Google+ Followers

Nuestros visitantes

Nuestro archivo

Nuestros seguidores

Con la tecnología de Blogger.

Servicios ofrecidos

  • Conferencia: Stephen King y la lectura de terror en el aula.
  • Conferencia: La promoción de lectura y las TIC´s
  • Conferencia: El rol del maestro en la promoción de lectura
  • Conferencia: El papel del lobo en los cuentos de hadas
  • Conferencia: Lectura autónoma, lectura competente
  • Conferencia: Del mito a la ciencia ficción, una historia
  • Taller de intervención de textos en el aula.
  • Taller de narración oral.
  • Taller de lectura para padres y docentes
  • Taller de lectura en voz alta para padres y docentes.
  • Taller sobre manejo de Bullyng.
  • Organización de clubes de lectura en colegios.

Ads 468x60px

Se ha producido un error en este gadget.
Se ha producido un error en este gadget.

Seguidores

Featured Posts

You can replace this text by going to "Layout" and then "Page Elements" section. Edit " About "

Entradas populares

Recent Posts

viernes, septiembre 16

Leo hoy, 16 de septiembre de 2011, en el diario El Espectador (http://www.elespectador.com/impreso/cultura/articulo-299585-paso-editorial-norma ), que la Editorial Norma, parte del Grupo Carvajal, dejará de publicar libro de ficción, de autoayuda y de no ficción. La empresa seguirá con la distribución de este tipo de material hasta diciembre de 2012 y, de paso, está cancelando los últimos contratos ya realizados con autores como Oscar Collazos. La razón de esto, se aduce en la publicación de El Espectador, es que la franja literaria sólo provee al gran conglomerado comercial el 3% de sus beneficios y desde hace algunos años era una franja que no crecía. Abandonando el área literaria (autosuperación incluida), la Editorial Norma, que pasará a llamarse Carvajal Educación, centrará sus esfuerzos sólo en el área educativa.
La noticia así tomada da un carpetazo sobre las ilusiones de muchos escritores colombianos, que pensaban que era más fácil publicar con Editorial Norma que con cualquier otra casa dedicada a la edición de libros, sólo por el hecho de estar radicados en Colombia. Cuando alguna vez pude hacer conexiones con Norma debido a mis trabajos como promotor de lectura, una de las primeras cosas que me dijeron es que el área infantil, la que era de mi interés, no se hallaba radicada en Colombia sino en Argentina. Ignoro si lo mismo ocurría con la literatura para el gran público, así lo imagino sin embargo.
Lo primero que me sucedió al leer esta noticia, fue una gran desilusión y conmoción. Uno de los gigantes de la literatura colombiana y latinoamericana, decidía cerrar sus puertas. Lo más sorprendente empero, es que la publicación de El Espectador, no es sólo incompleta, si no tardía.  Hace algunos días uno de mis estudiantes me había mencionado algo sobre el caso. No pude contestar puesto que mis dos fuentes principales de noticias no habían dicho nada al respecto. Rasreé en Internet algunos datos más sobre el tema y en los primeros 30 resultados encuentro que desde el 2 de Septiembre se había publicado ya la noticia en el Diario La tercera (http://diario.latercera.com/2011/09/02/01/contenido/cultura-entretencion/30-82270-9-editorial-norma-abandona-la-carrera-deja-de-publicar-literatura.shtml), más aún descubro que las franjas dedicadas a la literatura infantil y de plan lector seguirán activas. Para quienes gustan de ellas, las colecciones de Torre de Papel, Zona Libre y Buenas Noches, seguirán siendo publicadas. La razón es simple, el escolar es un público cautivo sin gran poder de elección y con grandes contraprestaciones económicas.
Sobre esta noticia sorprenden dos cosas. La primera de ellas se halla relacionada con la tardía respuesta del periodismo colombiano sobre esta situación. Tan sólo 20 días después, un diario de circulación nacional deja ver algo sobre esta situación. Amen que su publicación es incompleta y se centra sobre los elementos económicos del tema, ofreciendo una información sesgada sobre la situación de la empresa en cuestión. No se trata de que los colombianos no lean o no les guste la lectura o no les importe, ni de que la Cámara Colombiana del Libro sólo sirve para ofrecer cifras torpes y alejadas de la realidad (para esta institución sólo sirve leer en libros, cualquier otro material de difusión cultural parece no ser válido como lectura), se trata sobre el lugar que los mismos procesos lectores tienen en los periódicos y en el campo informativo. El periódico El Tiempo parece no tener ninguna información al respecto ni la revista Semana (hasta ahora). No digamos la Revista Arcadia o cualquier otra publicación relacionada con el campo de las publicaciones editoriales.
En segundo lugar, la desaparición del segmento editorial de ficción y no ficción para adultos (cabe hacer aquí la distinción puesto que la literatura infantil y juvenil sobrevivirá puesto que su público está amarrado) es un duro golpe para el lector promedio Colombiano. El catálogo de la colección Verticales de Bolsillo, no era precisamente despreciable y estaba al alcance de un gran sector de la población. Lo que deja entrever la noticia de Norma, es que la decisión se toma por razones económicas lo que pone sobre el tapete la función de las editoriales. Norma no afirma que tuviese pérdidas por este sector empresarial; manifiesta que no ha reportado ganancias más allá del 3% sobre el total de sus negocios. Además se afirma que esto se debe a la poca disposición, o poco consumo de libros en Colombia y Latinoamérica, lo cual no es completamente cierto. Durante el último año han aumentado el consumo del libro electrónico, lo que pone en evidencia la poca capacidad de adaptación que el campo editorial tiene para adaptarse. En lugar de diversificar y buscar nuevas opciones se prefiere el cierre dejando en vilo un lugar ya ganado. Parecen ellos mismos no darse cuenta que la literatura infantil está señalando un sendero que hasta ahora ha sido poco explorado por el sector electrónico editorial (con excepción hecho de Penguin Books y sus aplicaciones al ipad). Las empresas dedicadas a la difusión del libro se están quebrando no por falta de público sino por falta de creatividad.
Amén a esto se prefiere cerrar todo un sector de negocios en lugar de pensar nuevas maneras de impulsar el sector. En el campo de la literatura infantil y juvenil no se han planteado los mismos interrogantes simplemente porque los principales compradores y difusores de este tipo de material no son los niños y jóvenes sino los padres y, sobre todo, los docentes. Miento, sobre todo, los colegios.
El cierre de Editorial Norma es todo un hecho y no vale llorar sobre la leche derramada, basta solamente aprender la lección que dejan aquellos que abandonan. 
Author: Diego Fernando Marín