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Tinguilitón, tinguilitón

Author: Diego Fernando Marín
domingo, septiembre 18




Recopilador: Evelyn Torres

Ilustrador: Rosana Faría y Mónica Bergna

Editorial: Ediciones B

Recomendado para: Bebés.


Arrullo se le denomina en la costa pacífica colombiana a un ritmo musical que se caracteriza principalmente por su lentitud y dulzura. Arrullo, es también el nombre de esas tonadas que las madres obsequian a sus hijos en diversos momentos, tanto para calmarlos, como para incitarlos al sueño como para recordarles que el ritmo, aquel que sentían muy cerca cuando estaban en el vientre de sus madres, perdura después en el largo y ancho mundo.

El arrullo empero no es un asunto musical ni de palabras, es un rito –sí, tal cual- que involucra la voz, el cuerpo y el cariño. No se puede cantar un arrullo sin acompañarlo de miradas, de caricias ni de dulzura. El arrullo no es una técnica, es todo un compromiso que las últimas generaciones parecen haber resentido. Pocos se acuerdan de una figura femenina o masculina –sí, los hombres arrullamos con una estruendosa voz de tarro, sin ritmo alguno, pero jugamos y estamos plenamente comprometidos cuando lo hacemos- que los acompañaba allá cuando eran niños y estaban indefensos y sólo el conjuro de la palabra cantada –no importaba si el tono o el ritmo era el adecuado- les recordaba que no se hallaban solos en el universo.

Tinguilitón, tinguilitón¸ es una recopilación de versos, nanas, arrullos y rimas para acompañar a los bebés mientras se les da el tetero, se les cambia el pañal o se les invita a dormir. A menudo escucho que muchas madres de hoy no arrullan ni les cantan a sus niños, a causa de su voz o de su falta de ritmo. Esto no ha de ser óbice para no acompañar a un niño con el tradicional Duermete niño, duérmete ya, que viene el coco (los psicólogos no saben nada de esto) que te comerá; o Duerme, duerme negrito, que tu mama está en el campo negrito o A la rueda, rueda de pan y canela, dame un besito y vete a la escuela, si no quieres ir, acuéstate a dormir.

La magia de este conjunto de versos y cantos se sostiene además en su capacidad para pasar de generación en generación casi sin mutar, así sobreviven nanas españolas del siglo XVI junto a cantos negros de la época de la colonización americana.

Es mejor cantar mal, que dejar el acompañamiento musical a esas terribles emisoras que lo único que hacen es decir estupideces y programar reggaetón todo el día. Estoy seguro que ninguna madre quiere que lo primero que diga su hijo es, ¡Perrea mami, perrea!

Debemos recordar que la música, al igual que la literatura no es sólo un instrumento comercial (cosa que se le olvidó a Editorial Norma) sino un elemento que tiene el poder de congregar a las familias.

El cazo de Lorenzo

Author: Diego Fernando Marín
Autor e ilustrador: Isabelle Carrier

Editorial: Juventud

Recomendado para: Lectores en marcha

 
En Colombia se ha puesto sobre el tapete hace algunos años el tema de la inclusión en la escuela. Incluso hay una Ley que habla sobre inclusión y como niños con deficiencias cognitivas psicológicas o físicas han de ser tenidos en cuenta, con programas diferenciados, dentro del aula. Sin embargo, la preparación que se les da a los maestros, las escuelas y los colegios es más bien poca. Por no decir nula. Dentro de las prácticas pedagógicas universitarias se puede encontrar alguna información psicológica básica, pero ninguna que hable a ciencia cierta cuál es el rol que debe ocupar el docente que tiene a su cargo a un niño con programa diferenciado. Alguna vez fui testigo del funcionamiento de un curso de Escuela Nueva en donde dos niños con Síndrome de Down recibían clase junto con compañeros de su misma edad que no padecían ninguna deficiencia cognitiva. El resultado fue mágico. Los niños poseían un nivel de desarrollo cognitivo superior a niños con las mismas características pero educados en un ambiente indiferenciado. En contraste los demás niños tenían un desarrollo emocional superior, aprendiendo a tratar con respeto y cariño a aquellos que eran diferentes.

No es lo que comúnmente sucede, por supuesto. En los últimos años los niños con algún tipo de deficiencia suelen ser vistos como un problema dentro de las aulas de clase. No sólo por los docentes, quienes deben invertir un mayor tiempo en la preparación de clases, contenidos y evaluaciones diferenciadas, sino por las mismas instituciones educativas, quienes en muchos casos suelen depositar el peso de este esfuerzo extra sobre la psicóloga de planta (no suelen haber muchos psicólogos en los colegios). A menudo los padres incluso deben asumir un esfuerzo extra contratando un profesional de la salud física o mental para que acompañen a estos niños.

La literatura no escapa a esta cuestión. Más allá de los libros que hablan del bellos País de Mermelada, en donde los padres suponen que viven sus hijos, existen aquellos libros que les hablan de las situaciones o emociones problematizadoras que han de enfrentar durante su vida, después, mucho después vienen los libros que muestran que no todos somos iguales. A esta última categoría pertenece El cazo de Lorenzo.

Desde una perspectiva amable pero sin concesiones Isabelle Carrier nos habla de Lorenzo, uno de esos niños especiales. Su dificultad se halla metaforizada por un cazo –una olla, una cazuela – que arrastra a todas partes y que le impide avanzar a la misma velocidad que los demás, que se le traba en cualquier parte y en la que a veces es más cómodo refugiarse. Al mismo tiempo nos presenta la función mediadora que en muchos casos los profesionales dedicados al mundo de la enseñanza y el aprendizaje, deben asumir, con cariño pero también con desapego. Así, a caballo entre el libro narrativo y el informativo, El cazo de Lorenzo, nos lleva al mundo que tienen que vivir los niños, y las personas en general, que padecen, tienen, afrontan, una discapacidad cognitiva.

Las hermosas y sencillas ilustraciones de la autora, también ponen de relieve que los niños, y las personas todas, tienen diversas formas de ver el mundo, y que no siempre lo más elaborado es lo más apropiado en el mundo de la ilustración infantil.

Un libro que no sólo todo niño debería tener a su disposición, sino toda biblioteca escolar, todo docente y todo profesional de la salud, tanto física como psicológica.

Para quienes quieran conocer el texto entero, los hemos encontrado en la cuenta de youtube de: