Escrito por Kate DiCamillo
Traducido
por José Manuel Moreno Cidoncha
Publicado
por Océano Gran Travesía
Recomendado
para jóvenes lectores
Novela
No hay nada fantástico aquí. La
historia es sencilla, un niño que ha perdido a su madre, que vive con un padre
lejano, descubre cerca del motel donde vive una jaula en cuyo interior hay un
tigre.
La rebelión del tigre se siente por momentos
deudora de Puente a Terabitia, se siente una atmósfera similar entre ese
niño que habita los márgenes y esa niña nueva que ingresa a la comunidad y se
interesa en él. Ahí se acaban las comparaciones, donde en una obra el fantaseo
es exuberante y colorido, en la otra todo es prosaico y gris. No es gris por
falta de imaginación, no es prosaico por falta de poesía; es gris y prosaico
porque refleja un mundo terriblemente realista, donde hay duelos por hacer,
aceptaciones que tienen que suceder. Los personajes son tan humanos como
pueden, de aquellos que abundan a tu costado en el transporte urbano o al
caminar. Son personajes monótonos y ordinarios; mezquinos y volubles, que hayan
un poco de luz al encontrar a un tigre.
DiCamillo aquí es una flecha. Va al punto.
No presenta adornos innecesarios, no ahorra dolores al lector, no alarga de
forma innecesarias las situaciones. Las cosas son como son, las personas se
equivocan, las personas pueden ser mezquinas y miserables, pueden ser avaras y
hacen lo que pueden para sobrevivir. Se mienten si es necesario. En contraste,
el tigre es un tigre. No hay redención aquí. Las cosas son como son. El hombre
es cruel. El tigre es lo que es.
Baste añadir que DiCamillo es la autora del
Cuento de Desperaux, y que es una de las elegidas para presentar su visión de
una de las obras del Señor Burdick.
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