jueves, agosto 14

La casa de hojas




Autor: Mark Z. Danielewski
Editorial: Ediciones Alpha Decay, Editorial Pálido Fuego
Recomendado para: Grandes lectores
Novela

El advenimiento de las grandes sagas, de aquellos mamotretos que cada vez toman un mayor número de páginas para contar sus historias, muchas veces sin necesidad, me ha dejado cada vez más impávido ante las novedades en literatura infantil y juvenil, que parecen hechas para una pronta adaptación para el cine o la televisión antes que para el disfrute de ser leídas. Me he cansado – dirás que ya era hora, y con razón- de esos productos elefantiásicos llenos de lobos, vampiros, magos, sadomasoquismo y zombis; productos por lo general predigeridos y regurgitados para que sean consumidos al por mayor, comprados en los supermercados y, casi siempre, políticamente correctos, que no exigen al lector más que una atención semicomatosa, la misma que se le presta a series de televisión como Castle, Helix o Pretty Little Liars, aptas para el consumo, pero que, como esas pastas que cocinan los universitarios, no sacian el apetito sino que dejan al lector con una llenazón boba, lánguida. O antes que decir lectores, tal vez debería decir consumidores, como los propietarios de los derechos cinematográficos le llaman a los seguidores de Harry Potter. Consumidores, dispuestos a comprar, vender, comentar, cualquier cosa acerca de su personaje favorito, aunque este esté ya muy lejano de lo que fue en un principio. Así, no deja de ser diciente que una historia menor, casi un llamado a  pie de página de la autora sobre Harry Potter adulto en su página web pottermore, haya levantado rumores que hablaban ya de una nueva serie de novelas o de películas.
Así, en medio de este panorama casi posapocalitico encontrarse con libros como El atlas de las nubes –ya lo reseñaré- o La casa de hojas sea como encontrarse el bálsamo de Fierabrás –el auténtico, no el barbiturillo que preparó don quijote y que les hizo devolver todo el contenido estomacal a él y al pobre Sancho- después de un combate épico.
La primera vez que escuché de esta novela fue en la Feria del libro de Bogotá del 2014, pero, ya fuese por falta de dinero (cuesta $90000) o por falta de conocimiento del autor –es su primera novela- o las editoriales –en mi vida las había oído-,  o tal vez fue que al ver por primera vez el libro quedé desconcertado, el caso fue que la referencia se quedó como un pie de página perdido entre un montón de títulos que quise y no pude comprar.
Sin embargo no fue la última vez que supe de él. Unos cuantos meses más tardes, una estudiante de Teoría de la literatura y literatura comparada, @brenddallen, a quien sigo por twitter, realizó algunos comentarios grandilocuentes sobre la novela. Picado por la curiosidad comencé a buscar referencias acerca de ella, siendo común que apareciesen comentarios como desconcertante, atrevida e innovadora, o, en palabras de Stephen King, El Moby-Dick del género de terror. La búsqueda por internet para conseguirla en pdf o en algún formato que me permitiese saciar mi curiosidad fue más bien triste –ahora entiendo por qué. Por supuesto, no encontré una opción diferente a comprarla. No quedé defraudado.
Ahora, cuando parece que se escribe para la pantalla, Danielewski realiza el proceso inverso, parte de una obra audiovisual apócrifa, El expediente Navidson, para construir una obra literaria en clave de documento académico, de una tesis comentada por un lector atormentado que se va desgastando y descomponiendo a medida que trascribe y comenta la obra para el lector. El resultado es una novela laberinto con una cantidad enorme de niveles de lectura, de autoreferencias, de referencias a obras filosóficas y de literatura clásica, en dónde aparecen como personajes menores autores como Harold Bloom, Stephen King y Douglas R. Hofstadter, entre otros; una obra que rompe el formato de la novela tradicional y juega con los espacios en blanco para transmitir la sensación de insignificancia de los personajes al adentrarse en una serie de pasillos grotescos que violan las leyes físicas, donde las anotaciones a pie de página permiten seguir una historia paralela en donde la redención no es posible; y que deja en muchas ocasiones al lector perplejo, exhausto y deseoso de saber que sigue, que pasa después con la casa y los protagonistas; que incluso una vez acabada la anécdota principal desgrana una serie de poemas y fotografías que mantienen aún el misterio y las ganas de leer; una novela que una vez terminada, pide a gritos, exige como posesa que se vuelva a recorrer. 
Ejemplo de página laberinto de La casa de hojas

Sin embargo, al igual que el camino al Nirvana, no se puede enseñar cómo se recorre La casa de hojas, cualquier comentario, como sucede con las cosas importantes de la vida, es sólo una invitación a realizar el recorrido, a que, aquel que se atreva  realice su propia interpretación, su propia lectura.           

Los sábados son como un gran globo rojo




Autor e ilustrador: Ricardo Liniers Siri
Editorial: Editorial común/ colección: Petit común
Recomendado para: los pequeños
Novela gráfica

Bill Watterson, el creador de Calvin & Hobbes, libró grandes batallas en pro de lograr la libertad creativa para los historietistas, porque es curioso que una de las formas de contar historias más, en apariencia, libre es bastante rígida y convencional en aspectos tales como el número de viñetas, la forma de contar las historias e incluso el número de palabras que uede haber en un globo y/o en una historia. Watterson, defenestró muchas de esas ideas en una célebre tira que muestra a Calvin –en pijama- y Hobbes- en abrigo de piel- bailando con gafas oscuras a primeras horas de la madrugada la melodía de una sinfonía de Beethoven a 75 rpm –si la memoria no me traiciona. Así, sin más, Watterson se deshizo de las viñetas y construyó un todo continúo de difícil división más allá de la que él quería. Los puristas podrán decir que fue antes, y quizás tenga razón, para mí, simple lector de tiras cómicas de fin de semana, la ruptura patente del lenguaje, del formato, tuvo lugar con esa tira dominical.
Hago esta introducción, porque este fantástico libro de Ricardo Liniers Siri, más conocido como Liniers, es deudor de Watterson en ese sentido, porque contó una historia de la niñez, unos breves instantes de pura belleza, plenos de poesía, en viñetas, y eso, aunque pese a muchos, eso, también es literatura. Por fortuna, en los últimos años esa discusión ya está siendo dejada a un lado.  
Quienes busquen este libro en Colombia aún no lo van a encontrar, Danny se hizo a él porque viajó a la Feria del Libro Infantil en Buenos Aires y encontró el libro, y siendo el amante incondicional de Liniers no pudo dejar de traérselo, recordándonos además que los precios de los libros en Argentina son ridículamente bajos (no puedo dejar de decir aquí que en Perú una historieta de Spiderman cuesta 4 soles –unos $2800 pesos colombianos- y aquí se consiguen a precios que oscilan entre $8000 y $11000)
La historia de Los sábados son como un gran globo rojo es sencilla, cuentan como dos hermanas salen a jugar bajo la lluvia, como la hermana mayor –Matilda-, le enseña a la menor –Clementina- lo hermosos, los mágicos que son los sábados, como en ese día todo sabe, todo es diferente, todo es mejor. Los psicólogos pueden ver evidenciado la Zona de Desarrollo Próximo –ZDP- de Vigostsky en todo su esplendor, los padres como son los niños cuando se les deja ser sin ataduras, y los lectores, como la poesía y la magia pueden ser atrapadas en sencillos trazos.
En resumen, una obra de arte. 

Espero, que como ha pasado con el cuarto volumen de La saga de los confines o El océano al final del camino, esta obra de Liniers no sea distribuida solo como libro electrónico por establecimientos como la Librería Nacional.  
Gracias Danny, por compartir este pequeño rayo de sol. 

lunes, julio 14

La feria abandonada




Autores: Pablo Auladell, Rafa Burgos y Julián López Medina.
Ilustrador: Pablo Auladell
Editorial: Barbara Fiore editora
Recomendada para: Jóvenes lectores
Libro álbum

Las ferias, al igual que los circos, hacen parte de la infancia, llegándola a marcar de manera profunda. Así, autores como Rafael Chaparro Madiedo, Stephen King, Ray Bradbury o Antonio Ungar, han hecho referencia a ellos en algún momento de sus obras.  Decir feria o circo, es decir temeridad y diversión, pero también nostalgia, abandono, olvido. 

Pabloa Alaudell, ilustrador y escritor de algunos de los textos del libro, pone XII escenas de feria, XII metáforas del olvido, del crecimiento y de la nostalgia, en donde nos recuerda la niñez y nos condena, de alguna manera, al olvido. 

El hilo conductor de estas estampas son las propias ilustraciones de Alaudell, quien con el uso del carboncillo y colores opacos consigue sumergirnos en un aire de pesadumbre, de cierto surrealismo. 

El resultado es un libro que remuerde, que deposita las imágenes en el cerebro y la imaginación del lector, haciendo que éste vuelva una y otra vez sobre las páginas del libro, sobre las metáforas empleadas, sobre esos seres humanos de manos gigantescas, cargadas de posibilidades que ya se fueron.

Template by:

Free Blog Templates