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EL PROBLEMA DE LOS TRES CUERPOS

Author: Diego Fernando Marín
jueves, junio 29


Autor: Cixin Liu
Traducido por Javier Altayó
Editado por: Ediciones B – Grupo Z
Recomendado para: Grandes lectores
Novela – Ciencia ficción
    
     Aunque la ciencia ficción suele ser considerado un género escapista, la verdad se encuentra muy lejos de allí. Al tomar distancia –en el tiempo,  la tecnología o la humanidad- permite reflexionar sobre lo que está sucediendo con nosotros aquí y ahora. La definición clásica de la ciencia ficción dirá que se trata de una extrapolación de nuestra tecnología actual para ver qué sucede con ella y su relación con el ser humano. Empero, con el amanecer de la denominada Nueva ola de la ciencia ficción y el advenimiento desde Europa de la ficción especulativa, tendremos que decir, como ya lo dijo Norman Spinrad, que Ciencia ficción es todo lo que los editores publican como ciencia ficción. El campo es amplio, prácticamente inabarcable y, sin embargo, es común escuchar ahora –como se ha dicho de la literatura, como se ha dicho de la novela, como se ha dicho de la poesía- que se está muriendo.

     Por supuesto considero que algo de saturación del mercado, promesas incumplidas y el decaimiento de la ciencia –como diría Ian Malcolm- como forma de explicar el universo, han tenido algo que ver con ello. Como ejemplo podemos tener la publicación de El problema de los tres cuerpos.

     En alguna parte leí que la novela de Cixin Liu había ganado el premio Nebula –Uno de los principales premios de la ciencia ficción- y que se trataba de la primera novela china en lograrlo. Siendo curioso por el género, y desconociendo casi cualquier cosa de la literatura china, a excepción de unos cuentos poemas y algo de su mitología, la cosa prometía. Sin embargo, al acercarme al libro como objeto físico publicado, me encontré con una triste realidad, en ninguna parte del libro dice de qué trata. La fajilla –que extravié en alguna parte- y la contraportada se limita a informar que es el libro favorito, o algo así, de Mark Zuckerberg y Barack Obama, y que Cixin Liu, “(…) es el escritor de ciencia ficción más relevante en China, capaz de vender más de un millón de ejemplares en su país (…)” (Contraportada). Luego vienen frases de medios relevantes, lo que cambia a una de las solapas con algunos nombres que se supone son influyentes, en tanto la solapa del inicio se repite lo mismo de la contraportada con una gran cantidad de superlativos.  Por fortuna, quien se acerca al libro, encuentra que puede sobrevivir a su edición.

     El problema de los tres cuerpos parte de un complejo, verbigracia, problema que se relaciona con la mecánica clásica y que, en palabras del autor en un pie de página, “Determinar cómo se moverían tres cuerpos mutuamente influidos por sus respectivas atracciones gravitacionales es un problema tradicional de la mecánica clásica, que surge de forma natural en el estudio de le mecánica celeste” (p. 197). Dejemos esto aquí por un momento.

     Uno de las características más importantes del ser humano es que su extrapolación de lo que puede ser considerado inteligente parte de sí mismo. Así, el ser humano creo a los dioses a su imagen y semejanza, y ha creado la vida extraterrestre a su imagen y semejanza. Un poco más bajos, calvos, jorobados, con caras de insectos, pero más o menos se trata de formas humanoides que provienes de un planeta orbitando alrededor de un sol, con problemas similares a los nuestros. Pero, ¿qué sucede si la vida se ha construido en condiciones por completo diferentes?, digamos un planeta orbitado por tres soles, ¿cómo sería la naturaleza de un encuentro con ese tipo de vida? Esa es la premisa de El problema de los tres cuerpos.

     Más allá de esto, empero, y cómo se ha podido observar, el libro de Cixin Liu responde a la premisa clásica de la ciencia ficción; es decir,  una extrapolación de condiciones actuales para ver cómo funciona el ser humano en interacción con ella.  

     Desde el aspecto narrativo, El problema de los tres cuerpos, maneja una situación e gran interés, algunos de los cuales se resuelven en este primer volumen, pero que deja muchos más por despejar en los próximos dos libros –que se espera se traduzcan en este año-. Desde el aspecto del lenguaje propone una dificultad que es común a muchos libros de la actualidad y es que se trata de un lenguaje sencillo –curiosamente esto afecta la resolución de algunas situaciones en las últimas páginas, de manera tal que expone de manera explícita al lector respuestas que él podría inferir-, que no reta de manera particular al lector, que no deja el sabor de un estilo y un lenguaje particular –un lector reconoce a Clarke, a Dick, a Anderson, entre otros tantos nombres-, aunque esto también puede ser un asunto de traducción, que es una forma de decir, en este caso, edición.   

SANDMAN X. El velatorio

Author: Diego Fernando Marín
miércoles, junio 28


Guión de Neil Gaiman
Dibujado por Michael Zulli. Jon J. Muth y Charles Vess.
Portadas de Dave McKean
Traducido por: Diego de los Santos Domingo
Editado por: ECC Ediciones
Recomendado para: Jóvenes lectores
Novela gráfica


     ¿Puede en verdad morir una idea?

     Durante los últimos años ha sido común que personajes pertenecientes al mundo del cómic hayan visto su nacimiento y muerte muchas veces en el celuloide. De hecho en los últimos 15 años (2002 – 2017) ha habido al menos tres hombres araña y un total de 5 películas –la sexta no demora en estrenarse-. Su permanencia depende del gusto de la crítica, pero sobre todo del público, quien puede construir con gran facilidad tanto un pedestal como un cadalso.

     Para el público maduro, la rapidez con la que muere una franquicia y se estrena otra es alarmante. Sin embargo, para el público maduro, quien no solo ha seguido a Peter Parker, si no a Miles Morales, Ben Reilly, Blood Spider, Kaine Parker y Spider Cide (Gracias Wikipedia); es decir, el público maduro que lee cómics, la muerte y reaparición de los héroes es algo tan común como obtener poderes arácnidos de una araña radioactiva.

     La primera respuesta que puede tener este fenómeno es, por supuesto, que se trata de estrategias comerciales que buscan exprimir al máximo determinado personaje –tal y como parece suceder con Batman para muchos-, para que los consumidores no sólo vean las películas o lean los cómics, sino que también compren muñecos –perdón, figuras de acción-, los accesorios, las tazas, los DVD´s y un gran etcétera.   

     Sin embargo hay otra respuesta que acompaña a esta, una respuesta que tampoco es nueva, y es que los cómics son nuestra actual mitología. En ella conviven dioses, titanes y héroes, luchando contra un mundo caótico contra él que a veces pierden para luego sobreponerse sacando lo mejor de sí, y lo mejor de los lectores. Así, hay quienes sostienen que una de las mejores historias de Superman es aquella en la que salva a una chica que quiere suicidarse, o quizás aquella en la que se detiene para defender a un niño de su propio padre.

     Tal vez por estas razones es que los héroes de los cómics siempre regresan.

     Para quienes conocen la obra de Gaiman, sabrán, sin embargo que él da siempre un paso más allá. Así que no crea una constelación de héroes, ni siquiera se centra en uno solo. En Sandman, Gaiman crea un universo en el que los Eternos son los protagonistas, y entre ellos destaca Sueño de los eternos, a quienes conocemos dentro de la mitología clásica con el nombre de Morfeo.

     Si siguiéramos a Joseph Campbell, descubriríamos que quizás Sandman. Velatorio no nos ofrece nada nuevo, nos devuelve una vieja historia, una historia que nos invita a trascender el velo de las ilusiones, a entender la idea que subyace a la transmigración de las almas, a la eternidad. Después de eso quizás podamos responder la pregunta al inicio de los grandes relatos, ¿puede en verdad morir una idea?  

DE QUÉ HABLO CUANDO HABLO DE ESCRIBIR

Author: Diego Fernando Marín
martes, junio 27

Autor: Haruki Murakami
Traducido por: Fernando Cordobés y Yoko Ogihara
Editado por: Tusquets Editores
Recomendado para: Jóvenes lectores
Ensayo – No ficción

     Escribir es un trabajo solitario.

     Es necesario recordar esto, sobre todo cuando en la actualidad escribir se ha convertido en un acto mediático, que mezcla un poco de redes sociales, otro poco de autopromoción y mucho de publicación de borradores a través de redes sociales. Publicaciones que son defendidas con el argumento de que permite a quienes inician saber si sus escritos serán o no bien recibidos. No importa si muchas veces son abandonados, o si se trata de productos realizados de cualquier manera o desviados en atención a un número determinado de likes.

     Escribir es un acto solitario.

     Haruki Murakami, quien afirma llevar escribiendo desde los 30 años, y quien hoy acusa unos 68 años de edad, es uno de los autores japoneses más conocidos en el día de hoy, llegando a ser un nombre común año tras año en la lista de posibles ganadores del Premio Nobel. Su obra, que puede ser catalogada como realismo mágico, es conocida por títulos como Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, Kafka en la orilla, Después del terremoto o Underground, solo por mencionar unos cuantos títulos.

     Escribir es un trabajo solitario.

     A lo largo de las 296 páginas, 11 capítulos y un epílogo, Murakami se dedica con ferocidad a defender lo que, reitera, el método que a él le ha dado resultado en la escritura, y que puede resumirse en una sola palabra: Disciplina. No hay misticismo aquí, ni siquiera una cierta idea romántica del escritor. Murakami defiende en De qué hablo cuando hablo de escribir una figura de escritor dedicado, que cuida igual su mente que su cuerpo, y que se desliga de cualquier forma de la idea que occidente ha construido del escritor bohemio. Sin embargo, recalca, reitera, es la forma en que a él le ha funcionado.

     Escribir es un trabajo solitario.

     Si bien en algunos momentos es inevitable comparar De qué hablo cuando hablo de escribir con Mientras escriño de Stephen King, sobre todo en los elementos biográficos que ambos textos manejan, ambos libros son muy diferentes en relación a lo que pretenden dejarle al lector. Mientras King es sumamente didáctico, Murakami es más respetuoso, menos pedagógico. Cuenta como él va solucionando las situaciones, pero sin detenerse a dar consejos a nadie, sin intentar imponer su propia estética.

     En ambos casos, sin embargo, hay una gran coincidencia: no se puede escribir sin disciplina ni esfuerzo; no se puede escribir sin leer; hay una suerte de caja de herramientas que el escritor maneja; no hay posibilidad de dedicarse al oficio sin tener críticas en contra, pero, sobre todo, no se puede escribir sin tener nada que decir.

     Una de los capítulos más interesantes, no habla propiamente de la escritura –aunque es atravesado por la lectura constante- sino de la escuela japonesa, de lo que Murakami piensa sobre la escuela japonesa. Resulta más interesante aún para quienes han mitificado la cultura japonesa porque Murakami es demoledor en sus apreciaciones, profundamente desmitificador.

     Así, para todo aquel interesado en el mundo de las letras, también en el mundo de la educación, De qué hablo cuando hablo de escribir, es un libro necesario, que ilumina lo difícil que puede ser el camino del escritor, más allá de la existencia del talento.     

EL GRAN LIBRO DEL ÁRBOL Y DEL BOSQUE

Author: Diego Fernando Marín
lunes, junio 26

Autor e ilustrador: René Mettler
Editado por: Editorial Juventud
Traducido por: Raquel Solà
Recomendado para: Lectores en marcha
Libro informativo            


     Hubo un momento, lo recuerdo, en que quienes transmitían el conocimiento de la naturaleza eran los padres y abuelos. Mi abuelo nunca tuvo paciencia conmigo, y recuerdo una vez que estábamos cortando un tronco, tenía yo entonces 9 o 10 años, que no pude hacer nada útil en toda la jornada –yo, simple citadino terminé también colgado de la nuca de una mula – mientras mis primos podían cortar varios troncos. El caso es que para terminar clavé el hacha en el suelo y ahí la dejé, con lo que mi abuelo solo me preguntó que por qué era tan cochino. No lo entendí entonces, pero con el tiempo comencé a entender la idea de organizar y limpiar las cosas después de usarlas, sobre todo las herramientas de trabajo. Mi abuela sin embargo, era otra cosa, tenía la casa llena de flores que sembraba en cacharros viejos, ollas o tazas que habían perdido su utilidad original y que de manera invariable terminaban como materas. Peo con mi madre conocí las bellitas y el limoncillo y el toronjil y aún otras hierbas. La hierbabuena me trae algunos recuerdos de mi niñez. Aún hoy mi madre me recomienda tomar aguapanela con limón para sudar la gripa, o leche con tomillo para cuidar mi garganta.

Hubo un tiempo en que el conocimiento de los árboles se transmitía de padre a hijo, de generación en generación. Ahora, quienes vivimos en la ciudad, y en muchos casos vemos como talan los árboles y a quienes se nos mueren inclusos los cactus, debemos recurrir a libros informativos como El gran libro del árbol y del bosque. En él se encuentra una gran compilación de los saberes básicos que se deberían tener acerca de los árboles. Desde cómo eran en la prehistoria, pasando por su anatomía básica, su distribución por especies alrededor del mundo, su lugar en el ecosistema, hasta los mitos y tradiciones populares que lo protagonizan.

El gran libro del árbol y del bosque sigue una estructura típica de libro informativo, con textos de diferente tamaño, en virtud de su nivel de especificidad –lo que permite que se dirijan a varios niveles de lectores a un mismo tiempo-, diversas ilustraciones e imágenes que acompañan cada página, y un lenguaje claro y preciso, que sin escatimar los detalles técnicos, es de gran claridad.


Se convierte de esta manera, en uno de esos libros a los que se acude en diferentes momentos, para compartir un conocimiento, para compartir un momento, para precisar una información o simplemente para exhibir un hermoso libro. 

ANTOLOGÍA UNIVERSAL DEL RELATO FANTÁSTICO

Author: Diego Fernando Marín
martes, junio 13

ANTOLOGÍA UNIVERSAL DEL RELATO  FANTÁSTICO
Edición y prologo: Jacobo Siruela
Traductores varios. 
Editado por: Editorial Atalanta
Recomendado para: Grandes lectores
Antología de relatos – Literatura fantástica
    
     Elizabeth me veía arrellanarme en la cama con él en mis manos y me solía dedicar la misma frase, ¿Otra vez con el libro infinito? Y es que la situación se prolongó por casi dos meses. Un único libro en mi maleta y en mi mesa de noche, un libro que, semejante al libro de arena de Borges, no se agotaba nunca. Hasta ahora.

Claro que hay que decir que no todo era responsabilidad del libro. Abril y mayo son dos de mis meses más ocupados del año, y todos se me van en leer los trabajos de grado de mis estudiantes. Nunca mejor se cumple el adagio, Todo tiempo de lectura es robado. Así que la lectura sólo avanzaba unas pocas páginas al día, por lo general mientras esperaba el bus que me llevaba al trabajo. Aún más, abril se caracterizó sobre todo por lluvias abundantes, y no hay quien lea bajo la lluvia.

A todo esto hay que sumarle que Antología universal del relato fantástico es precisamente eso, una recopilación variopinta de relatos de variados autores y, por esa misma razón, la mejor justificación para decidirse por comprar algunos libros en lugar de pedirlos a la biblioteca. Y es que se trata de un volumen excepcional.

Antología del relato fantástico reúne en su haber obras fechadas desde 1897 –El hombre de arena- hasta 1999 –Lo oculto-, abarcando más de 1200 páginas y un total de 57 relatos, de autores como Charles Dickens,  Sheridan le Fanu, Arthur Machen, Junichiro Tanizaki, Alejo Carpentier y Javier Marías, entre otros tantos. Sin embargo eso son sólo números.

Este volumen es un conjunto de experiencias, ninguno igual al otro; cada relato tiene su propia textura, tiempo y sustancia; su propia forma de perturbar la forma en que el lector puede ver el mundo. Así mismo, tiene algo que ofrecer tanto al lector profano como al docto, pues, amén de extenderse a lo largo del tiempo, los relatos parecen querer también abarcar el mundo. No solo es un libro que parece inacabable, es un libro ambicioso que busca abarcar la definición completa de lo fantástico. Por fortuna no lo logra, pues la naturaleza de lo fantástico no puede ser atrapada en simples palabras impresas en el papel.    

Aunque todos los relatos tienen una calidad similar –Eso sí, no pude con Amour Dure de Vernor Lee.  No pude pasar de los primeros dos párrafos aunque lo intenté en más de una ocasión- hay tres que me gustaría destacar. Hechizados y hechizadores, o la casa y el cerebro de Bulwer-Lytton, no es solo un relato electrizantes, es además una tesis acerca de la naturaleza de aquello que denominamos magia. Lázaro de Leonid Andréiev, narra la historia de Lázaro y de lo que sucedió después de su resolución, haciendo que insultemos al mismo artífice del milagro. El ventanal abierto de Saki, es el único relato que considero fuera de lugar, pero cargado de tanta frescura, y tan corto, que en realidad no importa.

En conjunto, Antología universal del relato fantástico es un libro incompleto porque no puede ser definitivo, pero es indispensable para quien quiera adentrase en Fantasía.

LA CHÉ. Un día a la vez.

Author: Diego Fernando Marín
domingo, junio 11

Autora: Cecilia Ramos
Editado por: RAES Editores
Recomendado para: Lectores en marcha
Narración gráfica

     Todo empezó con la tira cómica. Si fuésemos a ser estrictos con la cronología podríamos retrotraernos a las pinturas en las cavernas o a los jeroglíficos egipcios o a la pintura. Sin embargo, si queremos ser sensatos, la historia de la narración gráfica contemporánea inicia con la tira cómica, con el intento de los periódicos de distraer por un momento a los desempleados, quienes compraban el periódico, principalmente, por los clasificados. Así, surgirían títulos como The Yellow Kid (1896) o el memorable Benitín y Eneas (1907), que retrataban la vida cotidiana de los protagonistas (Little Nemo in Slumberland no lo incluimos por obvias razones). Las historietas de aventuras y de superhéroes solo se popularizarían hasta, aproximadamente, 1929, tiempo desde el cual superhéroe se hizo sinónimo de historieta.

     Sin embargo, una nueva generación de mujeres como PowerPaola, Agustina Guerrero, Alejandra Gámez y Cecilia Ramos, entre tantos otros nombres, comenzaron a poner en dibujos sus vidas cotidianas, a veces en clave de drama, a veces en clave de farsa y, a veces, como es el caso de esta obra, en clave de humor.

     En comparación con los nombres anteriores, la obra de Cecilia Ramos, creadora de La Ché, es relativamente nuevo, y, al igual que algunos de los nombres ya mencionados, su obra se comienza a conocer a través de las redes sociales. Ramos es una mujer caleña, joven, simpática, extrovertida, diseñadora gráfica, desparpajada y madre de una hija que ha ingresado en la edad maldita de la adolescencia. Su experiencia, muestra también el lado más brillante y aprovechable de la red, pues mientras otros autores, por ejemplo Bill Watterson, han tenido que luchar contra las restricciones de los medios impresos de comunicación o han buscado durante mucho tiempo quién conozca y de un espacio a su obra, los nuevos artistas gráficos se dan a conocer y construyen su propio ecosistema a través de las redes sociales.

     El resultado en muchos casos es desigual. Agustina Guerrero, por ejemplo, bien puede publicar a través de su perfil de Facebook viñetas de su próxima obra o de su último contrato comercial. Esto, para ser justos, también sucede con otros narradores gráficos como Liniers o Alberto Montt.

     Más allá de las redes sociales empero, La Ché. Un día a la vez sale a la luz cuando Ramos gana la Beca para publicaciones, cómic o novela gráfica, Estímulos Cali 2016. Así que, si los premios funcionan como todos imaginamos que idealmente funcionan los premios, la obra de Cecilia Ramos se concreta en el mundo impreso debido al resultado de su mérito y esfuerzo. El resultado en el caso de Cecilia Ramos es un producto fresco, ameno, cotidiano y, sobretodo, divertido.