Escrito por Dubravka Ugrešić
Traducido por Luisa Fernanda Garrido y Tihomir Pištelek
Publicado por Impedimenta
Recomendado para Grandes lectores
Novela – ensayo
Mi primer encuentro con Baba Yagá fue a
través de Los libros de la magia de Neil Gaiman. Ahí, por primera vez vi la
cabaña con patas de gallina y la bruja temible viajando en su mortero. Posterior
a ello me la encontré en las páginas de El pájaro de Aleksandr Afanásiev. Allí
asistí a la misma figura con un comportamiento diferente en cada relato. Aquí
fungía como guardiana, aquí como monstruo y más allá como víctima. En todas era
vieja, temible y potencialmente brutal. Una guardiana del umbral entre el mundo
natural y sobrenatural, entre el mundo de los vivos y el de los muertos, entre
lo conocido y lo desconocido. Con esa imagen en la cabeza me sumergí en este
libro de Dubravka Ugrešić.
Baba Yagá puso un huevo es una de las obras
más singulares que he abordado. Dividida en tres partes parte del relato en
primera persona bastante intimista, pasa a un relato en tercera persona y
cierra con un ensayo, que es la respuesta a la consulta del editor del libro.
Al menos eso podemos colegir.
Recuerdo una historia que leí en algún
momento. Recuerdo las generalidades, no los detalles. Érase una vez un
estudiante de colegio que ante el abordaje de los elementos simbólicos en su aula
decidió escribir a varios escritores para conformar si aquellas cosas que
contaban sus profesores eran ciertas. Si la cortina azul del relato A
representaba la tristeza o el gato del relato B representaba la soledad. Pocos escritores
respondieron, por supuesto, pero quienes lo hicieron descartaron las sesudas
interpretaciones de los docentes. En contraste, Dubravka Ugrešić quiso
asegurarse de que el lector comprendiera la riqueza simbólica que escondía su
texto. Donde en apariencia la figura de Baba Yagá brillaba por su ausencia, en
verdad desborda en cada elemento de la narración, tanto en la primera, como en
la segunda, como en el nombre de quien firma el ensayo. Así, Baba Yagá está
presente en cada línea, en cada escena, y se queda en tu cabeza mientras
piensas en la forma en que las tres partes del libro se relacionan entre ellas.
Baba
Yagá puso un huevo es una apuesta arriesgada, en que con mucho humor la autora
mantiene interesado al lector haciendo que este último se pregunte acerca de lo
que acabó de leer.

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