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miércoles, abril 17
Este 27 de abril de 10:00 a.m. a 5:00 p.m., Semilij presentará su V seminario-taller, dedicado en esta ocasión a la Oralidad y poesía en la LIJ colombiana.  En esta oportunidad, las ponencias correrán a cargo de Danny Loaiza, miembro de Semilij, y como invitada especial estará la poesta y escritora colombiana Mary Grueso. Además, en las horas de la tarde, los participantes podrán experimentar un taller en donde la poesía y la oralidad serán los protagonistas. 
El seminario-taller, como siempre,  no tiene costo alguno y tendrá lugar en las instalaciones del Banco de la república de la ciudad de Cali. 
Para mayor información, pueden comunicarse a los teléfonos: 6847750, 51 y 54 o al correo electrónico: svalenvi@banrep.gov.co

Esperamos que nos acompañen. 

SABOREANDO EL CIELO. Una infancia palestina.

Author: Diego Fernando Marín
lunes, abril 1



Autora: Ibtisam Barakat
Editorial: Bambú
Recomendado para: Lectores en marcha
Relato autobiográfico


Como colombiano he conocido lo que es la violencia. A diario sé de asesinatos, atracos o carros bombas. La época más terrible para quienes vivimos en la ciudad fue la de Pablo Escobar con el cartel de Medellín y poco tiempo después la del Cartel de Cali. Quienes viven en el campo en cambio, han tenido que padecer la violencia de los paramilitares y de la guerrilla. Sin embargo, a pesar de la guerra intestina que nos paraliza y amenaza con mutilar cualquier posibilidad de concretar nuestro proyecto de nación, podemos decir a ciencia cierta que el suelo que pisamos es nuestro, aunque se lo roben los corruptos, el polvo que se nos mete entre los dedos es nuestro.
Otro es el caso de los países que ha permanecido en una guerra sempiterna, el caso de quienes de un momento a otro vieron como sus fronteras se perdían y pasaban a ser territorio ajeno. Es el caso de lo sucedido con Israel y Palestina.
Saboreando el cielo inicia en junio de 1967 y se prolonga hasta 1981. No hay una resolución, un final feliz, un hasta aquí, un hada madrina. Se trata de un instante fugaz en la niñez que abarca desde el inicio del conflicto hasta que la familia de la protagonista abandona su casa y se traslada de manera definitiva en busca de nuevos cielos y esperanzas. Empero esto tampoco es suficiente, porque el relato que abre las puertas a la epifanía de la niñez se enmarca en un bus que para entre Ramala y Birzeit, bajo la mirada escrutadora de los soldados israelíes en un reten.
Aunque Ibtisam Barakat es palestina, no hay ningún elemento de rabia o ira o antisemitismo en ella. Una de las cosas que nos advierte en su introducción es la necesidad de construir historias conjuntas, 

Para saber más sobre Próximo Oriente y profundizar en nuestro conocimiento sobre palestinos e israelíes, debemos compartir historias. La mía es una de tantas. Juntas, estas historias pueden enseñarnos hasta qué punto la gente es interdependiente y tiene las mismas necesidades básicas. (P. 9)
De otro lado hay una bella construcción acerca del lenguaje. Barakat, quien hoy en día en licenciada en Literatura inglesa y estudió un master en Desarrollo social y familiar, muestra una afinidad preciosa por las palabras. Una parte no menor de su relato la lleva a hablar del alfabeto árabe, su organización, la forma en que se construyen las palabras y cómo se comunica, una vez alcanzada la adolescencia, a través de cartas con el resto del mundo.
La unión de estos elementos, el relato de niñez, el amor por las palabras, el conflicto permanente, hacen de saboreando el cielo una historia interesante, plena de ternura, que mantiene al lector en una atención constante. Pero más allá de eso, busca construir la historia de una niñez que se yergue en medio del conflicto y se construye a partir y pesar de él. No importan los bandos, entendemos al final, la guerra afecta a todos. 

Como un ave que se sujeta
a los barrotes de una jaula
deseando que sean ramas
mis dedos se agarran
al pasamanos del autobús.

Pero yo no deseo nada. (p.11)

La guerra, no debemos olvidar, no ha terminado. Nunca termina. 


Conseguir el libro sin embargo no es sencillo, Elizabeth es quien suele traerme en muchas ocasiones estas maravillas, y lo logra porque la Biblioteca tiene contacto directo con sus distribuidores. A quien le interese, puede hallarlo en Casa del libro y/o en www.amazon.es  

Lo que no tiene nombre

Author: Diego Fernando Marín



Autora: Piedad Bonnett
Editorial: Alfaguara
Recomendado para: jóvenes lectores.
Memorias

El loco ha tenido una consideración social ambivalente a lo largo de la historia, se le ha revestido de un doble carácter de enfermedad y gloria. En los inicios de la civilización se consideraba al loco como aquel que había sido tocado por los dioses, en tanto en la Edad Media, se le embarcaba en medio de lagos ríos o de la mar, en espera de que pudiera curarse por sí mismo, o al menos se alejará de la sociedad.
En nuestro desarrollo la misma palabra tiene diversas acepciones, las más de ellas, dotan al afectado de una condición de despreocupación y aún de libertad. Ese es mucho loco, decimos cuando alguien desafía las convenciones sociales. De músico, poeta y loco, todos tenemos un poco, reza el dicho popular.  Un loco insigne, se dice del quijote. Pero nadie, cuando lo afirma, parece entender todo el sufrimiento que tal condición encierra.
La historia de la locura en la literatura no es nueva, atraviesa a Shakespeare y a Cervantes, a Laura Restrepo y a Baricco, a los ingleses tanto como a los latinoamericanos.
Sin embargo Lo que no tiene nombre no es literatura propiamente dicha, no en el sentido ficcional de la palabra aunque cada palabra de la obra esté llena de múltiples significaciones y sentidos. Lo que no tiene nombre es ante todo un canto desgarrador de una madre hacia su hijo, con todo el dolor de la incomprensión y el deseo de proteger lo que se ama. Durante la obra Bonnet construye hipótesis razonables, reconstruye a su hijo al tiempo que responsabiliza a los médicos psicólogos y psiquiatras, de alguna manera, por lo que sucedió a su hijo. A los primeros por haber medicado una droga peligrosa que pudo haber iniciado la esquizofrenia en su hijo; a los otros, los responsables de la salud mental, por su apatía, indiferencia y ligereza en diversas ocasiones.
La psicología ha luchado por ser una ciencia durante toda su existencia. Sin embargo sólo alcanza el estatus, en muchas ocasiones, de ser una disciplina falible ante los ojos de la sociedad. Esta suele olvidar que las llamadas ciencias exactas, como la matemática o la física, también pueden hallar multiplicidad de ocasiones en que las respuestas varían aunque las condiciones parezcan ser las mismas. Según la geometría no euclidiana, el camino más rápido para ir de A a B puede ser una curva. En esta misma línea de ideas, lo que llamamos esquizofrenia puede ser un conjunto de síntomas originado por diversas situaciones, en donde la disposición genética es sólo uno de los elementos que entran en juego. El equilibrio de la salud mental, olvidamos con frecuencia, puede ser tan frágil como el de la salud física. Es necesario, como nos recuerda Bukowski, tan sólo el rompimiento del cordón de un zapato para ponernos fuera de sí.  
Lo que no tiene nombre es el retrato valiente de un hombre, o mejor, del sufrimiento de un hombre, reconstruido desde el punto de vista de su madre. Esta reconstrucción atraviesa lo literario, por supuesto, y nos toca y nos conduele. No es un libro, en su sentido exacto, es un desgarramiento que se traviesa con un nudo en la garganta.

Para los interesados en conseguirlo, pueden hacerlo practicamente en cualquier librería, puesto que se trata de una novedad editorial.