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CARTAS AL REY DE LA CABINA

Author: Diego Fernando Marín
sábado, febrero 1




Lecturas: Luis Pescetti
Canciones: Juan Quintero
Recomendado para: Lectores en marcha
CD + DVD
 
Hay muchas formas de leer. Se leen signos, íconos, expresiones; se lee cuando se toca y, también, cuando se escucha. Hace mucho tiempo escribí sobre Cartas al rey de la cabina, obra magnífica de Luis Pescetti, sobre una chica – de 17 o 19 años, que se enamora de un chico -¿hombre?- mayor que un buen día se va a trabajar en lo alto de una de esas enormes grúas de construcción. 

Conocía  Luis Pescetti por Caperucita Roja tal y como se la contaron a Jorge, y luego por sus múltiples canciones (Tongo, tongo; bale, bale pata zum) para niños. Por esa razón me sorprendí cuando encontré el año anterior sus Cartas al rey de la cabina. En su momento intenté compartir este libro con mis chicos, aunque sin mucho éxito, pero siempre permanece en mi casillero esperando alguien que quiera leerlo o escucharlo. 

Ayer, que curioseaba con Danny en el Centro de Documentación del Banco de la República, me sorprendí de nuevo al ver que existía un trabajo de audio y vídeo sobre este libro. Me sorprendí porque Cartas al rey de la cabina es, ante todo, una colección de cartas de corte intimista. Me pregunte entonces, ¿cómo se puede hacer un espectáculo sobre un material de este tipo? Quizá la respuesta más adecuada es: haciéndolo. 

Pescetti, en unión de Juan Quintero, presenta una lectura dialogada de su libro. Es decir, no se limita a leer de un tirón el texto, sino que lo conversa con Quintero, quien responde también con una amplia selección de canciones, intercalando, enriqueciendo, ampliando, todo ese conjunto de significados, de intimidades, de pasiones y nostalgias, que es Cartas al rey de la cabina. Lo interesante es que el trabajo es presentado con una completa naturalidad, sin exageración ni histrionismo ante un público que, imagino, ha de estar compuesto tanto por niños (veo a los diez minutos una niña, tal vez de unos diez años, tal vez menos, absorta en la lectura de Pescetti) como de adultos. 

Quienes quieran ver el DVD, pueden hacerlo en la página del mismos Pescetti, http://www.luispescetti.com/juan-quintero-y-luis/. Espero que lo disfruten tanto como yo.     



Autor: Michael Escoffier
Ilustradora: Kris Di Giacomo (http://krisdigiacomo.com/)
Editorial: Kókinos
Libro álbum
Recomendado para: los pequeños

Érase una vez un cuento para niños que le recuerda algo a los adultos, que la literatura existe ante todo por su necesidad de contar, de comunicar, y luego, quizás en último lugar, quizá por completo innecesaria, se halla su necesidad didáctica. 

El cuento comienza con una niña pidiéndole, cómo no, un cuento a su madre, y ésta comienza con Érase una vez una hormiguita que quería mover montañas… Ante esto la niña se rebela y comienza a construir su propio relato, en donde la madre intenta intervenir, acallar la voz de la violencia con frases como:

- Érase una vez un dragón muy bueno que echaba agua por la boca…
- ¡Bah, no qué tontería! Los dragones no son buenos.(…) 

Así comienza una historia, contada a tropezones, evadiendo la voz de la razón, de la madre,  que quiere imponer sobre la imaginación la voz, no de la lógica, si no de la moral, de lo políticamente correcto, del buen comportamiento. 

El resultado, de todo esto es un cuento, como dicen los españoles creo, la mar de divertido. 

Las ilustraciones de Kris Di Giacomo (que vine hoy a descubrir que era una mujer) son exuberantes y divertidas, expresando la desmesura de esa niña que ante todo, antes que nada, quiere un cuento, solo un cuento, nada más que un cuento.

HÁBLAME

Author: Diego Fernando Marín




Autor: Marco Berrettoni Carrara
Ilustradora: Chiara Carrer (http://www.chiaracarrer.com/)
Editorial: Kalandraka
Libro álbum
Recomendado para: Los pequeños


Recuerdo El cazo de Lorenzo, un libro magnífico que habla de síndrome de Down, de lo que significa convivir, ser una persona, un niño con síndrome de Down; de cómo es visto por los demás. Desde el otro lado de este síndrome está uno de los trastornos psicológicos (neurológicos dirán algunos, genéticos dirán otros) más elusivos y complejos que existen, el autismo. 

-   - Antes de continuar he de aclarar que esta última afirmación, políticamente incorrecta (ah, como viene la autocensura a interferir en la escritura de una reseña), no pretende hacer una escala de valores entre los diversos trastornos psíquicos o incluso enfermedades, pero es bien cierto que mientras se puede establecer una relación con un niño que tiene síndrome de Down (siempre se exalta su carácter afectivo, por ejemplo), con el autismo esta relación, si bien no imposible, es incierta. Mientras Piedad Bonnet en Lo que no tiene nombre, elabora su duelo, establece su relación con su hijo, en el autismo esta relación bien puede no existir. Desde el lado de la neurología, de una neurología muy humana, solo recuerdo a alguien que se haya acercado al fenómeno del autismo, retratándolo de la mejor manera posible; en este caso hablo de Oliver Sacks, con su maravilloso Un antropólogo en Marte[1]. Pero estos dos últimos, si la expresión se me permite, son libros para adultos. Y la magia de Háblame, radica en que no lo es.-

Si la convivencia con un niño autista puede ser complicada para un adulto (padres, tíos, cuidadores), puede llegar a ser catastrófica para un niño, ante los diversos movimientos, expresiones físicas y lingüísticas -¿eso también es un  lenguaje?, se preguntan algunos-, y la ignorancia o apatía frente al otro.  

En esta línea de ideas Háblame  es el ruego, la súplica de un niño ante su hermana menor autista, que se establece en un plano de existencia diferente al suyo, 

Sara es silenciosa como un gato,
ruidosa como el tráfico,
imprevisible como el tiempo,
invisible como un suspiro,
frágil como un ahoja…
Recuerda a un jeroglífico, un enigma, un laberinto.
Aunque en ocasiones los planos coinciden, así,
Y de pronto se calma
y se acerca a mí,
me acaricia con su sonrisa,
me abraza y me llena de caricias:
es un cariño enorme
y distinto al de otros.


Pero no son solo las palabras las que subrayan este hecho. Chiara Carrer hace un trabajo magnífico al interpretar estos hechos y momentos en los trazos sobre el papel. Sara aparece por lo general dibujada a lápiz, casi como un fantasma, como una sombra superpuesta, antepuesta, yuxtapuesta, ante el colorido de la página. Sus imágenes consiguen transmitir el desgarramiento y la extrañeza.
El libro remata con una aceptación, ante la imposibilidad de la comprensión, acerca de quien es el otro, 

Sara no se parece a nadie.
¿Tú crees que existen dos piedras,
dos perros,
dos hojas
o dos personas idénticas?

Háblame es un libro valiente, que se atreve a poner en palabras sobre el papel un fenómeno que por lo regular en la niñez se queda en la impotencia.    

Agradezco a Elizabeth, quien me lo presentó.



[1] Recuerdo también un cuento ahora, magnífico, de Isaac Asimov, Un extraño en el paraíso.