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¿Libros perturbadores?

Author: Diego Fernando Marín
lunes, septiembre 27

Encuentro una lista de libros perturbadores elaborada por Fanuel Hanán Díaz, Irene Vasco y el grupo de promotores de lectura de COMFENALCO Antioquía, todos ellos excelentes profesionales y con una gran experiencia en el campo de la literatura infantil y juvenil (LIJ). Entre los libros señalados están: Juul –por supuesto-, La isla –no podía ser de otra forma-, Rey y rey –libro al que muchos docentes dotan de la capacidad inusual de transmitir la homosexualidad como si un virus se tratara-, El libro triste, Ahora no, Bernardo –me pregunto a quién perturbará-, Coraline –Es una historia de terror, no puede ser de otra forma- y El pato y la muerte, entre otras. Lo insólito para mí comienza al encontrar títulos como: Caperucita Roja, Mi amigo el pintor, Cuento negro para una negra noche y La vendedora de cerillas, entre otras. No me sorprendería si en una nueva entrega de la lista encuentro Punto a punto.

Al leer esta lista lo primero que se me vino a la mente fueron las palabras de Javier Marías, ya reseñadas en otra ocasión:

“No sé yo ahora, hay esa tendencia a encerrar a los niños en una burbuja de felicidad entontencedora y sosiego falso, a no ponerlos en contacto ni siquiera con lo inquietante, y a evitar que conozcan el miedo y hasta que sepan de su existencia creo que circulan por ahí, que hay quienes les dan a leer versiones censuradas, amañadas o edulcoradas de los cuentos clásicos de Grimm y de Perrault y Andersen, desprovistas de lo tenebroso y cruel, de lo amenazador y siniestro , a lo mejor hasta de los disgustos y de los engaños. Una estupidez descomunal desde mi punto de vista. Padres ñoños. Educadores irresponsables. Yo eso lo consideraría un delito, por desamparo y por omisión de ayuda. Porque a los niños los protege mucho percibir el miedo ajeno, y así concebirlo con serenidad, desde su seguridad de fondo; experimentarlo vicariamente, a través de otros, sobre todo por personajes de ficción interpuestos, como un contagio de corta duración. Y además sólo de prestado, y no tanto como fingido. Imaginarse algo es empezar a resistirlo y eso es también aplicable a lo ya sucedido: uno resiste mejor las desgracias si después logra imaginarlas, después de haberlas sufrido. Y claro, el recurso más común de la genta es relatarlas.”

Lo segundo en lo que pensé fue en la concepción de niñez y adolescencia que tenemos hoy en día. El psicoanálisis nos ha dicho que los niños son de naturaleza amoral y que son los padres-en primer lugar- y luego la escuela y la sociedad quienes se encargan de formar su moralidad, de ayudarle en la introyección de su entidad superyoica. Dicho en cristiano, de los adultos aprenden lo que es el bien y el mal, el respeto a las normas y el ajuste social. Si los niños no son confrontados con lo que es la realidad, con sus sufrimientos y sus sinsabores, no aprenderán como afrontar esas realidades.

En algún momento propuse mi Pequeño Teatro de la Crueldad, no como una categoría problematizadora, sino como una forma de asomarme a ciertos libros que hablaban desde ángulos inusuales sobre la niñez y la juventud. Sin embrago el término perturbador parece más propio de una visión psicológista sobre la LIJ que desde la formación de lectura.

Al parecer se quiere que la LIJ soporte con muchas cosas. Ya bastante tiene con tener que sobrellevar una intención pedagógica y/o didáctica (que padres y docentes insisten en que se les dé) como para que se le sume una visión de confrontación y perturbación, que puede terminar en una innecesaria estigmatización y/o censura de algunos libros.

El corazón y la botella

Author: Diego Fernando Marín
miércoles, septiembre 22
Autor e ilustrador: Oliver Jeffers.

Editorial: Fondo de Cultura Económica.

Recomendado para: Los pequeños.

Libro-álbum.

Como antesala a la presentación de este libro, Danny –mi nuevo bibliotecario de cabecera- me habló de los libros perturbadores (esa suerte de género en construcción que abarca algunos de los libros que he incluido en mi Pequeño Teatro de la Crueldad). Tomé el volumen y lo leí con premura. De hecho lo devoré. Por supuesto Jeffers no me decepcionó. Sus sencillas ilustraciones, cargadas de ternura y cierta melancolía, eran lo que debían ser. Su texto, mezcla gráfica y alfabética, llegaba a donde tenía que llegar. Era Jeffers de la cabeza a los pies, es decir un libro cargado de una intensa emoción. Sin embargo me quedó faltando algo. No por el autor, sino por el epíteto con el que yo me abalancé sobre el libro. No sé exactamente que esperaba cuando me hablaron de libros perturbadores (mentiras, sí lo sé. Esperaba algo como Juul, como El libro triste, como Cuentos en verso para niños perversos, como…) pero no lo encontré en El corazón y la botella.

Me he quedado pensando desde entonces. El epíteto de perturbador me molesta. La mayor parte de los libros infantiles y juveniles que me atrapan podrían caer dentro de ese término. Conversando un poco con Elizabeth (con quien habló de mis dudas referentes a la LIJ)caemos en cuenta que tal vez se clasifiqué en esa suerte de género porque habla de un tema que poco se trata con los niños, la pérdida.

La idea me molesta. Me molesta mucho. El corazón y la botella habla de ser niño y de crecer y del transcurso del tiempo y de perder muchas veces lo que amamos. Eso no es perturbador (perturbador la perturbada Emily the strange), es humano. Y todos los libros que terminamos amando hablan precisamente de las dificultades que conlleva el ser humano.

Por lo pronto buscaré la forma en que este libro de Jeffers llegué a mi biblioteca personal. No como un libro perturbador sino como uno que conmueve, como El libro de la selva o El camaleón camaleónico o El señor de los anillos. Por lo pronto también seguiré en la búsqueda de alimentar mis estantes con esos otros libros que hablando de las sombras del alma humana, esa parte de nosotros mismos que tememos.

Emily the strange. Los días perdidos

Author: Diego Fernando Marín
jueves, septiembre 16

Autores: Bob Reger y Jessica Gruner

Ilustrado por: Bob Reger y Buzz Parker.

Editorial: S.M.

Recomendado para: lectores en marcha.

Novela- álbum

Conocí a Emily hace algunos años en unos álbumes macabros plenos de humor negro. En su momento disfrute como todo niño perverso ante aquel desfile de oscuridad, claroscuro y bravuconadas, por supuesto; y ante más de una mirada furibunda defendí el papel de Emily y su valor icónico ante esta nueva generación. Luego me enteré que Emily había sido en primer lugar producto de mercadeo antes que literario. La verdad, ni aún así me importó. He sido subyugado por la mirada con intención intimidatoria de Emily (como se parece a algunas de mis estudiantes de noveno y décimo, je je je ).

Ayer cogí Emily the strange, los días perdidos y vaya como me ha molado (a pesar de su traducción mejicana). Me la he devorado en unas pocas horas que casi no he sentido. Por supuesto tiene sus pros y sus contras. En los álbumes Emily es más contundente y su ácido es un veneno destilado que llega a lo más profundo. En su novela el ácido está más diluido y no corroe con tanta fuerza, más aún porque Emily ni siquiera se llama Emily, ha perdido su memoria y se deja llamar de cualquier manera. Sin embargo no deja de ser esa niña gótica (sí, gótica. De emo no tiene ni el flequillo) enojada contra el mundo que busca ser lo más honesta posible sin importar hasta donde vuele el lodo.

El resultado es una novela-álbum (Lo siento Silvia, Emily fue publicada primero), escrita en formato de diario, al cual incluso le faltan unas pocas páginas, que se deja leer con una facilidad pasmosa. En sus líneas nos adentramos en un mundo en el que se pueden hallar multitud de listas, golems, personajes con habilidades extrasensoriales y situaciones estrambóticas.

Un punto aparte merecen las ilustraciones que mantienen sus mismas características tanto en el formato álbum como en las novelas. Está esa forma de mirar, la manera de cruzar los brazos, lo que podríamos llamar ciertas posturas muy Emily. Se acompaña a esto el juego de brillo, opacidad y textura que maneja una intratextualidad muy, si se permite el neologismo, palimpsestica.

Motivos todos estos que hacen de esta novela-álbum un muy buen motivo para acercarnos a las pesadillas, los gatos negros y el número trece.

Lectura en el aula

Author: Diego Fernando Marín
jueves, septiembre 9
En el campo de la promoción de lectura como en cualquier otra disciplina es sencillo caer en la rutina y en lo fácil. En el aula de clase esto puede ser un factor determinante. No es suficiente la lectura en voz alta y la lectura silenciosa sostenida. Ni tan siquiera cuando los grupos son buenos y ya hay propensión la lectura. Al igual que nosotros, los lectores en formación, no siempre están dispuestos a leer lo mismo ni con la misma seriedad. Se hace entonces necesario tener un arsenal de intervenciones posibles que dinamicen y que hagan más pertinente el objetivo de la lectura, sobre todo cuando es en el aula de clase.

Por supuesto se necesitan diversos materiales a nuestra disposición. Ante todo la mayor variedad de material textual cerca de nosotros. Esto hace casi imprescindible una biblioteca de aula con textos que vayan desde las revistas hasta libros técnicos e investigativos, pasando por obras literarias, historietas y novelas gráficas entre otro tipo de material. Un buen diccionario, aún en esta época de internet, no es despreciable.

El conocimiento de nuestro grupo es crucial para lograr nuestros objetivos. Es necesario saber de sus virtudes, inclinaciones, aversiones y defectos. El conocimiento de la dinámica grupal hará más efectivo y asertivo cualquier tipo de intervención que decidamos hacer.

Flexibilidad. Este es quizás uno de los temas más difíciles de manejar. Por un lado, el establecimiento de rutinas es necesario en la formación de la personalidad de alumnos de escuela primaria y secundaria, en tanto que otro tipo de lector en formación la necesita para poder compartimentar su tiempo de una manera más efectiva. Empero, quienes tenemos un hábito lector entendemos que todo tiempo de lectura es robado. ¿Cómo hacer coincidir entonces las prácticas letradas vernáculas y dominantes?, ¿cómo enseñar pasión en un ambiente que ha de ser cuidadosamente controlado para lograr los mejores resultados?, ¿hasta qué punto la improvisación es un recurso enteramente valido? La respuesta se halla en la organización y la sobreplaneación. Estos recursos los entrega un ejercicio constante de la labor docente y/o de promoción de lectura en el aula, al tiempo que navegar de manera constante en estado de alerta a lo largo de los años. Ningún grupo es igual a otro, de la misma manera en que ningún libro es igual a otro.

No hay respuestas totales por supuesto. Este es un tiempo de aprendizaje. Lo gracioso es que mis alumnos sospechan que los únicos que tienen que aprender son ellos.

Aprendiendo.

Author: Diego Fernando Marín
miércoles, septiembre 8
Lo màs dificil que se presenta en ocasiones es aprender. Es precisamente ese en el proceso en que me he embarcado. Eso significa desorden por supuesto y poco tiempo de dormir y mucho tiempo, demasiado tiempo de tener que adaptarme a nuevas situaciones.
El proceso de promoción de lectura no es fácil ni tiene una sóla forma de verse. Pero eso lo contaré más adelante. Solucionados ya los problemas tècnicos, nos quedan los de tiempo. En cuanto nos organicemos volveremos a radiar.
Un abrazo a ti, querido lector, por tu sempiterna lealtad.

Lo que hay antes de que haya algo

Author: Diego Fernando Marín
martes, septiembre 7
Texto e ilustración de Liniers.

Editorial: pequeño editor.

Recomendado para: Primeros lectores.

Libro-álbum

Lo encontré hace poco de la mano de un bibliotecario y promotor de lectura. Un volumen pequeño que se guarda en un estuche, una cosa minúscula con el dibujo de un niño parado sobre su cama mirando con intriga a la nada. Las ramas de los árboles que flanquean el lecho forman el título. En fin, una cosa insignificante, chiquita, escondida en un estuche. Por fuera.

La portada interior ya nos avisa de otra cosa, la cama se halla vista desde otro ángulo pero se halla vacía, ya no hay niño, ya no hay nada, sólo el título ominoso flotando en la parte superior. Lo que sigue es un libro que se halla a medias entre la soberbia de la obra de arte y la sencillez del dibujo infantil, un retrato de terrores nocturnos envueltos en el claroscuro, vislumbrados apenas por un niño que sabe la exacta concatenación de los terrores que lo visitan; un niño cínicamente lucido. Luego sobrevendrá eso que hay antes que haya algo.

Liniers, con sencillez, nos hace visitar el centro mismo de los terrores infantiles y nos cuestiona sobre si aquello que consideramos de sobra conocido no encierra algo más.

Agradezco a Danny, por haberme hecho conocer este libro y la página web del autor: http://www.porliniers.com/ así como un completo blog con muchas de las tiras de este ilustrador: http://macanudoliniers.blogspot.com/ 

Espero que lo disfruten tanto como yo lo he hecho.

P.D. Pronto volverán los videos y los podcast. Fallos técnicos (y nuevo trabajo) nos han impedido continuar pero la solución está en camino. Gracias por vuestra constancia, querido lector.