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LAS CARTAS DE PAPÁ NOEL

Author: Diego Fernando Marín
miércoles, diciembre 21

Autor e ilustrador: John Ronald Reuel Tolkien
Traducido por: Manuél Figueroa
Editado por: Baillie Tolkien
Editorial: Minotauro
Recomendado para: Primeros lectores
Libro ilustrado

     Si bien no soy creyente, en los últimos años he visto con creciente estupefacción como la idea de lo políticamente correcto va haciendo que se pretenda celebrar la navidad como si se tratase de un acontecimiento que ninguna relación guarda con la religión, al punto que en algunos países europeos no se hace mención de elementos religiosos para no herir susceptibilidades. La cuestión no deja de ser curiosa, además, porque no solo el Cristo Blanco ha asentado su nacimiento en diciembre, sino que dioses tan diversos como Cronos, Mithra y Beiwe, entre tantos otros, también han centrado sus celebraciones alrededor del solsticio de invierno.

     Para los padres, creyentes o no, Navidad también es un momento para “recompensar” a sus hijos por sus buenas acciones o “castigarlos” si han sido malos. Con todo, la efectividad de este mecanismo solo surte efecto si se mantiene la creencia, por tanto, una de las mayores preocupaciones para muchos padres es mantener la fe y la ilusión en los pequeños. Al parecer Tolkien no era diferente en esto al resto de los padres; en cuanto al tamaño de la ficción que construyó para mantener este artificio, bueno, nos estamos refiriendo al creador de la Tierra Media.

     Creo, sin temor a equivocarme, que los hijos fueron el motor creativo de Tolkien. Así, El hobbit, fue un cuento de niñez y El señor de los anillos un relato de adolescencia y juventud. Ambos verían la luz tiempo después de ser relatados a sus hijos en primer lugar. En contraste, Las cartas de Papá Noel nunca fueron editadas ni reelaboradas para una posterior publicación, fueron elaboradas para la intimidad de su hogar. Año tras año, Tolkien, un padre que buscaba mantener la fe de sus hijos en un ser superior, un santo en este caso, redactó e hizo llegar a manos de sus hijos cerca de veinte cartas en las que relata la rica vida que tenía Papá Noel (Father Christmas en inglés) en el Polo Norte.

     A pesar de la infinita riqueza narrativa de Tolkien, las cartas no son extensas, sin importar si se tratan de sucesos cotidianos o de grandes batallas contra los duendes; en cambio sí contienen elementos que ayudan a  apuntalar su visión de la navidad, un mundo amable en donde la presencia del mal existe pero sin lograr amenazar con seriedad la existencia de quienes en él habitan. A medida que pasan los años el mundo del Papá Noel de Tolkien se amplia, se llena de conflictos, pero también gana en profundidad y melancolía. Asumo, no tengo evidencias de ello, que Tolkien se enfrentaba de manera literal contra el tiempo, contra el momento en que la ficción ya no podría ser mantenida ante sus propios hijos.

     En consecuencia, Las cartas de Papá Noel, no es un libro extenso en número de páginas, pero si intenso en las emociones que Tolkien concentró en ellas, amén de la gran cantidad de ilustraciones que en el libro encontramos. Razones de sobra para lamentar que no se haya reeditado y solo se pueda acudir a las bibliotecas para tener sus páginas iluminándonos por cortos períodos de tiempo.     


LA NOVELA DE GENJI

Author: Diego Fernando Marín
martes, diciembre 20

Autora: Murasaki Shikibu
Versión, introducción y notas: Xavier Roca- Ferrer
Prólogo: Harold Bloom
Editado por: Ediciones Destino
Recomendado para: Grandes lectores
Novela

     Ubicada entre el siglo X y el XI de nuestra era La novela de Genji (Genji Monogatari) narra la vida de un cortesano japonés. No hay aquí nada de lo que nuestro pueril  imaginario reconoce como japonés: no hay espadas gigantescas, ni héroes a caballos, ni animadversión hacia la cultura china. El lector llega al punto de reconocer las alusiones a las flores del ciruelo como un mero artificio, las alusiones a las mangas mojadas por las lágrimas como una mera superficialidad. 

     Harold Bloom afirma en el prólogo a la obra que las últimas 350 páginas de  La novela de Genji parecen sobrar, pues después de la muerte de su protagonista son otro cuento (p. 18). Roca-Ferrer lo contradice en una nota a pie de página (concretamente la número 5), invitando a una lectura donde el protagonismo trasciende la presencia física del personaje para incluir a su propia karma. Para Roca-Ferrer, la disolución del karma de Genji es lo que marca el verdadero final de la novela (Aquí Roca-Ferrer es increíblemente lucido, aunque luego se haga odiar cuando en la nota a pie de página 419 introduce un spoiler gigantesco, que marca uno de los puntos más importantes de la vida de Genji).

     Como lector una de las cosas que más me avergonzó fue percatarme de la facilidad con la que entraba en un relato del siglo X. Digo que me avergonzó porque como hispanohablante me cuesta muchísimo trabajo ingresar al mundo del Quijote, ubicado siete siglos después, en una sociedad que debería serme más comprensible, y que, sin embargo, en muchas ocasiones me aburre, cuando no tengo que acudir de manera continua al diccionario para saber qué es lo que estoy leyendo. No es el único contraste, por supuesto, en tanto don Quijote se enfrenta con bravura a su destino, Genji recita versos y llora. Don Quijote lucha contra su hado, Genji es un fatalista.

     La novela de Genji se divide en dos sendas partes. La primera, titulada Esplendor, narra los mejores años de vida del protagonista; en tanto la segunda, Catástrofe, narra el decaimiento y muerte de Genji, así como el lento desvanecimiento de su karma. En cuanto a su edición, la primera parte es primorosa, en tanto el segundo volumen pareciese pertenecer a otra editorial, con abundantes errores en la escritura de palabras y con una titulación que difiere del primero.

     Sin embargo, a pesar de la distancia, de la edición del segundo volumen, Genji es una obra sumamente divertida. Su idea del amor constante en una sociedad que se caracteriza, entre otras cosas, por la infidelidad (no solo del hombre hacia la mujer, sino de la mujer hacia el hombre –por supuesto, siempre y cuando la sociedad no se entre de los hechos-). De otro lado, por momentos es una suerte de novela epistolar, las cartas con poemas vienen y van; y, hay que decirlo, en muchos casos los poemas son francamente malos, meras fórmulas que aluden a la posición de la luna o al canto de los grillos, en los que importa más la forma que lo que quieren transmitir. Por último, es inevitable no aludir a la importancia que la caligrafía tiene en la obra como una forma de juzgar el carácter de las personas.


     Por esta, y otras muchas razones que se quedan en el tintero, La novela de Genji es una opción para cualquier lector que se atreva a explorar la inexistencia de barreras espaciotemporales al sumergirse en las páginas de un libro.  

PÁGINA DE DIARIO. Cuarta entrada. 12/XII/2016

Author: Diego Fernando Marín
lunes, diciembre 12



                Esta es una de esas fotos conseguidas de manera espontánea. Como se puede ver la biblioteca de aula no es gran cosa; sin embargo, cuando se logra que un grupo de estudiantes trabaje alrededor de ella, los resultados son más que satisfactorios.   
 

     La última entrada del diario terminó para mí con una suerte de sinsabor, de cosa falseada, de frase mal dicha. Es decir, pareció de alguna forma que había encontrado algún tipo de respuesta y que os la estaba comunicando. Nada más lejos de la verdad, por supuesto. No se trata de esto este diario, se trata de buscar, de construir respuestas. La biblioteca de aula es parte de esto, claro, pero está muy lejos de ser un todo constituido.

     Como lo había mencionado en la entrada anterior, comencé el año pasado con un puñado de libros que llevé en un baúl que arrastraba conmigo todos los jueves a la misma hora al grupo del que era director de grupo. Los libros comenzaron siendo resumidos y en ocasiones les leía unos cuantos párrafos, no más. Los libros comenzaron a ser llevados en préstamo y fui llevando unos más. Como siempre, no llevé contabilidad alguna acerca de libros prestados o mirados en algún momento. Sin embargo, consideré que chicos entre 14 y 16 años se llevaran libros y se los recomendaran entre ellos, era suficiente para mí.

     Lo bueno de los diarios es que permiten también digresiones, seguir el discurrir de los pensamientos de una manera no lineal, casi caprichosa. Por ejemplo, ¿os habéis preguntado alguna vez cuantas actividades de promoción de lectura existen para adolescentes? A pesar de que Daniel Pennac ya dio a entender en Como una novela la infinita soledad de un adolescente enfrentado a los libros, la única respuesta ha sido dada por las editoriales, reproduciendo ad nauseam la fórmula maravillosa de Harry Potter y luego de los libros de romances trágicos y realistas. En este sentido los promotores/ mediadores de lectura ha concentrado todos sus esfuerzos en la primera infancia. En relación a la lectura en los adolescentes se han dedicado a condenar a los booktubers y los productos premasticados de las editoriales, pero, en apariencia, sin dedicarse a indagar con mayor profundidad sobre la problemática.

     Sin embargo, con un mediador dispuesto a hablar, a discutir, a razonar, a reconocerlos, los adolescentes leen. Leen como quien se alimenta de crispetas, pero leen y pasan pronto a otras cosas, comienzan a construir una historia lectora que a veces parecemos ignorarles. De la misma manera parece que nosotros tenemos un olvido selectivo acerca de la calidad de nuestras primeras lecturas, o de los intereses que teníamos en esas primeras lecturas (todavía no olvido que en uno de sus Trópicos Henry Miller describe una escena en donde termina metiéndole una zanahoria por el culo a una de sus amantes).


     En este sentido la biblioteca de aula fue una forma de comenzar a dialogar con ellos.  

AKIRA

Author: Diego Fernando Marín
martes, diciembre 6

Guión [Sic.] y dibujo: Katsuhiro Otomo
Traducido por: María Ferrer
Publicado por: Norma editorial
Recomendado para: Jóvenes lectores
Manga – Novela gráfica (6 volúmenes)

     Seis volúmenes componen lo que se considera la novela gráfica completa de Akira. Novela gráfica, porque esta versión en particular es la versión norteamericana del manga homónimo japonés, que, hasta donde mi leal saber alcanza, fue publicado originalmente en blanco y negro y, por supuesto, se lee de derecha a izquierda. En este orden de ideas, hay que advertir al lector que ésta es una suerte de quimera. Se trata de un producto adaptado al mundo occidental que luego fue traducido al japonés (aunque la versión original era japonesa); así, esta versión retoma la versión norteamericana pero adaptando sus textos en español de la publicación original japonesa.

     Aunque sea una lástima, muchos de mi generación conocimos en primer lugar la versión animada de la historia, que contada además con una banda sonora magistral. Sin embargo, y como suele suceder, el relato original de Katsuhiro Otomo, que tomó ocho largos años en ser construido, es mucho más complejo que su versión animada, rompiendo los límites de esa dualidad entre Tetsuo y Kaneda; modelando con mayores matices al Coronel; con un gran protagonismo de Kay y el Joker; y mostrando a Akira fuera de sus contenedores de cristal.

     Hay personajes terciarios que se agradecen a pesar de sus pocas apariciones y su precipitada muerte como el del guardián de El gran imperio de Akira. Así mismo es notoria la diferencia en los dibujos, pues ya en Akira Three (Los títulos de todos los volúmenes están en inglés) hay cambios notorios en el uso del color, el empleo de las viñetas y el uso de las grandes panorámicas; resultando en imágenes espectaculares y primeros planos en el último volumen.

     Por otro lado, los amantes de las distopías se pueden encontrar con un mundo en realidad devastado, donde los personajes son un hatajo de perdedores que de buenas a primeras encuentran un lugar en la historia, al enfrentarse a hechos que los exceden con claridad. Y lo hacen con una sonrisa en el rostro, sin desfallecer nunca, sin plantearse alternativas, sin considerar que alguien más puede asumir sus roles o gozar sus muertes.


         Por último, no se puede dejar de mencionar el interés magnético que genera la obra, es muy difícil parar la lectura de un volumen, o no querer seguir de inmediato con el siguiente. Akira exige ser leído por su ritmo raudo, logrando un interés homogéneo en los diversos personajes, buscando que el lector logre entender a Tetsuo, incluso empatizar con él a pesar de su poder desbordado y la brutalidad de sus acciones. Así mismo, el papel femenino está muy bien logrado. En contraste con las producciones norteamericanas, las mujeres tienen papeles protagónicos e importantes, no son reducidas piernas y tetas enfundadas en mallas de alegres colores. De esta manera, Akira logra ser leído de múltiples formas debido a su riqueza de  matices, propuestas e hilos narrativos. Una obra que merece estar en la biblioteca de cualquier lector, mucho más allá de su interés por la narrativa gráfica.