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EL AZUL ES UN COLOR CÁLIDO

Author: Diego Fernando Marín
miércoles, septiembre 13

Escrito e ilustrado por Julie Maroh
Traducido por Lorenzo F. Díaz
Editado por Dib Buks
Recomendado para jóvenes lectores
Novela gráfica

     Esta es una historia de amor. Es una historia de encuentros y desencuentros, una historia de descubrimientos, un canto a la vida, pero, sobretodo, una historia de amor. Ésta es la historia de Emma y Clementine.  

     El azul es un color cálido es una obra primorosa, en la que se conjugan trazos bien definidos, imágenes metafóricas, escenas de erotismo; páginas en donde la secuencia de viñetas se rompe, imponiéndose una narración más rauda y, al mismo tiempo más nostálgica. Así mismo, la historia de amor es aún más relevante pues se da cuando Clementine descubre por primera vez y éste es de su propio sexo. Hay preguntas que surgen, por supuesto; hay sueños que se niegan, deseos que se reprimen, luchas que se pierden contra la presión social.

     Si amar no es simple, descubrir que se ama a alguien del mismo sexo cuando eso ni siquiera se había contemplado, ni siquiera se había atisbado, es más complicado, pues además se tiene que confrontar la familia y un medio social que no perdona la diferencia, más aún cuando este medio está conformado por adolescentes, las criaturas mutantes más conservadoras del mundo aún en medio de su afán y de sus cambios.

     La confusión en los adolescentes es normal. Están pasando por cambios y exigencias sociales que son cada vez más fuertes y asfixiantes. El cuerpo tiene sus propias demandas y en muchas ocasiones no se sabe cómo responder. ¿Qué debe gustarme?, ¿cuándo debe gustarme?, ¿cómo debe gustarme?, ¿qué debo hacer si alguien me gusta?, son algunas de las preguntas que se hace un adolescente frente al amor, frente a sus relaciones con el otro. Elementos propios para propiciar que surja una tormenta. Por eso el amor de muchos de ellos es torpe, apasionado, tierno y, a menudo, arrasador, pleno. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que los adolescentes se guían a través de las experiencias brindadas por otros; se basan en esas experiencias para construir sus propios caminos, algunas veces siguiendo la misma senda, oras veces haciéndolo en contra, buscando así forjar su propia identidad. En muchas ocasiones se experimenta para fortalecer decisiones, en tanto en otras se  busca de manera genuina conocer otros caminos.

     Por supuesto, la historia de Emma y Clementine no es un cuento de hadas, no solo por la presión social que enfrentan sino por la misma diferencia en que ambas asumen su sexualidad, “Para Emma, su sexualidad es un bien de cara a los demás. Un bien social y político. Para mí es lo más íntimo que existe” (p. 131).

     He recomendado en diversas ocasiones la lectura de El azul es un color cálido, bien como docente, bien como promotor de lectura, bien como amigo, y he encontrado que sus lectores lo agradecen, que van más allá del  de la  homosexualidad – que no podemos negar que se yergue como una bandera orgullosa- de las protagonistas para asumirlo como un relato de amor, donde dos almas se encuentran por un ratito, un ratito que es eterno.

     Por último, no puedo dejar de referirme a las diferencias que puedo encontrar entre un libro y una película. Mientras he vuelto en diversas ocasiones a El azul es un color cálido, pocas veces me sucede eso con una película. Incluso, La vida de Adele, basada en esta novela gráfica, no ha conseguido seducirme; sigue allí arrumazada en un cajón, sin importar los premios que haya ganado. Tal vez sea una buena excusa en el futuro para volver a estas páginas…


lunes, septiembre 11

Guion de P. Ȏtié
Ilustrado por Li Kunwu
Traducido por Ana Sánchez
Publicado por Astiberri Ediciones
Recomendado para grandes lectores
Novela gráfica

     Es común que al hablar de narración gráfica nuestras primeras referencias sean Marvel y DC Cómics. Luego, quienes leen un poco más, comienzan a mencionar editoriales como Vertigo, Malibu y Dark Horse. Sin embargo, al ingresar en España dos editoriales se hacen reconocibles, Norma Editorial, quien hace un excelente trabajo haciendo conocidos los grandes títulos del cómic norteamericano y europeo; la otra es Astiberri, quien se centra más en un público adulto con una impresionante exploración de temas y autores, alejándose por mucho del género fantástico y de superhéroes.

     Una vida en china es un excelente ejemplo de lo que se puede encontrar en el catálogo de Astiberri, y permite al lector dar un vistazo al trazo oriental de la narración gráfica y, al mismo tiempo, conocer un poco de lo que es la historia y la evolución de la cultura china desde la segunda mitad del siglo XX. Dicho de otra forma, lo que significó el gobierno de Mao Zedong (Mao Tse-tung) y como su larga sombra se proyecta de alguna manera hoy sobre los habitantes de China.

     Así, como el tiempo es corto, y se trata de la autobiografía de un chino, de un hombre que ha visto como China ha cambiado a través del tiempo, y que la ha retratado a través del dibujo y la narración gráfica, la obra es dividida en tres extensos tomos. El primero de ellos comienza con una canción de cuna, “Bebé lindo, bebé oveja, mamá e lleva a cada, e vuelta” (p. 27). Nos encontramos en pleno gobierno de Mao y nos damos cuenta de lo aterradoramente alienante (visto desde aquí, a través de los años y del espacio)que era la construcción de un entorno dedicado a la deificación (no encuentro otra palabra) de un gobernante, al punto que su palabra era ley, ley que no podía ser discutida, interpretada o puesta en duda. Así, asistimos al crecimiento de Li Kunwu y lo seguimos en su niñez y adolescencia hasta su enrolamiento en el ejército y su asistencia a lo que para el chino común fue el horror, la muerte del presidente Mao.

     Sobre esta primera parte ha de decirse que no presenta ningún intento de realizar una revisión crítica de la época. Por el contrario, vemos a través de los ojos de Li como es la China de la época; vemos a través de los ojos de quien no tiene forma de ser crítico con lo que sucede a su alrededor porque eso le es tan natural como el aire que respira. Es el lector, a través de sus conocimientos, a través de su vida en occidente, quien agrega adjetivos como alienante, brutal, e incluso crudo.

     La segunda parte, El tiempo del Partido, narra lo sucedido en China después de la muerte de Mao hasta que los primeros extranjeros llegan a China. Así mismo narra la desesperada búsqueda de Li para entrar al Partido Comunista, lo que le implica un gran honor, tanto para él como para su familia. Atrás quedan los tiempos en que su patriotismo era puesto en duda por las actividades de sus antepasados. Es también el volumen más corto de los tres, pero da cuenta de cómo es la ilustración lo que le permite al fin cumplir sus objetivos. 

     Por último, El tiempo del dinero, narra el ingreso de China al mundo, a lo que significa el contacto con los otros países, con otras costumbres, al cumplimiento, paradójicamente, de las grandes metas de Mao, pero también del surgimiento de la clase burguesa. Es muy fuerte también asistir a un cambio al que no todos dan la bienvenida, pues implica pasar de estar bajo la tutoría del padre-estado (El bol de hierro) a una economía con una fuerte presencia internacional que no garantizaba a todos el trabajo ni el bienestar (el bol de barro).

     Este último volumen también es el más inconsistente, dejando los acontecimientos de la primavera del 89 como una suerte de hoyo negro sobre el que el autor no puede –físicamente no estuvo cerca- ni quiere expresarse, llegando a expresar su anhelo de que sean las generaciones futuras quienes se pronuncien sobre el asunto. Los cambios que se muestran dan protagonismo a personajes secundarios que aparecen y que dan cuenta de cómo la superación ha sido posible después de la apertura internacional de China. El último capítulo es también un retorno, pues inicia con una canción de cuna, “Bebé lindo, bebé oveja, mamá te lleva a casa, de vuelta” (p. 248). El final es una larga reflexión sobre lo que ha significado la vida de Li a la luz de los acontecimientos.

     De esta manera, Una vida en China, presenta la, verbigracia, vida de un chino tipo, de un chino que en verdad es como cualquier otro chino, que no ha sido un protagonista significativo pero que ha obrado en la historia al tiempo que la historia ha obrado en él. 
viernes, septiembre 1

Escrito por Jacques Sadoul
Traducido por Adolfo Martin
Editado por Plaza & Janes, S.A.
Recomendado para Grandes lectores
Ensayo - No ficción

     No existe una historia definitiva de la ciencia-ficción por dos motivos: En primer lugar, es un género que aún tiene mucho que decir; y, en segundo lugar, porque no se ha podido definir. Con todo, no pensé que en al menos dos libros diferentes me iba a encontrar el nombre de J. R. R. Tolkien como autor de ciencia ficción. El primero es la historia de la ciencia ficción  de Sam Lundwall, quien hace de la Sword & Sorcery una rama de la ciencia ficción (Si nos ponemos puristas, El señor de los anillos tampoco pertenece al campo de Sword & Sorcery), en tanto Sadoul le incluye diciendo que,

Admitiré igualmente las obras de J. R. R. Tolkien, cuyo mundo de los hobbits es un universo paralelo al muestro y que, por otra parte, ejercen una indudable influencia sobre gran número de jóvenes autores de ciencia-ficción (p. 18)

     Sin embargo, esto no descalifica el corpues completo de la obra de Sadoul, quien tan solo hacía unos pocos años acababa de vivir el nacimiento de la New Wave de la ciencia ficción, quién no había vivido la locura de Star Wars, quién estaba lejos del Cyberpunk y del Steampunk, y quién, definitivamente le faltaba ver como el tiempo olvidaba a muchos de los autores que reseñó, en tanto encumbraba a otros que a duras penas le merecieron un pie de página.

     Debe tenerse en cuenta que la obra de Jacques Sadoul es rica, en tanto fue uno de los primeros acercamientos con alguna idea de rigurosidad al género, así como se tomó el tiempo de indagar él mismo en muchas de las viejas revistas que dataron desde antes de la fecha de nacimiento de la ciencia ficción. Así, da espacio a la protociencia ficción (el tiempo anterior a la adopción del término ciencia ficción), fijándose en sus padres fundadores, que son, para él: H.G. Wells, Julio Verne y Edgard Allan Poe. Sin embargo, al entrar a hablar de la ciencia ficción como tal, la obra de Sadoul se centra en el desarrollo anglosajón, dejando un espacio muy pequeño para la ciencia ficción europea, aunque deja un capítulo a la ciencia ficción francesa.     

     Así,  Historia de la ciencia-ficción moderna resume innumerables títulos, buscando atraer al lector sobre la diversa calidad existente a nivel argumental, dejando a un lado la New wave, a la que ni siquiera considera un movimiento en sí mismo y siendo sumamente elástico en la adopción de diversas historias que no responden a la idea de anticipación o de empleo de empleos científicos (blandos o duros) dentro de su argumento. En este orden de ideas, adoptará obras como Faust Aleph Null (desconozco la obra, solo la señalo porque me permite ejemplificar mi punto desde la argumentación del mismo Sadoul), que es protagonizada por un mago negro. Después de señalar los puntos relevantes de su argumento, Sadoul afirma,

Relato fantástico, exclamarán los puristas; en absoluto, pues la magia es una de las ciencias más exactas que conozco. Cuando se quiere invocar a un demonio, hay que ser tan riguroso en lo que a las condiciones de la experiencia se refiere como cuando se trata de una manipulación de física o de química. Intente usted hacer que aparezca Astaroth sin haber trazado perfectamente el círculo mágico, colocado las estrellas de cinco puntas en los lugares rituales y pronunciado por su orden los sortilegios requeridos. ¡Si consiente en aparecer, estoy dispuesto a convertirme en salamandra! (p. 225)

     Guasa o no, el argumento empleado por Sadoul ejemplifica muy bien las dificultades de definir el género, haciendo que se vuelva una y otra vez a la definición de Norman Spinrad al decir que Ciencia ficción es todo lo que publican las revistas de ciencia ficción.

     Es importante señalar, por otra parte, que Sadoul finaliza con un reclamo frente a quienes consideran que la literatura de ciencia ficción adolece de seriedad, importancia o genialidad, críticas que aún hoy parecen no ser superadas.

     De esta manera, tanto para quien inicia como para quien ha recorrido con anterioridad los caminos de la ciencia ficción, esta historia del género le permite bien recordar, bien tener un hilo de Ariadna para recorrer un enorme laberinto que el tiempo sigue tejiendo a través de las dimensiones.     
lunes, agosto 21

Autor e ilustrador: Winsor McCay
Editado por Fantagraphics books
Recomendado para lectores en marcha
Cómic- Antología

     Bill Watterson, el creador de Calvin & Hobbes, se ha explayado de manera pormenorizada en como los syndicates limitaban sus posibilidades creativas en los medios. Incluso expresa como una de sus más celebres tiras, aquella en la que Calvin y Hobbes bailan en la madrugada acompañados de música clásica a 75 revoluciones por minuto. La tira es disruptora, en su momento y época, porque pretende eliminar el concepto de viñeta tal y como hemos estado acostumbrado a conocerla. Además, incomodaba a los grandes Syndicates de la prensa, porque hacía difícil acomodar la tira a sus diversas posibilidades de venta.

     Sin embargo, hubo otra época en que la tira cómica apenas estaba sentando sus bases, los Syndicates, aun no marcaban ningún ritmo, y las posibilidades creativas se encontraban al máximo. En esa época Winsor McCay creó Little Nemo in Slumberland e hizo historia.

     La fábula de esta obra gráfica es simple. Un niño, verbigracia Nemo, se acuesta todas las noches, entra al País de los sueños, y al final despierta. Invariablemente todas las tiras terminan con Nemo despertándose en su cama o en el suelo. Pero esto no es lo que hace particular la obra de McCay. Para ello hay que tener en cuenta que el ambiente en el que se desenvuelve la historia es el País de los sueños, y, por tanto, la lógica de este mundo es diferente a la nuestra, pues lo onírico, como es de todo soñador sabido, tiene sus propias reglas, lo que hace que Little Nemo in Slumberland prefigure con mucha anticipación el movimiento surrealista.

     Por otro lado, al estar influenciado por el Art Nouveau, el estilo de ilustración sobresale notoriamente, lo que se refleja en los colores, en la construcción de objetos y vestuario, y, de manera sobresaliente en la libertad en la disposición de viñetas. Así, elementos que luego redescubriría Will Eisner, ya estaban configurados por McCay en esta tira, haciéndola de esta forma precursora y fundacional de formas y estilos que sólo aparecerían muchos años después con la aparición de los comic books (Ver abajo).
   
     La edición de Fantagraphic Books está dividida en 6 volúmenes que incluye elementos extra a la tira, como otros ejemplos del arte gráfico de McCay. El seguimiento por épocas también permite al lector ver la manera en que los diversos argumentos van desarrollándose y complejizándose, dando como resultado una obra increíblemente maravillosa (Disculpará el lector el superlativo), que tanto el amante al gran Arte (Sí, con mayúsculas), como el amante de las tiras cómicas y la novela gráfica deberían darse la oportunidad de conocer.

     Para los lectores en lengua hispana está la publicación de Ediciones Kraken, que recoge los trabajos de McCay desde 1905 hasta 1914, pero que desmerece mucho en la calidad de las reproducciones, luciendo muchas de ellas desgastadas. Amén a esto la edición no ofrece mayores estudios o preliminares que permitan ahondar en la obra, lo que no compensa la considerable inversión económica que hay que hacer (que sigue aumentando por aquello de la inflación).

     Para quienes puedan leer la obra en inglés, esta se puede conseguir de forma completa y gratuita en internet, pues se trata de una obra cuyos derechos de autor ya se han prescrito los derechos de autor (https://ia800205.us.archive.org/16/items/LittleNemo1905-1914ByWinsorMccay/little-nemo.pdf). Lo único que la hace difícil de seguir, es que el tamaño de los textos de aquella época era extremadamente pequeño.    

SIN CITY

Author: Diego Fernando Marín
domingo, agosto 20

Escrito e ilustrado por Frank Miller
Sin datos de traducción
Publicado por Norma Editorial
Recomendado para Grandes lectores
Novela gráfica

     Frank Miller es una institución en el apartado de la novela gráfica. No importa que tan afortunados o desafortunados sean sus proyectos ya ha hecho historia con títulos tan variados como 300; Ronin; The Dark Night Return; Daredevil: Born again y, por supuesto, Sin City.

     El común de las personas conoce Sin City de la pantalla grande. La primera película, exhibida en blanco y negro con mínimos toques de color, plena de una violencia extrema y grotesca, en donde todo era posible, fue protagonizada por Bruce Willis, Mickey Rourke y Jessica Alba, entre otros nombres. La segunda, estrenada algunos años después, fue protagonizada por Eva Green y se trató de un relato deshilvanado y confuso, donde algunos personajes que se creían muertos en la primera volvieron a aparecer, y donde el final parecía poco convincente. No todo lo que funciona en la tinta y el papel funciona en el celuloide.   

     Con todo, enfrentarse a la novela gráfica es un placer diferente. Lo primero que se entiende es que hay tres o cuatro relatos que funcionan de manera simultánea, lo que se comprende en el libro, pero no se logra en la pantalla. Así, lo que en la pantalla parece el renacimiento de algunos personajes, en el papel está cuidadosamente evidenciado, de manera que solo puede ser comprensible al ser leído, de preferencia de forma secuencial. Relato tras relato, palabra tras palabra.

     Basin City se llama el mundo creado por Frank Miller. Basin City, un lugar corrupto, oscuro y perverso, en donde no se puede considerar la existencia del bien y el mal, sino la existencia de diferentes tonalidades de grises. No hay manera en que la luz pueda llegar al mundo infecto en el que se mueven los personajes de Miller. No hay manera en que ninguno de ellos pueda conocer la redención, porque, en palabras de Miller, “Puta ciudad. A los que no vicia, los corrompe. Y si no, los mata.” (p. 578).

     Esta edición en particular recoge en dos volúmenes las desventuras de este gran conjunto de maleantes, quienes se dedican a sobrevivir antes que a componerse una vida. Son siete relatos completos, en particular, donde destacan: El duro adiós, Mataría por ella, La gran masacre y Ese cobarde bastardo. Curiosamente todos contenidos en el primer volumen. En contraste, aunque no se pierde el cuidado de la edición, el segundo volumen se torna cansino de leer, los relatos son más fragmentados, e incluso, Ida y vuelta al infierno señala anuncia un fin en diversas partes que dejan perplejo al lector antes de darse cuenta de que no se trata de un final como tal, aunque tampoco sabe si es un final episódico, un error en la maquetación, capricho o simple descuido. Sin embargo, el colofón final, El arte de Sin City, le da al novato una idea de cómo el dibujo va transformándose de unas líneas descuidadas en  papel a una versión final. No se trata solo de dibujar todo el conjunto de una vez; como toda obra de arte, la novela gráfica exige una alta atención a los detalles.


     Una advertencia final, si después de terminar la lectura de Sin City, siente la boca como un cenicero sobre el que se ha arrojado algo de whiskey barato, implica que Miller lo ha logrado de nuevo. 

LA ESPERA

Author: Diego Fernando Marín
lunes, agosto 7

Escrito por Mercè Hernández
Ilustrado por Eva Sánchez
¿Original en catalán?
Editado por Thule ediciones
Recomendado para lectores en marcha
Libro Álbum

     Todos esperamos. Durante toda la vida esperamos. Esperamos una señal, una ilusión; esperamos un cambio, una promesa; esperamos una cita, un beso; esperamos un hijo, un viaje; esperamos… Y algún día, en algún momento descubrimos, como Neruda, que, Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

     La identidad, de acuerdo a Llinás, es un mito que arrastramos; nos aferramos a la idea de que con el paso del tiempo seguimos siendo la misma persona; como si quien ahora gusta de sumergirse en el océano no le hubiese temido en algún momento; como si quien prueba alguna vez comida exótica pudiese ser el mismo niño que solo quería comer chocolate para siempre y por siempre jamás.

     La espera no es un libro sencillo, no por la complejidad del lenguaje o del mundo construido, sino porque no se trata de un relato, no hay un protagonista identificable de la primera a la última página, hay, en cambio, una voz que habla de un vértigo, de una sensación indefinible que puede instalarse en él en cualquier momento del día.

     Sin embargo, es un libro pleno de hermosura, no solo porque en cualquier momento podemos identificarnos con sus palabras, sino porque las ilustraciones de Eva Sánchez hacen de la obra una experiencia inolvidable.


     La espera no deja incólume al lector, pues desafía en él la idea de permanencia de la identidad a lo largo del tiempo, tanto física como psicológica, y al mismo tiempo le reta seguir siendo fiel a sí mismo. Una obra que exige ser leída una y otra vez. 

EL DESPERTAR DEL LEVIATÁN

Author: Diego Fernando Marín
lunes, julio 31

Escrito por James S. A. Corey
Traducido por  David Tejera Expósito
Editado por: Ediciones B/ Nova/ Random House Mondadori
Recomendado para jóvenes lectores
Novela – ciencia ficción

     Otro libro pirata. Era inevitable.

     El despertar del Leviatán fue mi segundo libro leído en vacaciones, descargado para el Kindle de algún lugar de la red y leído con fruición. En mi descargo debo decir que el libro no se consigue en Colombia. De hecho, solo al ver la primera temporada de The Expanse, llegué a enterarme de la existencia de la saga, y, de que al menos, su primer volumen había sido publicado en español.

     El hecho de haber elegido un volumen de ciencia ficción no es gratuito. A diferencia de muchos no considero que la ciencia ficción se trate de un elemento escapista. Por el contrario, permite al ser humano construir una alteridad en donde no necesariamente se somete al aplastante peso de lo que denominamos realidad, o en donde advierte de los posibles peligros que nos podemos encontrar en el camino (dice un meme leído por allí: “1984 se suponía una advertencia, no un manual de instrucciones”).

     Por otro lado, El despertar del Leviatán es un curioso complemento de Siete Evas, pues donde la obra de Stephenson falla, la de Corey (pseudónimo bajo el que se cobija un trabajo a cuatro manos) se fortalece, pues su fortaleza es la humanidad y la evolución biológica que tiene el ser humano al vivir en ambientes artificiales, sometidos a las más diversas gravedades. De esta forma, la raza humana se divide entre quienes habitan Marte y la Tierra, y quienes habitan los asteroides entre los planetas, los denominados cinturinos.    

     El núcleo central de El despertar del Leviatán, es sencillo y engañoso, una tripulación se ve atrapada en medio de lo que podría ser un rompimiento del frágil equilibrio político entre Marte, la Tierra y los habitantes del Cinturón. Sin embargo, detrás de esto se encuentra una conjura mucho más complicada.

     La clave del éxito de esta Space Opera radica en el balance de sus dos protagonistas, Miller y  Holden, quienes no solo se encuentran en aparentes lados opuestos políticos, sino de la manera en que se enfrentan al mundo. Mientras Holden se mueve en un mundo dividido entre blancos y negros, Miller lo hace en un mundo con muchos matices de grises. Así mismo se trata de dos tipos de héroes diferentes, uno solar y otro lunar; uno destinado a sobrevolar y lidiar con los obstáculos, y otro que sólo se ve arrasado por los hechos.


     Así, El despertar del Leviatán, es un buen ejemplo de una ciencia ficción blanda. Es una historia bien construida, debido a sus cambios de ritmo y puntos de vista, aunque en ocasiones deje de lado los elementos más científicos de la ficción en procura de la acción o la intriga. De cualquier manera, una obra atractiva que ofrece un muy buen contrapunto a Siete Evas, de tal manera que se le ofrece como una suerte de contrapeso a la obra de Stephenson. 

SIETE EVAS

Author: Diego Fernando Marín
jueves, julio 27

Escrito por Neal Stephenson
Traducido por Pedro Jorge Romero
Editado por: Ediciones B
Recomendado para grandes lectores
Novela – ciencia ficción

     Desempolvo el Kindle de cuando en cuando, ante todo cuando me faltan libros impresos por leer, quiero curiosear un autor del cual no estoy seguro, o cuando viajo. En este mismo orden de ideas, he preferido no reseñar ninguna de mis lecturas en el Kindle, básicamente porque se trata de libros piratas, que descargo en cualquier lugar de la red y que me permiten saciar mis ganas de ciertos libros o productos. Sin embargo, en esta ocasión coincidió que Siete Evas acababa de llegar a las librerías –o al menos yo acababa de verlo- y que salía de vacaciones (Eli se llevó El problema de los tres cuerpos, yo había descargado Siete Evas y El despertar del leviatán, de este último espero escribir mañana).

     Debe tenerse en cuenta que al hablar de Neal Stephenson se  habla de uno de los escritores más importantes de ciencia ficción en la actualidad, lejos del space opera y más cercano a la ciencia ficción dura. Es el mismo autor de Criptonomicón y Anatema, entre otros títulos. Siete Evas responde en particular a la idea de Qué pasaría si…, en este caso, qué pasaría si la luna fuese desintegrada y sus restos cayeran sobre la tierra, obligando a sus habitantes a buscar la manera de sobrevivir en el espacio. La idea base no es nueva, cualquier adulto contemporáneo que haya visto algo de animación japonesa habrá visto que el universo de Cowboy Bebop, se habrá percatado de que la luna de la tierra se ha fragmentado y los investigadores se ven obligados a mapearla cada vez que ocurre una lluvia de meteoritos. Empero, la manera en que Stephenson enfrenta una respuesta para la solución es brillante, puesto que al contrario de Cowboy Bebop, en el transcurso de tres años la Tierra se ve atacada por los restos de la Luna de una manera tan brutal que el cielo arderá, acabando con cualquier posibilidad de vida en la superficie.

     El despliegue técnico de Stephenson en la construcción de los elementos técnicos de la novela es avasalladora. Tiene en cuenta la necesidad de construir alrededor de la Estación Espacial Internacional, la forma en que debe adaptarse el espacio para sobrevivir, para conseguir el propelente suficiente para poder moverse con tranquilidad, la manera en que un científico debería prepararse para una situación así de ser posible, y lo que podría suceder cuando la tierra estuviese disponible para volver a ser habitada (unos 5000 años después).

     Con todo, no se trata de una obra perfecta. Stephenson se concentra tanto en la orquestación técnica de la obra que en muchas ocasiones se le olvida que sus personajes representan personas, no partes de mecanismos de relojería, llegando incluso a ser evidente que algunos personajes mueren una vez se ha hecho uso de él (En este sentido, en que el personaje se pone al servicio de la historia, se parece más a la elaboración de un cuento que de una novela). Así mismo, la forma en que plantea que la humanidad recibe la noticia de su inminente destrucción y se resigna a ella acatando los dictámenes del gobierno, más idealista es casi ridícula. Por otro lado, aunque la biología es un referente importante para la obra, Stephenson simplemente parece hacerla a un lado, cuando después de 5000 años de vida en el espacio los seres humanos parecen poder vivir con la misma tranquilidad de nuevo en la superficie, como si tantos años no hubiesen adaptado su anatomía y fisiología a condiciones atmosféricas y gravitacionales diferentes. Por último, dada la forma en que culmina, este es un mundo que fácilmente puede ser explorado en nuevos volúmenes sin cansar al lector, dependiendo del punto de vista desde el cual se aborde.   


     En conclusión, Siete Evas es un libro que se disfruta y agradece; que también es exigente con el lector pues escapa de muchos de los parámetros comunes de la ciencia ficción contemporánea (Distopía, adolescencia, ópera espacial, retomando la ciencia ficción dura, que hace que todo el producto de la imaginación sea altamente verosímil. 

BAILA, BAILA, BAILA

Author: Diego Fernando Marín
sábado, julio 15

Escrito por Haruki Murakami
Traducido por Gabriel Álvarez Martínez
Editado por Tusquets Editores
Recomendado para Jóvenes lectores
Novela

     Desde que me acuerdo he envidiado de alguna manera a quienes saben bailar. Si para la música soy sordo, la consecuencia lógica es que tenga para el baile tenga dos pies izquierdos. Además,  mi capacidad de coordinación para el baile se acerca muy fuertemente a la de los peces. Con todo, sé apreciar la belleza del baile, ya sea como actividad lúdica o de cortejo. Quien baila, entiende que ese acto es una forma de imponerse al mundo, de comunicarse con el universo.

     Después de haber leído 1Q84 y Crónica del pájaro que da vuelta al mundo, recuerdo haber querido leer Baila, baila, baila, sin éxito alguno. En diversas ocasiones lo pedí prestado, quise comprarlo, e incluso lo descargué, pero siempre había algo que se interponía entre él y yo. Hasta ahora.

     Durante los últimos años, se ha considerado a Murakami como un fuerte candidato al Premio Nobel de Literatura. Sin embargo, por razones desconocidas –tal vez su enorme popularidad sea una de ellas- han preferido dárselo primero a un músico que a él. Sin embargo Murakami no se amilana. Ya en De lo que hablo cuando hablo de escribir expresa su firme opinión acerca de la escritura y los premios.

     Baila, baila, baila, hace parte del primer ciclo de novelas de Murakami, cuando escribía en primera persona, y fue escrita en 1988, aunque en español solo vio la luz en el año 2012 (Curiosamente La caza del carnero salvaje fue lanzada por Tusquets en el 2016 –Anagrama, 1992-, siendo escrita en 1982). Esta novela abordada desde diversos puntos de vista: realismo mágico, romance, fantasmas, novela negra e incluso Bildungsroman –novela de aprendizaje-. Son estos dos últimos los abordajes que me interesan. El protagonista de Baila, baila, baila, desprovisto de nombre, tiene que encarar una situación de su pasado, y para ello tendrá que ir resolviendo una serie de pistas –naturales y sobrenaturales- que le van guiando. En su camino las mujeres son una constante –incluyendo una relación ambigua con una niña de trece años-; crítica de forma reiterado al sistema en el que se encuentra inmerso e intenta ser consecuente a nivel ético. Como Bildungsroman, por otro lado, el protagonista, un hombre apático, desconectado de su entorno, sin un sentido claro que lo oriente, siente que algo le llama, que alguien llora por él, y que debe enfrentar su propio pasado para construirse un futuro.

     Por supuesto, el elemento natural se encuentra en esta novela, materializándose en la forma del hombre carnero –una reminiscencia de La caza del carnero salvaje-, quien da el mandato que origina el título, que metaforiza la búsqueda del personaje principal, y que nos recuerda a  los lectores, que el baile es uno de los motores del universo. “Pero no queda más remedio que bailar –prosiguió el hombre carnero. Y hacerlo lo mejor que puedas. Deslumbrando a todos. Si lo haces así, quizá pueda ayudarte. Así que baila, baila mientras no cese la música”. (p. 110)

     Un elemento particular que me llamó la atención, es la fuerte crítica que hace a la escuela como sistema, en general, y a los padres, en particular. Para ello se sirve de una niña, Yuki, de trece años con padres famosos – Ame, una fotografa, y Hiraki Makimura (el único personaje con nombre y apellido en la obra), un escritor que después del tercer libro se echó a perder-, que es abandonada y, de hecho, puesta en sus manos para que sea él quien se haga responsable. Si bien la relación entre Yuki y el protagonista sin nombre es ambigua a ojos occidentales, también nos permite comprender que la crisis de la paternidad es algo que no pertenece solo a nuestra cultura.


     Todos estos elementos, entre muchos otros, en mayor o menor rango, constituyen a Baila, baila, baila en una obra muy poderosa, con algunas pocas páginas que sobran, que mantiene el interés constante del lector, al paso que busca vincularlo con su propia búsqueda interna. El lector de Murakami encuentra los elementos prototípicos del autor, y quien no lo ha leído se encuentra con una novela brillantemente entretejida que bebe de muchas fuentes para construir una grandiosa particularidad.  

GUÍA DEL AUTOESTOPISTA GALÁCTICO

Author: Diego Fernando Marín
viernes, julio 14

Escrita por Douglas Adams
Traducida por Benito Gómez Ibáñez y Damián Alou
Editado por Editorial Anagrama
Recomendado para: Lectores en marcha
Novela – Ciencia ficción

     La ciencia ficción es casi un cronopio, es una cosa inidentificable de la cual todo el mundo cree saber pero nadie puede definir en realidad; más aún, cuando ésta ha ido mutando a lo largo del tiempo, y cuando tiene escritores tan diversos como Isaac Asimov, Phillip K. Dick, William Gibson, Douglas Adams, J. G. Ballard, Fredric Brown y Neal Stephenson, entre tantos otros, trabajando en el mismo universo delimitado, y saltándose las normas cada vez que les viene en gana.

     En este mundo, que muchos califican de escapista, la Guía del autoestopista galáctico es toda una institución, que cuenta con cinco partes (Seis si se incluye la novela conmemorativa de Eoin Colfer por el trigésimo aniversario de la publicación del primer volumen) y que se destaca principalmente por su sentido del humor. En ella, podemos encontrar un androide con problemas para afrontar el mundo que lo rodea, un Presidente de la Galaxia con dos cabezas y tres brazos, dos terráqueos desterrados de un planeta destruido para hacer una autopista, y un escritor freelance que se gana la vida escribiendo artículos para la institución más grande de toda la galaxia: La guía del autoestopista galáctico. Sin embargo, para quienes han visto la película, no todo sucede en este primer volumen.

     A pesar de su evidente tono paródico, la Guía del autoestopista galáctico, cumple con el mandato de la ciencia ficción dura: parte de un conjunto de situaciones, algunas científicas otras no, que reconocemos (la burocracia, el desplazamiento en el espacio, el Principio de incertidumbre) y las extrapola en el tiempo, la probabilidad y el espacio. El resultado, no podría ser de otra forma, es hilarante.

     Debo confesar que conocí la obra de Adams a través de la película homónima a esta reseña. Debo confesar que me sentí atraído por la construcción de los personajes y la producción. Sin embargo, al enfrentarme a un libro espero encontrar precisamente eso, no una oda a una producción cinematográfica, pues de las 285 páginas de este volumen editado por Anagrama, solo 188 corresponden a la novela, las 97 restantes están dedicadas a entrevistas al reparto de la película y al guionista.

     Con todo, la Guía del autoestopista galáctico constituye la entrada a un mundo donde lo inesperado está a la vuelta de la esquina, en donde se puede hacer autoestop a cualquier nave espacial solo con saber emplear bien una toalla, en el que los burócratas escriben poesía plázcale a quien le plazca; un mundo, querámoslo o no, bastante parecido al nuestro.