudo, desconocemos la gran riqueza de los aportes de países como España, Francia, Cuba, Argentina y/o Colombia, por solo mencionar algunos autores.   

     En este mismo orden de ideas, es difícil acercarse a un libro que trate la historia de este género sin tener que adentrarse en una lista interminable de autores, y resúmenes de diversos títulos más o menos destacados. Quizá, este es el éxito de Historia de la ciencia ficción y su relación con las máquinas (de las naves espaciales a los ciborgs) escrito por Javier Lorca. El suyo, es un análisis isotópico que le permite plantear una cierta evolución en el desarrollo de la ciencia ficción, de la mano de las tecnologías que aborda. Así, Lorca propone tres estadios en el desarrollo de la CF. Un primer Movimiento Centrífugo, en que el viaje al espacio es privilegiado. Posteriormente la CF se concentraría en un Movimiento Orbital, en donde la relación con la tecnología se realiza a través de la robótica y la Inteligencia Artificial (IA). Por último, se encontraría un Movimiento Centrípeto, en donde la tecnología se introyectaría, a tal punto que la distancia con la máquina sería casi irrelevante, llegando incluso a un momento en que la realidad analógica y la digital serían también confundidas. Por supuesto, detrás de este abordaje, Lorca no deja de lado la importancia del modelo económico en el que nos hayamos inscritos, la relación con el cuerpo que el capitalismo ha impuesto, y lo que nos puede esperar en un futuro donde la información es moneda de cambio.

     Con todo, el abordaje planteado por el autor y publicado en el 2010, se queda empantanado en Gibson (autor de Neuromante), quien dio a luz sus obras más reconocidas en la década de los 80´s. al lector no le queda más que preguntarse acerca de la CF posterior a Gibson, ¿no es relevante?, ¿no ha supuesto algún avance?, ¿ha realizado algún aporte significativo?, ¿estamos –como lo insinúa Cixin Liu en El problema de los tres cuerpos- ante un estancamiento de la ciencia y la tecnología? Por supuesto, no pretendo dar respuesta a estos interrogantes, a lo sumo dejarlos en el aire, plantearlos como tema de discusión, tenerlos en mente en futuras lecturas.      

     A pesar de estas dudas, no se puede negar que la obra de Lorca apuesta por una forma interesante de ver como la literatura se alimenta de las relaciones que el hombre se plantea con la ciencia y la tecnología, se plantea con el universo; una obra que no dejará indiferente a ningún amante del género. 

EL AZUL ES UN COLOR CÁLIDO

Author: Diego Fernando Marín
miércoles, septiembre 13

Escrito e ilustrado por Julie Maroh
Traducido por Lorenzo F. Díaz
Editado por Dib Buks
Recomendado para jóvenes lectores
Novela gráfica

     Esta es una historia de amor. Es una historia de encuentros y desencuentros, una historia de descubrimientos, un canto a la vida, pero, sobretodo, una historia de amor. Ésta es la historia de Emma y Clementine.  

     El azul es un color cálido es una obra primorosa, en la que se conjugan trazos bien definidos, imágenes metafóricas, escenas de erotismo; páginas en donde la secuencia de viñetas se rompe, imponiéndose una narración más rauda y, al mismo tiempo más nostálgica. Así mismo, la historia de amor es aún más relevante pues se da cuando Clementine descubre por primera vez y éste es de su propio sexo. Hay preguntas que surgen, por supuesto; hay sueños que se niegan, deseos que se reprimen, luchas que se pierden contra la presión social.

     Si amar no es simple, descubrir que se ama a alguien del mismo sexo cuando eso ni siquiera se había contemplado, ni siquiera se había atisbado, es más complicado, pues además se tiene que confrontar la familia y un medio social que no perdona la diferencia, más aún cuando este medio está conformado por adolescentes, las criaturas mutantes más conservadoras del mundo aún en medio de su afán y de sus cambios.

     La confusión en los adolescentes es normal. Están pasando por cambios y exigencias sociales que son cada vez más fuertes y asfixiantes. El cuerpo tiene sus propias demandas y en muchas ocasiones no se sabe cómo responder. ¿Qué debe gustarme?, ¿cuándo debe gustarme?, ¿cómo debe gustarme?, ¿qué debo hacer si alguien me gusta?, son algunas de las preguntas que se hace un adolescente frente al amor, frente a sus relaciones con el otro. Elementos propios para propiciar que surja una tormenta. Por eso el amor de muchos de ellos es torpe, apasionado, tierno y, a menudo, arrasador, pleno. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que los adolescentes se guían a través de las experiencias brindadas por otros; se basan en esas experiencias para construir sus propios caminos, algunas veces siguiendo la misma senda, oras veces haciéndolo en contra, buscando así forjar su propia identidad. En muchas ocasiones se experimenta para fortalecer decisiones, en tanto en otras se  busca de manera genuina conocer otros caminos.

     Por supuesto, la historia de Emma y Clementine no es un cuento de hadas, no solo por la presión social que enfrentan sino por la misma diferencia en que ambas asumen su sexualidad, “Para Emma, su sexualidad es un bien de cara a los demás. Un bien social y político. Para mí es lo más íntimo que existe” (p. 131).

     He recomendado en diversas ocasiones la lectura de El azul es un color cálido, bien como docente, bien como promotor de lectura, bien como amigo, y he encontrado que sus lectores lo agradecen, que van más allá del  de la  homosexualidad – que no podemos negar que se yergue como una bandera orgullosa- de las protagonistas para asumirlo como un relato de amor, donde dos almas se encuentran por un ratito, un ratito que es eterno.

     Por último, no puedo dejar de referirme a las diferencias que puedo encontrar entre un libro y una película. Mientras he vuelto en diversas ocasiones a El azul es un color cálido, pocas veces me sucede eso con una película. Incluso, La vida de Adele, basada en esta novela gráfica, no ha conseguido seducirme; sigue allí arrumazada en un cajón, sin importar los premios que haya ganado. Tal vez sea una buena excusa en el futuro para volver a estas páginas…


lunes, septiembre 11

Guion de P. Ȏtié
Ilustrado por Li Kunwu
Traducido por Ana Sánchez
Publicado por Astiberri Ediciones
Recomendado para grandes lectores
Novela gráfica

     Es común que al hablar de narración gráfica nuestras primeras referencias sean Marvel y DC Cómics. Luego, quienes leen un poco más, comienzan a mencionar editoriales como Vertigo, Malibu y Dark Horse. Sin embargo, al ingresar en España dos editoriales se hacen reconocibles, Norma Editorial, quien hace un excelente trabajo haciendo conocidos los grandes títulos del cómic norteamericano y europeo; la otra es Astiberri, quien se centra más en un público adulto con una impresionante exploración de temas y autores, alejándose por mucho del género fantástico y de superhéroes.

     Una vida en china es un excelente ejemplo de lo que se puede encontrar en el catálogo de Astiberri, y permite al lector dar un vistazo al trazo oriental de la narración gráfica y, al mismo tiempo, conocer un poco de lo que es la historia y la evolución de la cultura china desde la segunda mitad del siglo XX. Dicho de otra forma, lo que significó el gobierno de Mao Zedong (Mao Tse-tung) y como su larga sombra se proyecta de alguna manera hoy sobre los habitantes de China.

     Así, como el tiempo es corto, y se trata de la autobiografía de un chino, de un hombre que ha visto como China ha cambiado a través del tiempo, y que la ha retratado a través del dibujo y la narración gráfica, la obra es dividida en tres extensos tomos. El primero de ellos comienza con una canción de cuna, “Bebé lindo, bebé oveja, mamá e lleva a cada, e vuelta” (p. 27). Nos encontramos en pleno gobierno de Mao y nos damos cuenta de lo aterradoramente alienante (visto desde aquí, a través de los años y del espacio)que era la construcción de un entorno dedicado a la deificación (no encuentro otra palabra) de un gobernante, al punto que su palabra era ley, ley que no podía ser discutida, interpretada o puesta en duda. Así, asistimos al crecimiento de Li Kunwu y lo seguimos en su niñez y adolescencia hasta su enrolamiento en el ejército y su asistencia a lo que para el chino común fue el horror, la muerte del presidente Mao.

     Sobre esta primera parte ha de decirse que no presenta ningún intento de realizar una revisión crítica de la época. Por el contrario, vemos a través de los ojos de Li como es la China de la época; vemos a través de los ojos de quien no tiene forma de ser crítico con lo que sucede a su alrededor porque eso le es tan natural como el aire que respira. Es el lector, a través de sus conocimientos, a través de su vida en occidente, quien agrega adjetivos como alienante, brutal, e incluso crudo.

     La segunda parte, El tiempo del Partido, narra lo sucedido en China después de la muerte de Mao hasta que los primeros extranjeros llegan a China. Así mismo narra la desesperada búsqueda de Li para entrar al Partido Comunista, lo que le implica un gran honor, tanto para él como para su familia. Atrás quedan los tiempos en que su patriotismo era puesto en duda por las actividades de sus antepasados. Es también el volumen más corto de los tres, pero da cuenta de cómo es la ilustración lo que le permite al fin cumplir sus objetivos. 

     Por último, El tiempo del dinero, narra el ingreso de China al mundo, a lo que significa el contacto con los otros países, con otras costumbres, al cumplimiento, paradójicamente, de las grandes metas de Mao, pero también del surgimiento de la clase burguesa. Es muy fuerte también asistir a un cambio al que no todos dan la bienvenida, pues implica pasar de estar bajo la tutoría del padre-estado (El bol de hierro) a una economía con una fuerte presencia internacional que no garantizaba a todos el trabajo ni el bienestar (el bol de barro).

     Este último volumen también es el más inconsistente, dejando los acontecimientos de la primavera del 89 como una suerte de hoyo negro sobre el que el autor no puede –físicamente no estuvo cerca- ni quiere expresarse, llegando a expresar su anhelo de que sean las generaciones futuras quienes se pronuncien sobre el asunto. Los cambios que se muestran dan protagonismo a personajes secundarios que aparecen y que dan cuenta de cómo la superación ha sido posible después de la apertura internacional de China. El último capítulo es también un retorno, pues inicia con una canción de cuna, “Bebé lindo, bebé oveja, mamá te lleva a casa, de vuelta” (p. 248). El final es una larga reflexión sobre lo que ha significado la vida de Li a la luz de los acontecimientos.

     De esta manera, Una vida en China, presenta la, verbigracia, vida de un chino tipo, de un chino que en verdad es como cualquier otro chino, que no ha sido un protagonista significativo pero que ha obrado en la historia al tiempo que la historia ha obrado en él. 
viernes, septiembre 1

Escrito por Jacques Sadoul
Traducido por Adolfo Martin
Editado por Plaza & Janes, S.A.
Recomendado para Grandes lectores
Ensayo - No ficción

     No existe una historia definitiva de la ciencia-ficción por dos motivos: En primer lugar, es un género que aún tiene mucho que decir; y, en segundo lugar, porque no se ha podido definir. Con todo, no pensé que en al menos dos libros diferentes me iba a encontrar el nombre de J. R. R. Tolkien como autor de ciencia ficción. El primero es la historia de la ciencia ficción  de Sam Lundwall, quien hace de la Sword & Sorcery una rama de la ciencia ficción (Si nos ponemos puristas, El señor de los anillos tampoco pertenece al campo de Sword & Sorcery), en tanto Sadoul le incluye diciendo que,

Admitiré igualmente las obras de J. R. R. Tolkien, cuyo mundo de los hobbits es un universo paralelo al muestro y que, por otra parte, ejercen una indudable influencia sobre gran número de jóvenes autores de ciencia-ficción (p. 18)

     Sin embargo, esto no descalifica el corpues completo de la obra de Sadoul, quien tan solo hacía unos pocos años acababa de vivir el nacimiento de la New Wave de la ciencia ficción, quién no había vivido la locura de Star Wars, quién estaba lejos del Cyberpunk y del Steampunk, y quién, definitivamente le faltaba ver como el tiempo olvidaba a muchos de los autores que reseñó, en tanto encumbraba a otros que a duras penas le merecieron un pie de página.

     Debe tenerse en cuenta que la obra de Jacques Sadoul es rica, en tanto fue uno de los primeros acercamientos con alguna idea de rigurosidad al género, así como se tomó el tiempo de indagar él mismo en muchas de las viejas revistas que dataron desde antes de la fecha de nacimiento de la ciencia ficción. Así, da espacio a la protociencia ficción (el tiempo anterior a la adopción del término ciencia ficción), fijándose en sus padres fundadores, que son, para él: H.G. Wells, Julio Verne y Edgard Allan Poe. Sin embargo, al entrar a hablar de la ciencia ficción como tal, la obra de Sadoul se centra en el desarrollo anglosajón, dejando un espacio muy pequeño para la ciencia ficción europea, aunque deja un capítulo a la ciencia ficción francesa.     

     Así,  Historia de la ciencia-ficción moderna resume innumerables títulos, buscando atraer al lector sobre la diversa calidad existente a nivel argumental, dejando a un lado la New wave, a la que ni siquiera considera un movimiento en sí mismo y siendo sumamente elástico en la adopción de diversas historias que no responden a la idea de anticipación o de empleo de empleos científicos (blandos o duros) dentro de su argumento. En este orden de ideas, adoptará obras como Faust Aleph Null (desconozco la obra, solo la señalo porque me permite ejemplificar mi punto desde la argumentación del mismo Sadoul), que es protagonizada por un mago negro. Después de señalar los puntos relevantes de su argumento, Sadoul afirma,

Relato fantástico, exclamarán los puristas; en absoluto, pues la magia es una de las ciencias más exactas que conozco. Cuando se quiere invocar a un demonio, hay que ser tan riguroso en lo que a las condiciones de la experiencia se refiere como cuando se trata de una manipulación de física o de química. Intente usted hacer que aparezca Astaroth sin haber trazado perfectamente el círculo mágico, colocado las estrellas de cinco puntas en los lugares rituales y pronunciado por su orden los sortilegios requeridos. ¡Si consiente en aparecer, estoy dispuesto a convertirme en salamandra! (p. 225)

     Guasa o no, el argumento empleado por Sadoul ejemplifica muy bien las dificultades de definir el género, haciendo que se vuelva una y otra vez a la definición de Norman Spinrad al decir que Ciencia ficción es todo lo que publican las revistas de ciencia ficción.

     Es importante señalar, por otra parte, que Sadoul finaliza con un reclamo frente a quienes consideran que la literatura de ciencia ficción adolece de seriedad, importancia o genialidad, críticas que aún hoy parecen no ser superadas.

     De esta manera, tanto para quien inicia como para quien ha recorrido con anterioridad los caminos de la ciencia ficción, esta historia del género le permite bien recordar, bien tener un hilo de Ariadna para recorrer un enorme laberinto que el tiempo sigue tejiendo a través de las dimensiones.     
lunes, agosto 21

Autor e ilustrador: Winsor McCay
Editado por Fantagraphics books
Recomendado para lectores en marcha
Cómic- Antología

     Bill Watterson, el creador de Calvin & Hobbes, se ha explayado de manera pormenorizada en como los syndicates limitaban sus posibilidades creativas en los medios. Incluso expresa como una de sus más celebres tiras, aquella en la que Calvin y Hobbes bailan en la madrugada acompañados de música clásica a 75 revoluciones por minuto. La tira es disruptora, en su momento y época, porque pretende eliminar el concepto de viñeta tal y como hemos estado acostumbrado a conocerla. Además, incomodaba a los grandes Syndicates de la prensa, porque hacía difícil acomodar la tira a sus diversas posibilidades de venta.

     Sin embargo, hubo otra época en que la tira cómica apenas estaba sentando sus bases, los Syndicates, aun no marcaban ningún ritmo, y las posibilidades creativas se encontraban al máximo. En esa época Winsor McCay creó Little Nemo in Slumberland e hizo historia.

     La fábula de esta obra gráfica es simple. Un niño, verbigracia Nemo, se acuesta todas las noches, entra al País de los sueños, y al final despierta. Invariablemente todas las tiras terminan con Nemo despertándose en su cama o en el suelo. Pero esto no es lo que hace particular la obra de McCay. Para ello hay que tener en cuenta que el ambiente en el que se desenvuelve la historia es el País de los sueños, y, por tanto, la lógica de este mundo es diferente a la nuestra, pues lo onírico, como es de todo soñador sabido, tiene sus propias reglas, lo que hace que Little Nemo in Slumberland prefigure con mucha anticipación el movimiento surrealista.

     Por otro lado, al estar influenciado por el Art Nouveau, el estilo de ilustración sobresale notoriamente, lo que se refleja en los colores, en la construcción de objetos y vestuario, y, de manera sobresaliente en la libertad en la disposición de viñetas. Así, elementos que luego redescubriría Will Eisner, ya estaban configurados por McCay en esta tira, haciéndola de esta forma precursora y fundacional de formas y estilos que sólo aparecerían muchos años después con la aparición de los comic books (Ver abajo).
   
     La edición de Fantagraphic Books está dividida en 6 volúmenes que incluye elementos extra a la tira, como otros ejemplos del arte gráfico de McCay. El seguimiento por épocas también permite al lector ver la manera en que los diversos argumentos van desarrollándose y complejizándose, dando como resultado una obra increíblemente maravillosa (Disculpará el lector el superlativo), que tanto el amante al gran Arte (Sí, con mayúsculas), como el amante de las tiras cómicas y la novela gráfica deberían darse la oportunidad de conocer.

     Para los lectores en lengua hispana está la publicación de Ediciones Kraken, que recoge los trabajos de McCay desde 1905 hasta 1914, pero que desmerece mucho en la calidad de las reproducciones, luciendo muchas de ellas desgastadas. Amén a esto la edición no ofrece mayores estudios o preliminares que permitan ahondar en la obra, lo que no compensa la considerable inversión económica que hay que hacer (que sigue aumentando por aquello de la inflación).

     Para quienes puedan leer la obra en inglés, esta se puede conseguir de forma completa y gratuita en internet, pues se trata de una obra cuyos derechos de autor ya se han prescrito los derechos de autor (https://ia800205.us.archive.org/16/items/LittleNemo1905-1914ByWinsorMccay/little-nemo.pdf). Lo único que la hace difícil de seguir, es que el tamaño de los textos de aquella época era extremadamente pequeño.    

SIN CITY

Author: Diego Fernando Marín
domingo, agosto 20

Escrito e ilustrado por Frank Miller
Sin datos de traducción
Publicado por Norma Editorial
Recomendado para Grandes lectores
Novela gráfica

     Frank Miller es una institución en el apartado de la novela gráfica. No importa que tan afortunados o desafortunados sean sus proyectos ya ha hecho historia con títulos tan variados como 300; Ronin; The Dark Night Return; Daredevil: Born again y, por supuesto, Sin City.

     El común de las personas conoce Sin City de la pantalla grande. La primera película, exhibida en blanco y negro con mínimos toques de color, plena de una violencia extrema y grotesca, en donde todo era posible, fue protagonizada por Bruce Willis, Mickey Rourke y Jessica Alba, entre otros nombres. La segunda, estrenada algunos años después, fue protagonizada por Eva Green y se trató de un relato deshilvanado y confuso, donde algunos personajes que se creían muertos en la primera volvieron a aparecer, y donde el final parecía poco convincente. No todo lo que funciona en la tinta y el papel funciona en el celuloide.   

     Con todo, enfrentarse a la novela gráfica es un placer diferente. Lo primero que se entiende es que hay tres o cuatro relatos que funcionan de manera simultánea, lo que se comprende en el libro, pero no se logra en la pantalla. Así, lo que en la pantalla parece el renacimiento de algunos personajes, en el papel está cuidadosamente evidenciado, de manera que solo puede ser comprensible al ser leído, de preferencia de forma secuencial. Relato tras relato, palabra tras palabra.

     Basin City se llama el mundo creado por Frank Miller. Basin City, un lugar corrupto, oscuro y perverso, en donde no se puede considerar la existencia del bien y el mal, sino la existencia de diferentes tonalidades de grises. No hay manera en que la luz pueda llegar al mundo infecto en el que se mueven los personajes de Miller. No hay manera en que ninguno de ellos pueda conocer la redención, porque, en palabras de Miller, “Puta ciudad. A los que no vicia, los corrompe. Y si no, los mata.” (p. 578).

     Esta edición en particular recoge en dos volúmenes las desventuras de este gran conjunto de maleantes, quienes se dedican a sobrevivir antes que a componerse una vida. Son siete relatos completos, en particular, donde destacan: El duro adiós, Mataría por ella, La gran masacre y Ese cobarde bastardo. Curiosamente todos contenidos en el primer volumen. En contraste, aunque no se pierde el cuidado de la edición, el segundo volumen se torna cansino de leer, los relatos son más fragmentados, e incluso, Ida y vuelta al infierno señala anuncia un fin en diversas partes que dejan perplejo al lector antes de darse cuenta de que no se trata de un final como tal, aunque tampoco sabe si es un final episódico, un error en la maquetación, capricho o simple descuido. Sin embargo, el colofón final, El arte de Sin City, le da al novato una idea de cómo el dibujo va transformándose de unas líneas descuidadas en  papel a una versión final. No se trata solo de dibujar todo el conjunto de una vez; como toda obra de arte, la novela gráfica exige una alta atención a los detalles.


     Una advertencia final, si después de terminar la lectura de Sin City, siente la boca como un cenicero sobre el que se ha arrojado algo de whiskey barato, implica que Miller lo ha logrado de nuevo. 

LA ESPERA

Author: Diego Fernando Marín
lunes, agosto 7

Escrito por Mercè Hernández
Ilustrado por Eva Sánchez
¿Original en catalán?
Editado por Thule ediciones
Recomendado para lectores en marcha
Libro Álbum

     Todos esperamos. Durante toda la vida esperamos. Esperamos una señal, una ilusión; esperamos un cambio, una promesa; esperamos una cita, un beso; esperamos un hijo, un viaje; esperamos… Y algún día, en algún momento descubrimos, como Neruda, que, Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

     La identidad, de acuerdo a Llinás, es un mito que arrastramos; nos aferramos a la idea de que con el paso del tiempo seguimos siendo la misma persona; como si quien ahora gusta de sumergirse en el océano no le hubiese temido en algún momento; como si quien prueba alguna vez comida exótica pudiese ser el mismo niño que solo quería comer chocolate para siempre y por siempre jamás.

     La espera no es un libro sencillo, no por la complejidad del lenguaje o del mundo construido, sino porque no se trata de un relato, no hay un protagonista identificable de la primera a la última página, hay, en cambio, una voz que habla de un vértigo, de una sensación indefinible que puede instalarse en él en cualquier momento del día.

     Sin embargo, es un libro pleno de hermosura, no solo porque en cualquier momento podemos identificarnos con sus palabras, sino porque las ilustraciones de Eva Sánchez hacen de la obra una experiencia inolvidable.


     La espera no deja incólume al lector, pues desafía en él la idea de permanencia de la identidad a lo largo del tiempo, tanto física como psicológica, y al mismo tiempo le reta seguir siendo fiel a sí mismo. Una obra que exige ser leída una y otra vez.