martes, abril 1

Los once




Historia, arte y diseño: Miguel Jiménez, José Luis Jiménez y Andrés Cruz
Editorial: Laguna libros
Recomendado para: Jóvenes lectores
Novela gráfica

El 11 de Enero de 2013 Los 11 se comunicaron conmigo a través de mi cuenta de twitter, pidiendo una cosa tan solo, un #FF, que aún hoy no sé con exactitud lo que es. Así comenzó lo que podríamos llamar una relación extraña. Los 11 (@LosOnceComic) se presentaba así mismo como el primer cómic crowfunding de Colombia basado en la Toma del Palacio. Por supuesto, la cuestión de realizar novelas gráficas a partir de hechos históricos tenía importantes antecedentes. Quizá el más relevante sea Maus de Art Spiegelman, mas en un país donde hasta hace poco la narración gráfica estaba categorizada al lado de la pornografía una publicación de este tipo no estaba exenta de ningún interés.  En ese primer momento la aventura editorial de Los once no alcanzó a ver la luz como libro impreso pero si alcanzó a convertirse en una aplicación que reseñé en su momento:http://lecturasparatodos.blogspot.com/2013/07/los-once-como-un-cuento-sin-hadas.html
Sin embargo, el equipo de sharpball, nombre del colectivo creativo, aparecer no cejó en su esfuerzo, y con un tuit directo amablemente me invitaron a un desayuno para el lanzamiento de su versión impresa con Laguna Libros. La invitación me conmovió, y con un día de retraso, cuando ya había contestado, me di cuenta de su importancia. Porque además de la relevancia de que sus creadores no habían cejado, me habían invitado a un desayuno de lanzamiento para medios de comunicación. Y es que  hasta ahora no había considerado a este blog como tal.
A partir de ese momento intenté con insistencia en conseguir el libro en esta polvareda. La librería Nacional no lo tiene, y aunque me dicen que se ha enviado a Cali, no tengo noticia de su distribución, así que me tocó pedirlo a Bogotá por medio de La madriguera del conejo. Hoy acabo de recibirlo.
La idea de verlo como libro impreso me interesaba mucho, porque aunque el trabajo como aplicación (creo que aún se puede conseguir en la play store) era excelente, aún no me puedo deshacer de la idea de conseguir impresos los libros que me han gustado. Una sorpresa adicional me esperaba. Los once que hoy tengo en mis manos difiere en diversos detalles de la aplicación. En primer lugar, la historia que sirve de contexto ha cambiado. En la aplicación esta es la de una niña que prepara un discurso, que termina leyendo en un evento conmemorativo de la Toma del Palacio de Justicia, y que comienza con las únicas palabras que tiene la novela gráfica, Érase una vez…, lo que da lugar al subtítulo que hoy parece haber desaparecido: Como un cuento sin hadas. En esta nueva versión, una abuela narra en primera persona a su nieta lo que ella vivió durante la toma. La abuela, en este caso, es la madre de uno de los desaparecidos en la Toma. Sí, la Toma, con mayúscula. Esto me remite a la segunda modificación importante,  la aparición diversos textos, tanto como voz en off como diálogos, que han aparecido en cada viñeta, que retoma fragmentos de comunicaciones, ora de algunas de las víctimas. Por ejemplo, el pedido de ayuda de Alfonso Reyes Echandía, Presidente de la corte: “(…) por favor que nos ayuden, que cese el fuego”, o el desafío del M-19: “(…) vinimos a poner una denuncia armada contra el presidente Betancur”, o la enconada respuesta del Coronel Alfonso Plazas Vega: “(…) si a mí me disparan, yo contesto el fuego. Yo entré con mis carros, me recibieron a fuego, disparé. No sé ¿qué haría usted?”.
El tono de Los Once  se mantiene en su tono neutral, no condena, no toma lugar, muestra la impiedad de los bandos y el lugar que tomaron las víctimas en el proceso, el dolor que se refleja en las palabras de César Rodríguez, un familiar, dichas en la radio nacional: “(…) de ninguno de ellos se tiene ninguna noticia. No los han dado en las listas de los rescatados, ni detenidos, ni muertos. No se sabe absolutamente nada”
Once, fueron once los desaparecidos en la Toma del Palacio de Justicia. Once, que se ven retratados en esta valiente novela gráfica que retoma los hechos desde el lugar de quienes quedaron atrapados en mitad de egos, ambición y violencia de aquellos a los que lo último que les importó fue la vida humana.
Una última anotación quisiera hacer sobre la importancia del papel sobre la aplicación. Durante el último año intenté sin mucha suerte mostrar desde mi tableta Los once a uno de mis compañeros docentes. Hoy cuando llegó el libro impreso y se lo pude enseñar me dijo con voz maravillada, “Me lo tenés que prestar mañana”.

1 comentarios:

Marta Rengifo dijo...

Para no olvidar.

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