Escrito e ilustrado por Rébecca Dautremer
Traducido por Elena Gallo Krahe
Publicado por Edelvives
Recomendado para los pequeños
Libro álbum
Al convertirse en escritora
Dautremer se dedicó a construir todo un mundo alrededor de un único personaje:
Jacominus Gainsborough. Eso, por supuesto, no tiene nada de nuevo, es el caso
de Tintín, de Astérix y Obélix, de Wally, por nombrar solo unos cuantos. Sin
embargo, la mayor parte de los libros de Jacominus han dado cuenta de textos ricos
en interpretaciones y lecturas; libros que poseen múltiples capas y que mantienen
el interés tanto de adultos como de niños. Jacominín es diferente a
todos ellos.
En primer lugar, Jacominín está dirigido a la
primera infancia. Lo denota la extensión de su texto, la riqueza de sus
imágenes, su formato en cartoné. El libro es robusto y con cantos azules, lo
que lo hace precioso y accesible a cualquier pequeño que se lo tropiece por
ahí. Las frases son sencillas y de fácil interpretación, tanto para mediados
como para el público. No hay capas en el texto alfabético, a lo sumo una o dos
imágenes poderosas. Quizás es en el campo de la ilustración donde más pierde
fuerza el libro, lo que no deja de ser paradójico al ser un libro de Rébecca
Dautremer, quien propone ilustraciones de gran riqueza simbólica y narrativa. No
nos equivoquemos, no se pretende enmendar el trazo de Dautremer. Sus dibujos
son preciosos como siempre, los personajes están ilustrados de manera
cuidadosa, tanto en texturas como en expresiones. Jacominus Gainsborough y su
pandilla de amigos son tan adorables como en otros libros. De hecho, el libro
busca subrayar lo adorable, lo incomparable, lo buena onda que es Jacominus
(curiosamente los hechos tienen lugar antes de su accidente), la cuestión radica
en que Dautremer elimina el fondo de las ilustraciones, eliminando de paso el
subtexto y el pretexto. Disminuye así la posibilidad de interpretaciones. Es
importante detenernos aquí y dar cuenta que esto no es exclusivo de Dautremer,
Lo hace Isol en Tener un patito es útil, lo hace Carle en casi toda La
pequeña oruga glotona. Sin embargo, Isol presenta un segundo texto (en
fondo azul) que alimenta el primero (en fondo amarillo); Carle tiene páginas tan
llenas de colores y matices al principio y al final que las imágenes saltan a los ojos del
lector. Otro libro que nos sirve de contraste es Vamos a Cazar un oso, de
Michael Rosen e ilustrado por Helen Oxenbury. En esta adaptación de la canción
popular inglesa, Oxenbury se emplea a fondo proponiendo una ilustración con
muchos detalles, que incluso propone una interpretación alterna al texto
alfabético.
La decisión de Dautremer al realizar Jacominín tiene diversas
interpretaciones posibles. Una es la exploración de un campo en el que no se
había metido con anterioridad, la primera infancia. En este sentido toda la
carrera de Dautremer nos da cuenta de ella como exploradora, haciendo rupturas
e irrupciones en su reinterpretación de textos clásicos como Una biblia o
Alicia en el País de las Maravillas. Esto, a su vez nos trae una
cuestión muy interesante, porque nos da cuenta de la forma en la que Dautremer
concibe la primera infancia, como un paraíso de mermelada inmune a los
conflictos o las angustias. Un espacio de goce y privilegio per se, en
donde solo existe una forma de habitar el entorno. La segunda interpretación
tiene que ver con una decisión comercial. Aquí impera el interés de llegar a un
nuevo público que vaya creciendo con sus textos. Incluso podría tratarse de una
sugerencia de su editorial. La tercera, aunada a la segunda, es la que menos me
gusta, la necesidad de seguir rizando el rizo, aprovechar el impacto de su personaje
y estirar el chicle lo que más pueda. Con todo, ha de tenerse en cuenta que Jacominín
hace parte de un mundo más basto, donde pierde en comparación, pero si se lee
en primer lugar el lector va profundizando en instantes de la vida de Jacominus.
El libro, precioso, seguirá en mi estantería y volveré a él una y otra vez, ya sea para compartirlo por su riqueza estética o simplemente para seguir enriquecer mi pequeña colección del mundo de Jacominus Gainsboroug. Hay que recordar que no todos nuestros pasos son igual de afortunados. Jacominus ya lo sabe, ¿lo sabes tú?
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