Google+ Followers

Nuestros visitantes

Nuestro archivo

Nuestros seguidores

Con la tecnología de Blogger.

Servicios ofrecidos

  • Conferencia: Stephen King y la lectura de terror en el aula.
  • Conferencia: La promoción de lectura y las TIC´s
  • Conferencia: El rol del maestro en la promoción de lectura
  • Conferencia: El papel del lobo en los cuentos de hadas
  • Conferencia: Lectura autónoma, lectura competente
  • Conferencia: Del mito a la ciencia ficción, una historia
  • Taller de intervención de textos en el aula.
  • Taller de narración oral.
  • Taller de lectura para padres y docentes
  • Taller de lectura en voz alta para padres y docentes.
  • Taller sobre manejo de Bullyng.
  • Organización de clubes de lectura en colegios.

Ads 468x60px

Se ha producido un error en este gadget.
Se ha producido un error en este gadget.

Seguidores

Featured Posts

You can replace this text by going to "Layout" and then "Page Elements" section. Edit " About "

Entradas populares

Recent Posts

Señal y ruido

Author: Diego Fernando Marín
martes, julio 31


Autor: Neil Gaiman
Ilustrador: Dave McKean
Editorial: Astiberri ediciones
Recomendado para: Jovenes lectores
Novela gráfica

Trabajar en colaboración es una de las cosas más difíciles que existe. Más aún si se trata de un trabajo creativo. Son muchas las ocasiones en que los proyectos jamás ven la luz del sol porque las versiones finales no satisfacen a ninguno de los realizadores. En el campo de la Literatura Infantil y Juvenil y las novelas gráficas esto es aún más difícil. Quizá esta sea la razón por la que se entablen muchos matrimonios autor-ilustrador o que muchos ilustradores terminen realizando también los textos de sus propios libros.  
Uno de los duos más reconocidos en el mundo de la novela gráfica es sin lugar a  dudas el de Gaiman-McKean, quienes han trabajado juntos en proyectos como Sandman, El día que cambié a mi padre por dos peces de colores e incluso el proyecto cinematográfico The mirror mask; los resultados suelen ser de naturaleza intimista y filosófica, incluso cuando se dirigen a un público más infantil.
Señal y ruido es una novela gráfica que no escapa a esta búsqueda, que indaga en el tema apocalíptico y se decanta por la apocatástasis. A través de la vida de un director de cine enfermo de cáncer, las palabras y las ilustraciones van indagando en la relación de este con su última creación, aunque muy probablemente la película que plasma en su cabeza sólo tenga lugar ahí.
Pero el trabajo de Gaiman y McKean no se queda sólo allí. Donde otros novelistas gráficos se quedarían en dibujos espectaculares y la iluminación en las palabras del narrador o los personajes, Gaiman y McKean exploran lenguajes nuevos y nuevas formas de narración que recuerdan libros como Zoom y autores como Faulkner o Gibson. Su intención va más allá de contar la historia de un hombre que se enfrenta al final de su vida, se centra en cuestionar al lector acerca de los elementos en su vida, como en la de todos, que se constituyen como señales y/o ruidos.

13 muertes de Buba

Author: Diego Fernando Marín
lunes, julio 30


José Quintero
Recomendado para: Lectores en marcha
Libro álbum electrónico

Conozco las 13 muertes de Buba desde hace ya algún tiempo aunque ni siquiera recuerdo como llegue a ellas. Buba como personaje nace de la mente de un historietista mexicano, José Quintero, y al parecer es ya representativo de este país. Digo al parecer porque nunca he considerado necesario indagar más sobre ella, para mí, las 13 Muertes de Buba, es un todo acabado que no necesita ni antecedentes ni posteriores producciones. El mío se trata de un amor profundo a un objeto único, este libro digital.
Acompañado de una introducción de Ernesto Priego, el libro se halla compuesto de 13 acuarelas acompañadas, cada una, de un poema diferente. Buba parece ser la creación más amada y representativa de José Quintero, lo que no impide que la condene de la manera más imaginativa posible a trece fines, cada cual más irónico que el anterior.
En una presentación anexa, Quintero dice que se trata de (…) un libro infantil para mentes adultas o, mejor dicho, el tipo de libro que me hubiera gustado leer cuando era pequeño. Curiosamente, es la misma razón esgrimida por varios autores representativos de la literatura universal. Además de esto uno de los propósitos de Quintero es que Buba (…) les presenté [a los niños] a manera de simpática metáfora al personaje más siniestro que habrán de conocer en sus días terrenales.
Se trata pues de un libro problematizador desde su mismo concepto. Empero, no siempre es funcional, aunque en la parte gráfica y literaria funcione muy bien, Quintero no tiene en cuenta que para poder entender a cabalidad algunas de las insinuaciones, guiños y reflexiones que hace, es necesario –para que el lector se conecte- unas lecturas que abarcan desde la teología hasta la psicología, resultando así que algunos versos, algunas referencias se tornen oscuras.
Excelente conjunto de imagen y verso, de literatura y arte gráfico, 13 muertes de Buba, merece conocerse y difundirse, recitarse, imprimirse y, sobretodo, disfrutarse.

P.D.1. Mi edición de 13 Muertes de Buba lo tomé de: http://www.planetabuba.net/. Sin embargo el sitio se halla ahora en renovación, así que si quieren descargarlo, lo pueden hacer desde aquí: http://www.4shared.com/zip/RcvtdGrO/13muertes.html y para quienes quieran conocer algo más de su creador, pueden visitar su blog aquí: http://planetabuba.blogspot.com/
 
P.D.2. Aunque cada quien tiene su imagen y su verso favorito, estos son los míos:







A cada quien la suya.   
lunes, julio 16

Hace ya unos cuantos meses que Elizabeth se reúne con algunos compañeros de bibliotecas escolares en busca de compartir experiencias y lograr dar un mejor servicio a sus usuarios. El proceso está tan organizado que ya decidieron bautizarlo con el nombre de GAI (Grupo de Apoyo Interbibliotecario). Cada reunión es una experiencia nueva que enriquece a cada uno de sus integrantes. Por supuesto, en mi calidad de docente, no pertenezco a GAI, lo cual no quiere decir que no escuche –sin querer queriendo, por supuesto- más de una conversación.
Como sucede en todo grupo, se comenzó con la presentación de cada uno de los integrantes, y por supuesto se habló de cada uno de los espacios de trabajo; unos más grandes, otros más pequeños; unos más ordenados, otros más desordenados, etc. La mayor parte de quienes conforman el grupo no son bibliotecólogos, son por lo general licenciados en educación Y/o literatura; todos trabajan en instituciones educativas privadas, son apasionados por los libros y tienen mayores o menores dificultades en su trabajo. Así que entre doritos y coca-cola, a medida que iban pasando las reuniones se fueron conociendo un poco más, hasta que llegó Sandra. Aclaro que su verdadero nombre no es Sandra, y como pocas veces me ha tocado cambiar un nombre para proteger una identidad, todo lo demás es verdadero, al menos que mi leal memoria me traicione. Sandra comenzó su presentación diciendo que iba a contar una historia de terror. Y no se quedó corta.
Sandra es bibliotecaria de una prestigiosa institución educativa del sur de Cali. Es graduada en filosofía y letras, le encanta el skate y los libros. Junto con su esposo tienen un perro de juguete que anda en una cartera, razón por la cual la llamamos Sandra Hilton. Hasta aquí todo normal. Tanto es el amor de Sandra por los libros que decidió enrolarse como bibliotecaria y compartir su amor con varios estudiantes, usuarios o clientes, según el bibliotecólogo de marras. En resumen, quería compartir ese amor con quien estuviera dispuesto.
Cuando conoció su espacio de trabajo Sandra en lugar de sentirse amenazada se sintió retada. Se trataba de una biblioteca al aire libre, con libros puestos de cualquier manera en los estantes, donde cualquiera iba a sentarse a comer en los descansos y con una hermosa mascota, en este caso un didelfimorfo de cercano parecido a una rata, aunque un poco más grande. Su primer trabajo, aunque arduo, fue el más fácil, organizar la colección, hacer expurgo – es decir, dar de baja lo que no sirve, constituido por libros dañados o inútiles. Verbigracia, material orinado o roído por el didelfimorfo o libros como Windows 2.0- y organizar actividades para atraer a los estudiantes, usuarios o clientes, según el bibliotecólogo de marras.
Es bien sabido por cualquier bibliotecario escolar que uno de los principales aliados para su labor es, sin ninguna duda, los docentes. Si se tiene la ayuda de un docente es mucho más sencillo poner en marcha cualquier cantidad de procesos. En cambio si es al contrario… Parafraseando un artículo de Danny, podríamos decir que los docentes son animalitos territoriales y de recias costumbres. Una vez que ha tomado un hábito es difícil que lo deje, aunque sea por las malas. En este caso, la dificultad más grande para Sandra ha sido que los docentes dejen de comer en la biblioteca. Ni siquiera diciéndoles que la existencia del didelfimorfo –que no se ha dejado exiliar- puede tener serias consecuencias para su salud – el didelfimorfo es muy organizado, en un extremo, en la parte superior de los estantes, come y en el otro, defeca-, ha logrado que los docentes decidan tomar sus alimentos en otro lado.
Creo que aquí debemos hacer un alto, el problema con que los docentes coman en las bibliotecas escolares tiene varios efectos colaterales, por un lado la comida siente una extraña atracción por las páginas impresas – de ello dan fe muchos de mis libros de adolescencia que tienen aún rastros de espaguetis a la boloñesa-, en segundo lugar, porque aunque sea con rabia, odio o temor, los  estudiantes, usuarios o clientes, según el bibliotecólogo de marras, siguen los ejemplos de los docentes; de otro lado nos encontramos con que el ambiente se siente más como el de un restaurante barato que como el de un espacio dedicado a la lectura. Como punto adicional añadiré que los niños y jóvenes se hallan elaborando guiones de conductas y cuando ven que esto sucede en la biblioteca de su institución educativa, lo quieren aplicar en cuanta biblioteca, privada o pública, se les atraviese.     
El asunto de la comida o la bebida de los docentes en la biblioteca no un problema exclusivo de Sandra, como ya se dijo los docentes somos animalitos territoriales y de recias costumbres; una vez que un bibliotecario le permita beberse un tinto a un docente en la biblioteca, al día siguiente tendrá toda la sala de profesores pretendiendo hacer lo mismo, y respondiendo ante cualquier recriminación, Pero ayer dejaste a (Insertar aquí el nombre del docente a quien se le permitió beber tinto) almorzar aquí. Y por supuesto, el tono no será amable. Sin embargo en el caso de Sandra, la respuesta no ha sido sólo desagradable si no que ha adquirido talantes violentos. Hace poco, mientras estaba en ejercicio de sus deberes por fuera, un grupo de docentes volcó de cualquier forma el contenido de los estantes sobre las mesas de trabajo, afectando no sólo el trabajo de Sandra si no dañando muchos volúmenes de manera irreparable.
Sandra sin embargo insiste, a pesar de que ningún docente fue amonestado por ello, e incluso cuando el rector convocó un desayuno de trabajo con todos los docentes en el espacio de la biblioteca y le tocó escuchar a sus compañeros docentes diciéndole: Si ve que si se podía, que no era para tanto.
El cuento de terror de Sandra no sólo le pertenece a ella, es el drama que viven muchos bibliotecarios escolares, que por lo general no son bien pagos ni apreciados lo suficiente (Hace poco un bibliotecario, que no es Sandra, solicitó un aumento al colegio donde trabaja, y le preguntaron de inmediato si quería ser docente), quienes sin embargo no cejan, como Sandra, e insisten en hacer su labor, a pesar de sus mismos compañeros docentes.      
Por ahora (esto continuará), sólo diré, gracias Sandra, y por medio de ellas gracias a todos los bibliotecarios escolares, por insistir.

¿Qué son el bien y el mal?

Author: Diego Fernando Marín
lunes, julio 9

Autor: Oscar Brenifier
Ilustrado por: Clément Devaux
Editorial: Altea
Recomendado para: Lectores en marcha
Libro ilustrado

Tenemos preguntas, y a menudo consideramos que nuestras preguntas merecen respuestas directas, sencillas y razonables.  Lo esperamos, puesto que buscamos de manera constante guiones para comportarnos en situaciones que pueden ser ambiguas o desconocidas. Sin embargo, quien se enfrenté a este título de la colección SúperFilósofos, no encontrará preguntas directas, sencillas o razonables. Al contrario, hallará por cada pregunta posible, otra serie de preguntas que establece posibles excepciones y envía cuestionamientos constantes. Así, lo que en realidad encuentra el lector al enfrentarse al texto es que preguntas tan, en apariencia, directas, como, ¿Debes obedecer a tus padres?, establece de inmediato un amplio abanico de opciones que en un inicio no se han considerado.
De la misma forma, las ilustraciones de Clément Devaux ayudan al lector a poner en perspectiva muchos de los elementos abstractos y morales que se ponen sobre el tapete en este texto. Las imágenes de un ángel – que no se oponen a la de un demonio- ayudan a matizar lo que la perspectiva social denomina bien, en tanto que la ilustración de la portada, donde aparecen dos personas disfrazadas de lobo y oveja, connota que más allá de la superficie, e incluso de nuestros actos, somos humanos y como tal debemos enfrentarnos a la sociedad.
Un libro ampliamente recomendado para todos aquellos que se comienzan a hacer las preguntas importantes de la vida.