¿Versión,
ilustración, troquelación? de Hélène Druvert
Traducido
por Elena Gallo Krahe
Publicado
por Edelvives
Recomendado
para los pequeños
Libro
juego – libro troquelado
El año pasado, más o menos por
esta época, cerraba, sin saberlo, mi tiempo de jugar con sombras en una biblioteca.
Digo que no lo sabía porque al principio de este año fui transferido y hube de
jugar otros juegos. Sin embargo, la pasión por las sombras, el gusto por ellas,
se me quedó y cuando vi este libro supe que debía de ser mío.
La historia de Mary Poppins la
conozco por la versión de Disney y creo que se trata de una serie de libros. En
las páginas de este volumen no me encontré nada cercano a lo sucedido en la película,
tampoco lo esperaba, amen de que se trata de una adaptación muy condensada.
Aquí es donde me empezó a hacer ruido la cosa.
En un primer momento lo que te
atrae del libro es el magnífico troquelado. Te atrapa, te hipnotiza, te mantiene
con los ojos fijos en las ilustraciones y el juego que se forma entre la luz y
la oscuridad. Londres y el cielo y el océano cobran vida propia. El texto
alfabético se concibe como una forma de hilar los troquelados e ilustraciones y
poco más. No es grandioso, pero es funcional. Si conoces a Mary Poppins, aunque
sea de forma anecdótica como en mi caso, sabes que lo que sucede encaja en lo
que vive el personaje. Si no lo conoces el relato es entretenido, pero pasa sin
más. Como mencioné con anterioridad, es una versión muy condensada, es una
excusa para los maravillosos troquelados. Si entiendes esto disfrutaras del
libro. Empero, una cosa que me hizo mucho ruido son los créditos. En Flora, libro
recién reseñado también, la autoría, sobre los textos y las ilustraciones, se otorgan
a la ingeniera de papel. En este caso particular, ignoramos el papel de Hélène
Druvert. Es ella ¿quien versiona, quien troquela, quien ilustra? La cosa se
complica con la dedicatoria, atribuida a LN. De nuevo, ¿quién es LN? La página legal
no ayuda en este caso, pues solo se menciona la editorial que publicó el libro
en idioma original y el nombre de Pamela Lyndon Travers, escritora original de
los libros de Mary Poppins.
Este hecho, pequeño, arroja
sombras sobre la publicación y, de nuevo, el papel de las editoriales, aunque
sea una tan cuidada y respetada como Edelvives, en el papel que tienen en la atribución
y respeto por los derechos de sus autores, tanto alfabéticos como gráficos y
troqueladores. Más aún en este tiempo de inteligencia artificial.
En resumen, este es un tirón de
orejas para una editorial encantadora, pero también una llamamiento a disfrutar
de este volumen espectacular, donde el troquelado se gana toda la atención.


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