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viernes, febrero 26
Leemos, leemos mucho. Leemos 20, 30, 40 libros al año de literatura infantil y juvenil. Cuando nos preguntan sobre lo que hemos leído sólo podemos balbucear ciertos argumentos o esgrimir cierta intertextualidad.

Otro caso. Historias de amor, ¿qué historias de amor conocemos? Claro, está la de la Cenicienta y la de Blancanieves y… ¿Pero algo actual? Hay un libro rosado…

Último caso. ¿Conoce otros libros de Roald Dahl? ¿De quién? Preguntamos de inmediato mientras manoseamos nerviosos un tomo de “Cuentos en verso para niños perversos”.

Recuperar lo leído es una tarea necesaria, más cuando al retomar un libro recobramos toda la añoranza y el cariño que le teníamos y nos surge cierta desazón por haberlo abandonado. La desazón se transforma en desconcierto cuando caemos en cuenta que justamente ese libro pudimos haberlo utilizado en ese taller…

¿Cómo ayudar entonces a la lectura, ese proceso tan lúdico, a ser un poquito más organizada? Las fichas de seguimiento de lectura suelen dar buenos resultados.

Conocí este formato a través de Luis Bernardo Yepes de Comfenalco Antioquia. Se trata de un formato sencillo y amable que nos permite, con sólo consultarlo, recuperar una gran cantidad de información catalogándola por palabras claves o niveles lectores o autores.

La ficha exige algo a cambio por supuesto. Por cada libro leído hay que dedicar un tiempo mínimo a escribir sobre él. Es cosa de cariño.

En la siguiente dirección dejo un modelo de la ficha para quienes deseen conocerlo, http://www.4shared.com/account/file/230185186/9816a229/Ficha_Libros_Leidos.html

Como nota adicional añadiría que se trata de un modelo, es decir que se puede modificar y/o transformar conforme nuestros intereses.

jueves, febrero 25



1. Conozca el libro que va a leer. Conocer el libro permite un mejor fraseo, entonación, inflexión e interpretación del texto que se quiere dar a conocer.

2. Mire a los ojos a quienes les esté compartiendo la lectura. No hay que olvidar que leer es un acto comunicativo principalmente. La mirada refuerza los nexos de comunicación entre quien lee y quien escucha, transmitiendo al mismo tiempo una sensación de atención permanente.

3. Conozca los niveles lectores del auditorio. Leerles “Punto a Punto” a un grupo de niños preescolares o “Chiguiro” a un grupo de adolescentes puede convertirse en una labor contraproducente. Conocer el nivel lector del auditorio garantiza escoger con mayor tino las temáticas, contenidos y complejidad del texto a trabajar. Al tratarse de una lectura en voz alta sin embargo, se puede elegir un libro con un nivel de lectura más avanzado que el medio del auditorio, esto ayuda a conservar su interés.

4. La lectura no comienza ni termina en el libro. A medida que vaya realizando la lectura plantee preguntas y elabore cuestionamientos que favorezcan las lecturas intertextuales y críticas así como permita a quien escucha un momento para realizar sus preguntas, expresar sus dudas y plantear su propia interpretación del texto.

5. Presente el libro. Al igual que una persona un libro tiene un origen, fue realizado por alguien y publicado por una editorial. Conocer los elementos paratextuales brinda marcos de referencia que permiten la navegación posterior del lector en formación.

6. El libro más allá de los valores. Un libro no es sólo un elemento de transmisión de valores culturales ni formas correctas de comportamiento social. No reduzca la complejidad del lenguaje, las formas literarias ni la construcción de una trama y/o personajes a una situación moral.

7. No resuma el libro. No siempre los lectores en formación estarán dispuestos a escuchar. Es preferible en estos casos suspender una lectura que terminar el libro resumiéndolo. La angustia no es el mejor sentimiento para ser relacionado con la lectura.

8. Permita el acceso del lector al libro. Permitir que el lector en formación pueda retomar el libro posteriormente por su propia cuenta amplia los campos de significación que se le puede otorgar al texto al tiempo que mejora la familiaridad que se puede tener con el texto.

9. Acompañe la lectura en voz alta de lectura silenciosa sostenida. La lectura en voz alta acompañada de la lectura silenciosa sostenida es quizás el mejor sistema de mejorar la relación lector –texto. Permite que el lector en formación logre al mismo tiempo tener una relación más personal con los libros. De otro lado le permite explorar sus intereses de manera autónoma.

10. No sólo de cuentos vive el lector. Se pueden leer muchos tipos de textos (desde el instructivo hasta el lirico). Amplíele al lector en formación su universo lector.

Este decálogo (siempre se termina haciendo un decálogo) sólo constituye una mera guía a tener en cuenta en la realización de la lectura en voz alta. El mediador de lectura encontrará otras a su paso o encontrará ineficientes algunas de ellas. La experiencia siemrpe será la mejor consejera.

Paratextos

Author: Diego Fernando Marín
miércoles, febrero 24

Uno de los aspectos más importantes de los libros suele ser también uno de los más abandonados y olvidados. Muchas personas leen y son capaces de dar cuenta de aspectos básicos de su lectura y del porque les ha llamado la atención. Sin embargo cuando se busca entablar dialogo acerca de autores y editoriales de literatura infantil, sobre todo, salen a relucir los nombres de siempre: Perrault, Grimm, Rafael Pombo, Tolstoi, Norma, Walt Disney…

No se trata de los bajos niveles de lectura ya que sucede incluso con personas que comparten constantemente libros con lectores en formación. El problema es de otro tipo. Se trata de lo que consideramos leer y, dentro de lo que leemos, a que le estamos brindando relevancia.

La importancia de los libros no radica sólo en las páginas interiores. La portada y la portadilla o las páginas finales tienen una información harto relevante que permiten al lector ubicar muchas veces las intenciones del autor. Hablamos de los paratextos.

Se denomina paratextos a toda aquella información que nos permite determinar el autor, el ilustrador, la editorial, el año de publicación, el título original, el traductor, etc. Este tipo de información es también vital para los lectores autónomos y hace parte del conocimiento básico que se debe tener del libro desde muy temprana edad.

Es muy importante cuando estamos haciendo entrega del libro por medio de la lectura en voz alta, u otra actividad de mediación de lectura, realizar la presentación del libro como quien presenta a una persona. Título autor, ilustrador- si lo hay-, editorial. Esa es la información mínima que podemos mencionar en el instante. Insisto, la mínima. Entregar esto a un lector en formación es irlo relacionando con autores y editoriales que marcan posteriores puntos de referencia en su acceso a la cultura lectora. Y es que no es lo mismo los hermanos Grimm que Eric Carle o Michael Rosen. No es lo mismo Norma que Lóguez o Serres o el Fondo de Cultura Económica. No es lo mismo la colección del Libro de oro que la de Sopa de cuentos o los Especiales a la orilla del viento.

En ese tipo de cosas un lector sabe fijarse.

La lectura en voz alta, ¿para qué?

Author: Diego Fernando Marín
martes, febrero 23


Escribo estas líneas por Liliana Moreno de la fundación Letra Viva.

La lectura en voz alta puede definirse como aquella técnica en la que un mediador lee ante un público determinado. Dependiendo de la posición teórica en la que esté afincado realizará una lectura más expresiva – a veces casi narrada- llena de voces y matices o su desempeño tendrá más énfasis en elementos como la puntuación y los giros lingüísticos. Aunque en algún momento la cuestión de estas diferencias teóricas pudiese considerarse baladí, en el mundo de la mediación y promoción de lectura está abierta, siendo objeto de debate permanente. En lo personal consideró que la posición ha de depender en últimas de la comodidad del lector. Sin embargo me estoy yendo por las ramas.

Como técnica la lectura en voz alta ha probado ser la actividad más eficiente para lograr que quienes no lean, o tengan dificultades con la lectura, se acerquen a ella y logren disfrutarla. Sin embargo tampoco se trata de una panacea. He escuchado de muchos casos en donde el lector en formación no llega a la autonomía lectora pidiendo siempre que le sigan leyendo y expresando desdén al enfrentarse a la lectura por sí mismo.

Como se ha mencionado antes la lectura es, debe ser, un espacio pleno de afecto, tanto hacia la lectura como hacia quien lee. Cuando este espacio se convierte en uno de los pocos donde ese afecto se demuestra, el lector en formación tiene dificultades para irse incorporando a una actividad lectora propia. Es por esta razón que la lectura en voz alta ha de combinarse con la lectura silenciosa sostenida, espacios donde el lector en formación pueda enfrentarse a una amplia diversidad de textos para encontrar su propio camino en el amplio mundo de los textos.

Hemos mencionado hasta el momento uno de los instantes en los que se emplea esta técnica de promoción y mediación de lectura. El otro instante nos ha acompañado desde el momento en que se inventó la escritura. Hablamos en este caso de la lectura en voz alta comunitaria en donde su objetivo no es la formación sino el goce que produce estar juntos alrededor de un tema que se ama.

La imagen del lector como una criatura huraña, escondida en un rincón, pegada de un mamotreto mohoso y polvoriento al que nunca le ha llegado el sol es una idea romántica que esconde una verdad inconveniente, el lector es una criatura social. Algunos incluso se convierten en docentes para poder justificar esta afición secreta por las letras y hablar de libros y lecturas como quien discute sobre marcadores, delanteros y porterías. Esta naturaleza social de la lectura ha llevado a que haya reuniones donde se comparten muchos tipos de textos a través de la lectura en voz alta. En este tipo de reuniones suelen haber debates y encuentros apasionados alrededor de la palabra escrita (impresa o virtual). En este último caso el objetivo no es la formación lectora sino el acompañamiento y el goce social.

Tenemos entonces dos momentos cuyos objetivos nos permiten plantear otra distinción, la de mediación y la de la promoción de lectura. Que ni es lo mismo ni es igual.

La mediación de lectura trata del proceso de acompañamiento a un lector – o lectores – en formación, donde se busca lograr una autonomía lectora. En tanto que la promoción de lectura busca mantener, conservar y lograr nuevos espacios donde la lectura sea la protagonista (sobre estas distinciones hablaremos después más a fondo).

La primera de las situaciones descritas es típica de la mediación de lectura, mientras que la segunda es claramente una situación de promoción de lectura.
lunes, febrero 22

Quinta ley: Más allá de la narrativa.

La narrativa como forma de acceder a las diversas culturas, a los laberintos del pensamiento lógico, a los enigmas que se hallan en el centro de aquello que denominamos humanidad, suele ser el género que se comparte en el momento de realizar lectura en voz alta. Así, cuentos, relatos y novelas pasan a ser pronto el único material de lectura que se comparte dejando de lado textos tan importantes como la poesía, el teatro, la crónica, los artículos periodísticos e incluso los recetarios y manuales de instrucciones.

Si bien la narrativa es importante, uno de los objetivos de la mediación de lectura (estos objetivos serán pronto discutidos en otro artículo) es brindar al lector en formación la mayor cantidad de opciones posibles a las que puede acceder posteriormente en desarrollo de su autonomía. Eso significa que pasado un tiempo inicial se puede – se debe- también considerar el acceso a diversos tipos de textos en formatos diferentes al papel. Hablamos de textos audiovisuales, icónicos y multimediales.

De esta manera preparamos al lector para desarrollar sus competencias comunicativas más allá del lenguaje alfabético.

Diversidad en este caso, se traduce en mundos más grandes y diversos a los que se puede acceder.

Últimas anotaciones…

Leer, leer y leer. Un mediador de lectura ha de estar en la búsqueda constante de material con el cual poder trabajar. Si bien existen alrededor de una veintena, o más, de títulos que funcionan con todo tipo de público, también es cierto que se producen millones de textos diferentes diariamente en el mundo. En su contacto con el lector en formación se ha de poder brindar una amplia variedad de contenidos que abarquen desde lo poético hasta lo funcional acompañado todo ello de diferentes protocolos de trabajo según los objetivos que se presenten.

Un mediador de lectura ha de ser el mismo un lector autónomo con inquietud constante sobre el mundo de la lectura y todo lo que en él acaece.

Quedan muchas cosas en el tintero. Elementos como el cuidado de la voz o la manera de respirar para que el aire no se agote tan rápido. Algunos elementos tan sencillos y relevantes como la manera en que se debe presentar un libro o como se comparte un libro álbum parecen haber sido olvidados, sin embargo poco a poco – a medida que surjan más preguntas y/o comentarios – iremos hablamos de estos y otros temas tan caros a la mediación y promoción de la lectura.
viernes, febrero 19


Tercera ley: la lectura no es una actividad pasiva.

Considerar la lectura como una acción unívoca del escritor hacia el lector o, en este caso, de quien lee hacía quien escucha, es considerar que la única competencia posible del lector es la recepción pasiva.

Al momento de leer nos estamos haciendo preguntas, estamos construyendo hipótesis, estableciendo inferencias, aunando elementos textuales y observando donde el escritor mete o no la pata –digo la tecla. Por estas mismas razones la lectura en voz alta debe buscar que los lectores en proceso o los no lectores, vayan construyendo elementos de relación activos que estimulen sus competencias comunicativas. A saber, hablar, escuchar, leer y escribir.

A través de la lectura en voz alta estamos transmitiendo un lenguaje, por lo tanto también estamos transmitiendo estructuras, modos de construcción de puntos de vista, protocolos de relaciones, formas de vida. Es importante tener estos elementos en cuenta al momento de establecer un diálogo permanente con quien escucha, no para evaluar su atención, sino para ayudarlo a cuestionarse – y a cuestionar – acerca del texto.

Cuarta ley: toda lectura tiene una intención.

Como lectores autónomos los promotores de lectura –padres, docentes, etc.- leen por diferentes motivos. Algunas veces para informarse, a menudo para formarse, en ocasiones con motivos meramente recreativos, otras con ojos muy críticos –navegando en estado de alerta permanente- buscando el escollo el gazapo, el giro lingüístico mal empleado, leemos para estar al día, para cumplir con el canon, etc. Existen muchas razones para leer y estas hacen que encontremos o ignoremos ciertos escollos.

Esto mismo debe ser claro con la lectura en voz alta. Si entregamos un texto con propósitos morales, toda la actividad desarrollada alrededor de la lectura realizada tendrá ese sesgo, si lo hacemos con fines críticos, cuestionaremos constantemente la veracidad de la información y las fuentes con las que el autor trabaja, etc.

Es importante sobre este punto que no engañemos ni nos engañemos. Para quien escucha ha de quedar claro cuáles son las intenciones con las que va dirigida la lectura ya que ello predispone hacia los puntos en los que se va a detener, favoreciendo sus procesos inferenciales y críticos así como las habilidades comunicativas que se espera desarrolle.

En las aulas escolares sobre todo este punto tiene una importancia crucial porque hay diferentes momentos (o debería haberlos) en que se comparte un texto. Sin embargo lo estudiantes suelen quedar con una idea de la lectura sesgada hacia la evaluación posterior en lugar de la indagación permanente sobre la obra. El estudiante establece que debe poder dar cuenta posteriormente de lo que se ha leído bien sea en un informe de lectura, bien sea en una evaluación, bien sea en un taller. Para él la lectura es un camino lleno de escollos que debe salvar. Por esa razón suele mirar con mucho recelo cuando alguien saca un libro y le dice, te voy a leer una historia…
jueves, febrero 18

Escribo estas líneas a causa de Martha P. Rengifo que hace mucho me las viene pidiendo. Durante algún tiempo las consideré innecesarias mas después de mi reciente experiencia con docentes del Cauca en MML (Mil Maneras de Leer) y mi actual labor con alumnos las he llegado a creer relevantes.

Denominamos Lectura en Voz Alta, en este caso, a la actividad de mediación de lectura en la que se comparte un texto con una sola persona o grupo con el fin de motivar un acercamiento a posteriores prácticas lectoras autónomas. Dentro del campo que nos atañe se ha llegado a considerar esta actividad como la más sencilla y la que mayores alcances tiene dado el componente afectivo que la atraviesa.

Vamos por partes:

Ley Zeroth (recordando a Asimov); Todo acto de promoción de lectura es necesaria, indispensablemente, un acto de afecto.

Afecto en dos sentidos. Un afecto hacia el público con quien se comparte la lectura. Hablamos de respeto, de deseos, de acompañamiento, de interés. Afecto por la lectura, si no se disfruta la actividad, si se convierte en un proceso mecánico, esto se transmite al público –sea una sola persona, sea un grupo – y el mensaje que llega es que se trata de una actividad aburrida con las obvias consecuencias que se generarían.

La lectura en voz alta busca apasionar al no lector, o al lector en proceso, motivarlo a realizar sus propias búsquedas de temas, autores y editoriales por su propia cuenta, pretende que alguien alejado del mundo de las letras se atreva a explorar nuevas sensaciones y nuevos mundos.

Primera Ley: antes de compartir una lectura ha de conocerse lo que se va a leer.

La lectura al igual que el café (el mate dirán los argentinos) tiene matices y texturas que sólo se aprehenden, y por ende se transmiten, a través de una exploración previa. Sólo así se puede dar verdadera vida al texto que se va a compartir.

Conocer un texto de antemano se traduce en conocer sus ritmos internos, sus puntos de giro, los pasajes oscuros que a veces necesitan una ampliación, los puntos de suspensión para dialogar con el otro, el instante de suspenso que se alaaaaaaaaaaarga para crear un efecto dramático o, al contrario, aquellos momentos en que se acelera debido a las acciones descritas.

Se debe conocer el texto para que su entrega al público sea completamente efectiva y los resultados sean los óptimos.

El mediador –padre, docente, promotor de lectura- a través de la lectura en voz alta se convierte en un modelo lector. Es decir que esas personas a quienes se hace lectura en voz alta reproducen, en los primeros estadios de su ingreso al mundo lector, los comportamientos de aquel que les ha leído. Así que elementos como la fluidez, la dicción, pasión serán posteriormente imitados.

Niña Bonita

Author: Diego Fernando Marín
miércoles, febrero 17
Autora: Ana María Machado.


Ilustraciones de Rosana Faría

Ediciones Ekaré

Libro Ilustrado

Recomendada para: Los Pequeños



Ana María Machado es una de las escritoras más reconocidas en el campo de la literatura infantil y juvenil con títulos como “Punto a Punto”, “Todo al mismo tiempo ahora”, “Historia medio al revés” y, por supuesto, “Niña bonita”, entre otros muchos títulos.

La obra de machado refleja un constante desparpajo y sencillez en donde el humor y las referencias sociales son permanentes. Mientras en “Punto a Punto” nos involucramos en el tema de la reivindicación de lo femenino (en una literatura en donde el protagonismo suele detentarlo el hombre en tanto la mujer se ve relegada a un segundo plano en la mayoría de los casos), en “Niña bonita” asistimos a la reivindicación de la belleza de la mujer negra. Al menos en los libros infantiles.

Quienes hayan visto la última película de Disney, “La Princesa y el sapo” se encontrarán por vez primera con un relato infantil producido por uno de los grandes estudios cuya protagonista es una joven negra. Sin embargo la protagonista de Disney no tiene –más allá del color y, quizás, su tenacidad¬– ninguna de las características de su raza.

La forma en que juega el texto de niña bonita es presentando a una niña cuyas características físicas, ser negra, son tan deseables para un conejo blanco que hace cualquier cosa que se le dice con tal de volverse negro. Así, la característica racial deja de ser una anécdota y se convierte en un elemento crucial.

Quizás en Brasil, país de donde es originaría Ana María Machado, la anécdota central de la historia no sea tan relevante debido a la mayoría de la población negra y el orgullo que muestran de su cultura. En otros países de Latinoamérica, empero, las circunstancias pueden llegar a ser bien diferentes.

Como promotor de lectura he trabajado con este relato en diferentes tipos de comunidad y no deja de ser curioso que quienes más se resisten a aceptar la belleza de la “Niña Bonita” sean los mismos niños negros. Quizás tenga algo que ver que en un país de marcada mezcla cultural y racial nuestros modelos a seguir siguen siendo voluptuosas mujeres blancas o, a lo sumo, ligeramente bronceadas.

Tecnología y lectura

Author: Diego Fernando Marín
martes, febrero 16
Estamos rezagados 20 ó 30 años respecto al conocimiento de los niños y jóvenes de hoy en día. Ese retraso no se traduce tan sólo en nuestra ignorancia en el manejo de ciertos programas, nuestro desinterés en juegos como “Halo” o nuestra asociabilidad en las redes sociales sino en un desconocimiento craso de las repercusiones que esas redes “virtuales” están teniendo en nuestra vida “real”. No sólo se trata de que las celebridades estén más cerca de nosotros o que se pase más tiempo frente a un computador que ante un balón de fútbol. No.

Recientemente dos grupos de muchachos, de colegios rivales, se enfrentaron violentamente en mitad de una calle a partir de una cita que se había “cazado” a través de una red social; los casos de cyber-bullying estás aumentando drásticamente y, según estudios e informes, la forma de lectura está variando en tanto leemos menos y nuestra atención se torna más dispersa. Los mismos problemas de adicción al computador se están convirtiendo en una nueva suerte de pandemia (quien subestime esto que se detenga ante el fenómeno de los hikokimori orientales).

Estar atrasado tecnológicamente no se traduce hoy en día en cerrarse ante algunos círculos sociales (el que no sabe conducir o no tiene auto tiene varias limitaciones a la hora de salir de la ciudad) sino en ignorar muchas de las dinámicas sociales que están teniendo lugar hoy en día y que constantemente están repercutiendo directamente en el aula de clase o en nuestras casas.

La mayoría de los docentes, por ejemplo, no sabe qué hacer con internet cuando la mayor parte de las tareas de “investigación” (léase consulta) se resuelve en dos o tres minutos al consultar Wikipedia. Hoy en día un muchacho medianamente interesado puede descargar a su portátil o teléfono celular (de manera legal o ilegal) el contenido de Darren Shan mientras los padres y docentes todavía están intentando inculcarles que lean a los Grimm o Perrault como si no hubiera más opciones tecnológicas.

El desconocimiento de sistemas se traduce hoy en una nueva forma de analfabetismo que hace unos años era curiosa y que hoy es alarmante, la tecnológica. Mientras los jóvenes de hoy en día tienen blogs, twitter, my space, facebook, hi5, buzz, flickr, y demás, muchos adultos aún utilizan el computador como una máquina de escribir.

Hace falta tiempo, sí, pero debemos estar en contacto permanente con las vanguardias tecnológicas, con los nuevos usos que estos avances tienen, para poder hacerles frente a las diversas situaciones que debemos enfrentar continuamente. Me pregunto ahora si hay alguien que haya diseñado un taller de escritura virtual que abarque blogs y nuevas formas de narración como el vook; me preguntó en cuantos planteles educativos se está empleando los webquest como formas de dinamizar e impulsar la investigación.

Reconocer estos fenómenos y estos procesos es parte importante de revalidar el concepto que tenemos de los niños y jóvenes de hoy en día que crecen a una velocidad apabullante, digo revalidar porque son conceptualmente diferentes de lo que fuimos a su edad, más aún de lo que nosotros fuimos de nuestros propios padres. Desconocer esos procesos nos lleva a decisiones tan extremas como pretender que una adolescente lea “la crítica de la razón pura” en lugar de “crepúsculo” alegando que los libros deben aportar conocimiento cuando hace mucho rato se trata de un bien de consumo.
lunes, febrero 15
La lectura en voz alta es la herramienta más recomendada para animadores, padres y docentes interesados en la formación de hábitos lectores en aquellos que se inician en el camino de la lectura. Sin embargo son muchos quienes alegan que los niños y adolescentes, en especial, no logran superar el espacio de la lectura en voz alta. Este comportamiento suele darse por muchas razones pero la más importante de ellas es que no se realiza énfasis en la lectura silenciosa sostenida.

Este tipo de lectura es un espacio necesario para que aquellos que dependen, en un inicio, de alguien que les lea puedan acceder a sus propias historias, intereses y placeres, convirtiéndose así en lectores autónomos. Leer en silencio, en fracciones de tiempo que van aumentado paulatinamente, es un espacio de exploración que debe inculcarse desde las primeras etapas de encuentro con el libro, en las visitas a las bibliotecas, librerías y aún en los momentos en que la práctica de la lectura se ha convertido en un ritual antes de ir a la cama.

Es importante, sin embargo, que el tránsito de la lectura dependiente de animación a la lectura autónoma no sea visto como un castigo sino como un logro que se está alcanzando, como cuando el niño aprende a atarse los cordones de los zapatos o los adolescentes aprenden a manejar un auto, conquistándose así un peldaño más alto en el placer de la lectura.

P.D. La fotografía es cortesía de James Mosquera.