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EL SALVAJE

Author: Diego Fernando Marín
martes, enero 31

Escrito por: David Almond
Ilustrado por: Dave McKean
Traducido por: Gonzalo Quesada
Editado por: Astiberri Ediciones
Recomendado para: Lectores en marcha
Libro ilustrado

     Esta es una historia sobre la ira. Esta, también, es una historia sobre la sublimación.

     Me gusta la ira. Me gusta porque es un sentimiento que suele ser juzgado y condenado. Debemos ser buenas personas, comprensivos, tolerantes, juiciosos, tranquilos. No debemos dejarnos llevar por la ira, la santa ira, la buena ira.

     Me encanta encontrar libros que traten sobre este sentimiento. Recuerdo ahora Fernando furioso, aunque tiene un final aleccionador, nos dejamos llevar por la ira y luego olvidamos porque nació, de donde nació. Su importancia. En contraste, Donde viven los monstruos redime la ira, y el lector de entonces se quedó buscando moralejas donde no debería haberlas. Max es el rey de todos los monstruos, se lo merece, se lo ganó a pulso. Si hay una parte que me gusta de Un monstruo viene a verme, es aquella en donde Conor O´Malley destroza sistemáticamente la casa de su abuela. Luego Conor hablara con su madre, y esta, en lugar de censurarlo, lo incita a ello, a expresar su ira, sus sentimientos, cuando quiero, do quiera.

     Sin tener problemas de ira, reconozco que es un sentimiento que he acogido de manera satisfactoria, que late en mí, que está presto a salir, que me impele. Es el sentimiento que me acompaña cuando escribo.

     El espíritu de El salvaje es el espíritu de la ira. Blue Baker, un niño que ha perdido su padre inventa una historia que es protagonizada por un salvaje. Una historia de esas que dan miedo, donde hay “sangre, tripas y aventuras” (p. 12). Blue Baker sabe que los finales felices no son la moneda más frecuente de cambio. Así que Baker comienza a contar la historia de un niño salvaje que ni tan siquiera sabe hablar, un salvaje que mata personas y se las come, un salvaje que vive en el mismo lugar donde él, que a veces lo observa y que se fija también en quien lo acosa. Porque, por supuesto, Blue Baker, quien ha perdido a su padre, tiene un compañero que lo acosa y quien también tendrá un encuentro con el salvaje; un encuentro que trasciende las páginas del cuento de Baker. Y, sin embargo, ese encuentro es atemperado por Baker, contenido, controlado, sublimado. Cada página escrita por Baker sublima su ira y la lleva a un lugar más alto; convierte su sombra en algo que va más allá del simple desahogo, lo convierte en arte.

     Eso, precisamente, es El salvaje, una obra de arte. A eso ayudan las ilustraciones de Dave Mckean, quien se solaza en la figura del salvaje, su encorvado cuerpo semidesnudo, sus rasgos primitivos, su ternura, su felicidad. Una de las mejores ilustraciones, que sintetiza todo esto que he mencionado, es aquella en donde el salvaje cabalga hacha en mano un cerdo gigantesco bajo la luz de la luna.


     ¿Qué es El Salvaje? La ira hecha arte en palabras y trazos. La buena ira, la santa ira.   

EL JUEGO DE LAS GOLONDRINAS

Author: Diego Fernando Marín
viernes, enero 27

Autora e ilustradora: Zeina Abirached
Traducido por: Lucía Bermúdez Carballo
Editador por: Ediciones Sinsentido
Recomendado para: Jóvenes lectores
Novela gráfica

     Ya casi es una tradición. A principio de semana hago mi pedido de libros a la Red de Bibliotecas del Banco de la República. Por lo regular sé de antemano que no voy a tener mucho tiempo para leer para mí mismo. Es decir, pido libros para mi paciente, algunos libros para acompañar mis clases y, porque sé que no voy a tener tiempo para leer, añado a la lista una novela gráfica. Muchas veces lo hago sin fe alguna, pues de antemano ignoro que estoy eligiendo; a lo sumo me atrae un título –como en este caso- o me guio por la editorial.

     Por supuesto, todo es susceptible de ser encontrado, y en ocasiones releo relatos o me encuentro con auténticas joyas, como en este caso.

     En mi niñez era habitual que mencionaran el nombre de Beirut en la noticias. No recuerdo muy bien que sucedía en Beirut ni porqué estaba sucediendo, solo recuerdo que en mi imaginario, era un nombre sinónimo de guerra, de devastación y de dolor. No comprendía, no comprendo lo que sucedió allá, y no sería capaz de ubicar a Beirut en un mapa más que de una forma vaga. Sin embargo, debido a esta novela gráfica, puedo entender un poco lo que es el horror que vivieron sus habitantes.

     Como en todo relato de guerra había unos y había otros. Lo que no suelen decir las historias de guerra es que suelen haber unos terceros a quienes no les suele interesar lo que dicen los unos y los que dicen los otros y que suelen ser los primeros que caen cuando se acaban los argumentos y empiezan a hablar las armas. En estos terceros es que recae el argumento de El juego de las golondrinas.

     Esta es una historia sobre el hogar, y sobre como el hogar es muy diferente a una casa. El hogar es donde nos encontramos, en el caso de los protagonistas de este relato, una vez comenzaron las confrontaciones, el hogar comenzó a ser un espacio cada vez más reducido. Se fueron perdiendo los dormitorios, luego la cocina, la sala y el comedor, hasta que, como en el cuento de Cortázar, solo se pudieron refugiar en la entrada a su apartamento. Una entrada en donde también se reúnen varios de los vecinos del edificio. Se reúnen alrededor de sus propias historias.

     Esta es también la historia de una separación temporal, en donde mamá y papá salen a  reunirse con la madre de mamá dejando a los niños solos. Esta es también la historia de una familia separada que busca reunirse, puesto que los padres, después de ejecutar “una compleja y peligrosa coreografía” (p.15) destinada no al goce estético sino a evadir la caída de los obuses y al francotirador que abarcaba todo con la mirada de su arma.

     El tiempo se detiene entonces cuando comienza el bombardeo. Sin embargo, lo más cruento es que ya no hay temor, es decir, hay una tensión constante por saber si la familia se vuelve o no a encontrar, pero no hay miedo como el que sentiríamos si de repente hay una gran explosión justo mientras estás leyendo, justo mientras yo estoy escribiendo. Los habitantes se han habituado a la guerra, como los habitantes de Israel que miran si el apartamento que van a comprar tiene una habitación del pánico, un búnker en el que refugiarse una vez dan inicio los bombardeos. Hay tensión sí, y hay un calor de hogar, pero también hay un hastío enorme, una capacidad enorme de acostumbrarse incluso al horror.


     El juego de las golondrinas es una novela gráfica cercana en la estética a Persépolis. Sin embargo, donde Pérsepolis narra la historia del crecimiento de una mujer en un mundo que se derrumba y se construye, El juego de las golondrinas narra un instante de un continuo escape. Una obra que no nos ayuda a escapar de la realidad sino a entenderla un poco más.  

CLASES DE LITERATURA. Berkeley, 1980

Author: Diego Fernando Marín
miércoles, enero 25

Autor: Julio Cortázar
Editado por: Aurora Hernández y Carles Álvarez Garriga
Editorial: Alfaguara
Recomendado para Jóvenes lectores
Libro académico

    
     En algunas ocasiones me sucede que me apetece un libro pero no me apetece comprarlo. Es decir, el libro está ahí, servido, lo tomo, lo huelo, lo hojeó, lo llevo de camino a la caja y de repente dudo. No me decido. Curiosamente termino llevando un libro que he leído con anterioridad o no llevando nada. ¿Será lo suficientemente bueno?, me pregunto. Suele ocurrirme con mayor frecuencia aún con libros que no son novelas o cuentos; con la poesía, con el teatro, con los libros académicos. Y casi siempre, por fortuna, el tiempo se encarga de decirme que soy un zopenco y que debí haberme llevado ese libro, aunque fuera para dejarlo madurando en los estantes a la espera de poder ser leído.

     En este caso, Clases de literatura. Berkeley, 1980, se me impuso en la biblioteca de Nathalie López, una amiga bibliotecaria y promotora de lectura, quien me había invitado a la despedida de su viaje a Europa. Fue entonces cuando encontré el libro y decidí que era tiempo de leerlo, tiempo de reencontrarme con Julio Cortázar.   

Hablar de Cortázar suele ser hablar de experimentación, de juego, de irreverencia; es hablar de magia y hablar de cronopios; es hablar de ternura y de un hombre que vivió a través de la literatura.

     En 1980 Julio Cortázar dictaría en Berkeley un seminario dedicado a la literatura en el que con paciencia y dedicación se dedicó a desbaratar sus propios escritos para mostrarle a su auditorio la manera en la que estaban construidos sus cuentos y novelas, su literatura. Así, el seminario estuvo dividido en ocho clases que abordaron temas como Los caminos de un escritor, El cuento fantástico, El cuento realista, la lúdica y el erotismo. Ocho clases en las que Cortázar viviseccionó sus relatos para mostrar sus entresijos y la manera en la que él entendía la literatura.

     A este respecto, hay que entender que Cortázar tiene para quienes lo hemos leído dos grandes divisiones en su literatura, antes de la revolución cubana y después de la revolución cubana. Cortázar propone en cambio una división de tres períodos en su camino de escritor, una etapa estética, una metafísica y una histórica, siendo esta última la que identificaríamos como posterior a la revolución cubana, la que algunos denominarían comprometida, y a la que el mismo Cortázar reconoce como comprometida pero lejos de ser panfletaria, al menos de la forma en que nosotros lo identificaríamos.

     Hay que decir que si leer el texto de Cortázar es un placer, haber existido a una de sus clases debió haber sido inolvidable. Cada una de los capítulos sigue una lógica pausada, que permite al lector redescubrir la literatura latinoamericana como un hecho histórico  natural, que no podía ser de otra forma. En contraste, el volumen ofrece dos apéndices que corresponden a dos conferencias ofrecidas en la universidad durante su estadía y que sólo puedo calificar de pesada, incluso artificiosa, lejos de la espontaneidad que manejaba en el aula de clase.

     Así, Clases de literatura. Berkeley, 1980, es una excusa magnífica para revisitar a Cortázar, tanto el académico como el lúdico.


P.D. Como cosa curiosa, Cortázar no dedicó una sola palabra a su poesía.  

MATERIAL SENSIBLE

Author: Diego Fernando Marín
martes, enero 3

Autor por: Neil Gaiman
Traducido por: Laura Fernández y Mónica Faerna.
Editado por: Ediciones Salamandra
Recomendado para jóvenes lectores
Colección de cuentos

    
     Una de las apreciaciones comunes acerca de Gaiman es que se trata de una suerte de Rockstar de la literatura. Allí donde va se le idolatra y se le considera un referente, tanto en el mundo de los cómics como en el del texto alfabético. Así, ha publicado novelas, narraciones gráficas, relatos infantiles, audiolibros y participado en verdaderos espectáculos de lectura en voz alta. Sin embargo, en contraposición a muchos fenómenos del momento, Gaiman posee mucha más habilidad, profundidad y perdurabilidad que los éxitos editoriales de una sola saga. Suya es la versión contemporánea que tenemos de Morfeo, el señor de los sueños -Sandman-; suyas son las nuevas versiones que tenemos de cuentos de hadas como Blancanieves –Nieve, manzanas y cristal de azogue- o La bella durmiente del bosque –La joven durmiente y el huso-; suya es la reconfiguración de las antiguas mitologías –Instrucciones, American Gods-; suya es una de las obras contemporáneas más aterradoras para muchos niños –Coraline-.

Material sensible es la tercera recopilación de relatos (No comprendo aquí si se trata de un despiste del autor o un error editorial. Gaiman dice en su introducción de manera literal, “Ésta es mi tercera colección de cuentos” (p. 16). Empero, al menos en español, esta sería la cuarta antología, siendo las anteriores, Humo y espejos, Objetos frágiles y El cementerio sin lápidas y otras historias negras), salpimentada con poesía, de Gaiman, y una de las mejores que se pueden encontrar en el mercado. Aunque siendo sinceros no tiene mucho con que competir, cuando hoy en día el mercado de cuentos es bastante más reducido de lo que debería.  

      En lo personal las obras de Gaiman me gustan en sus variadas presentaciones. Sin embargo Material sensible tiene para mí un atractivo especial, pues en su interior se encuentra Las nada en punto, un relato protagonizado por Dr. Who, mostrando que no se debe enviar a la guerra a los hombres buenos. Destacan, así mismo, un relato sobre Sherlock Holmes, resolviendo el problema de la muerte, y la espeluznante Clic-Clac, el sonajero. Con todo, y a mi pesar, hay un poema que debería evitarse a toda costa, Cómo montar una silla, que es aterrador solo por el hecho de que un escritor tan bueno pueda atreverse a publicar una cosa tan mala. En compensación El oficio de bruja, es un singular poema pleno de tristeza.


     Cómo montar una silla aparte, el lector se encontrará ante una colección de cuentos, que se empecinaran en volver a su mente una y otra vez. Ya sabéis, como todo buen relato de Neil Gaiman.    

      P.D.: Alguien debería aclararle a los traductores que los lobos tienen garras, no pezuñas. Lo había leído en Crepúsculo y me lo vuelvo a encontrar aquí. Pezuñs tienen los animales ungulados como las vacas y los caballos.