Escrita e ilustrada por Rébecca Dautremer
Traducida por Elena Gallo Krahe
Publicada por Edelvives
Libro juego
Recomendado para Lectores en marcha
Las ricas horas de Jacominus Gainsborough es una obra inteligente en la que Dautremer no solo relata un historia, si no que insinúa muchas otras. Así, este relato se convierte en germen de otros. La cita, por supuesto, es uno de ellos.
La cita es una narración en segunda persona, donde Jacominus conmina a Dulce en presente perfecto a su encuentro al medio día. A medida que pasan las hojas pensamos que Jacominus tiene la intensidad propia de la adolescencia y de las primeras citas. Pesamos en una declaración procaz, pensamos en una primera cita, pensamos en inexperiencia. A medida que vamos pasando las páginas, acompañamos, al igual que Jacominus, a Dulce en su camino, sus digresiones, sus encuentros, desde muy temprana hora de la mañana hasta el momento en que Jacominus puede decir aquello que tanto ansía y ella puede dar su respuesta.
La cita es un libro de tensión, de intriga, de prejuicios (nuestros) y de alivios (de los personajes, de la autora -eso me gusta creer- y de nosotros); es también, de forma innegable, un artefacto cuidadosamente ensamblado y anticipado. Se trata de un libro juego, un libro troquelado con mayor exactitud, a través del cual somos conducidos y que atravesamos hasta llegar al delicioso desenlace. En este sentido es importante hacer énfasis en el carácter de ampliación sobre un elemento del texto seminal a presentado y, de alguna manera resuelto. De hecho, hay que decir que La cita no es la única ampliación de La ricas horas, he encontrado al menos otros dos que exploraré cuando guste. De hecho, si se me permite la digresión, el término que he empleado, artefacto, queda apoyado en la misma caratula de La cita, donde vemos diversas ruedas dentadas.
De nuevo nos encontramos con un libro troquelado de Dautremer, pero donde el primero falla, en este encanta. Explico, el primero es una exploración de los diversos mundos que ya había escrito y narrado, pero de una manera azarosa, como en un sueño. En La cita, el troquelado es protagonista encantador del relato pues, como ella misma lo dice en la presentación, vamos a travesar, de manera, literal la narración.
La cita fascina y encanta, a partes iguales, no olvida su origen y nos amplía esa dulce narración, haciendo que nos enamoremos mucho más del mundo, de la vida, de Jacominus Gainsborough. Sin embargo, la edición de ambos libros, todo hay que señalarlo, adolece de una dificultad no menor, el tamaño del texto es pequeño, tanto para quienes inician sus lecturas como para aquellos que vamos en la mitad de las nuestras, ni que decir de aquellos que están en sus últimos estantes. Es la única mancha en, por lo demás, aquesta impoluta obra.
Momento de Las ricas horas de Jacominus Gainsborough del que se desprende La cita.
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