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CLASES DE LITERATURA. Berkeley, 1980

Author: Diego Fernando Marín
miércoles, enero 25

Autor: Julio Cortázar
Editado por: Aurora Hernández y Carles Álvarez Garriga
Editorial: Alfaguara
Recomendado para Jóvenes lectores
Libro académico

    
     En algunas ocasiones me sucede que me apetece un libro pero no me apetece comprarlo. Es decir, el libro está ahí, servido, lo tomo, lo huelo, lo hojeó, lo llevo de camino a la caja y de repente dudo. No me decido. Curiosamente termino llevando un libro que he leído con anterioridad o no llevando nada. ¿Será lo suficientemente bueno?, me pregunto. Suele ocurrirme con mayor frecuencia aún con libros que no son novelas o cuentos; con la poesía, con el teatro, con los libros académicos. Y casi siempre, por fortuna, el tiempo se encarga de decirme que soy un zopenco y que debí haberme llevado ese libro, aunque fuera para dejarlo madurando en los estantes a la espera de poder ser leído.

     En este caso, Clases de literatura. Berkeley, 1980, se me impuso en la biblioteca de Nathalie López, una amiga bibliotecaria y promotora de lectura, quien me había invitado a la despedida de su viaje a Europa. Fue entonces cuando encontré el libro y decidí que era tiempo de leerlo, tiempo de reencontrarme con Julio Cortázar.   

Hablar de Cortázar suele ser hablar de experimentación, de juego, de irreverencia; es hablar de magia y hablar de cronopios; es hablar de ternura y de un hombre que vivió a través de la literatura.

     En 1980 Julio Cortázar dictaría en Berkeley un seminario dedicado a la literatura en el que con paciencia y dedicación se dedicó a desbaratar sus propios escritos para mostrarle a su auditorio la manera en la que estaban construidos sus cuentos y novelas, su literatura. Así, el seminario estuvo dividido en ocho clases que abordaron temas como Los caminos de un escritor, El cuento fantástico, El cuento realista, la lúdica y el erotismo. Ocho clases en las que Cortázar viviseccionó sus relatos para mostrar sus entresijos y la manera en la que él entendía la literatura.

     A este respecto, hay que entender que Cortázar tiene para quienes lo hemos leído dos grandes divisiones en su literatura, antes de la revolución cubana y después de la revolución cubana. Cortázar propone en cambio una división de tres períodos en su camino de escritor, una etapa estética, una metafísica y una histórica, siendo esta última la que identificaríamos como posterior a la revolución cubana, la que algunos denominarían comprometida, y a la que el mismo Cortázar reconoce como comprometida pero lejos de ser panfletaria, al menos de la forma en que nosotros lo identificaríamos.

     Hay que decir que si leer el texto de Cortázar es un placer, haber existido a una de sus clases debió haber sido inolvidable. Cada una de los capítulos sigue una lógica pausada, que permite al lector redescubrir la literatura latinoamericana como un hecho histórico  natural, que no podía ser de otra forma. En contraste, el volumen ofrece dos apéndices que corresponden a dos conferencias ofrecidas en la universidad durante su estadía y que sólo puedo calificar de pesada, incluso artificiosa, lejos de la espontaneidad que manejaba en el aula de clase.

     Así, Clases de literatura. Berkeley, 1980, es una excusa magnífica para revisitar a Cortázar, tanto el académico como el lúdico.


P.D. Como cosa curiosa, Cortázar no dedicó una sola palabra a su poesía.