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Sobre los Cuentos de Hadas.

Author: Diego Fernando Marín
miércoles, abril 22

Las siguientes palabras son una respuesta a la columna “Revolturas”  de Gloria H. acerca de los cuentos de hadas. Para una mejor contextualización pueden ver el texto original en: http://elpais.com.co/paisonline/ediciones_anteriores/ediciones.php?p=/historico/abr192009/PRI

Los cuentos de hadas que conocemos hoy en día son remanente de largas tradiciones mitológicas alrededor del mundo. Están cargados de arquetipos y, en muchos casos, deben ser comprendidos es función de su contexto espacio-temporalmente original, es decir  en los siglos XVI y XVII cuando fueron trascritos, aunque su tradición se remonte, en muchísimos casos, a la Época Antigua.  

Hablar de la edad media, del feudalismo y la burguesía dan connotaciones precisas a los roles desempeñados por los protagonistas. Empecemos diciendo que lo que conocemos hoy a través de múltiples versiones de textos como “Caperucita Roja”, “Hansel y Gretel”, “Juan sin Miedo”, “Cenicienta” y  Blancanieves”, entre otros tantos textos, no son más que versiones  endulzadas, desprovistas de una gran carga de terror, dolor y amargura. Los detalles de los textos originales eran en exceso grotesco y su publicación (original de los Hermanos Grimm) no fue pensada para niños. La recopilación hecha por ellos, en pueblos, aldeas y entre la gente del común en Alemania fue considerada un trabajo erudito y como tal fue presentado. 

Su versión escrita no era para niños, su versión oral (a menudo más escabrosa) no distinguía edades.

Para los vasallos y campesinos de la época ponerse en el papel de “Cenicienta”, implicaba tener la esperanza de escapar, por medio de la magia y/o del azar, de una vida miserable y paupérrima llena de aflicción.

El poder de los arquetipos que se hallan en estos cuentos ha sido tan grande que aún presentan gran actualidad y los niños de hoy lo disfrutan tanto como los niños de ayer. Son lugares donde se pueden enfrentar al miedo y descubrir que hay un atisbo de esperanza después del monstruo, del sufrimiento y de la oscuridad.

Pretender reducir su mensaje a condiciones sexistas y socioeconómicas es como querer ver atisbos de magia negra en el mito de Icaro o de Ulises, es mirar sólo una faceta de la cuestión desconociendo su enorme valor simbólico que habla sobre la realización y la lucha y la búsqueda.

John Ronald Reuel Tolkien en su celebre “Ensayo sobre los Cuentos de Hadas” define estos como la incursión a los terrenos de Fantasía. Es decir, relatos que suceden en una tierra donde las leyes y reglas tradicionales no son aplicables y en donde la entrada de los seres humanos a esta tierra podía tener efectos impredecibles. Por eso Cenicienta, desaliñada y pobre puede llegar a ser casarse con el Príncipe Azul. Y aquí hay que tener cuidado. Es un Príncipe, no un rey, es decir no es un adulto. Es un heredero que aún debe conquistar muchas cosas para convertirse en rey.

Una actualización de esa rama de los cuentos de hadas que podemos denominar “de principes y princesas” se puede encontrar en “El Aprendizaje Amoroso”, una bella publicación del Fondo de Cultura Económica”, en dónde se muestra que para poder llegar a ese Y vivieron felices para siempre los príncipes y princesas tienen que crecer.

No hay una connotación sexista desvinculada de la época, mediada con inteligencia y con afecto. Pretender condenar los cuentos de hadas es idéntico a desconocer la rica herencia del paganismo que pervivía en la edad media (Un hada es reconocida en muchas tradiciones como un espíritu poderoso, es decir una deidad pagana disminuida). 

Quedan muchas cosas en el aire pos supuesto y, mutatis mutandis, volveremos a ellas en su momento.

 

P.D. Hay hermosas puestas a punto sobre los cuentos de hadas tradicionales. Una de ellas es la canción “Caperucita Roja” de Ismael serrano (ver la barra de video) en donde se habla sin tapujos de la condición sexual de la protagonista, la otra es Nieve, Manzanas y Cristal Azogado de Neil Gaiman que pueden ver en: http://www.casadelalectura.org/para-leer/4/413-blancanieves.html?tmpl=component&print=1&page=