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viernes, mayo 29

Recientemente los diarios recogieron un hecho asombroso ante el cual algunos apenas estamos reaccionando. Google Books ha venido escaneando a diestra y siniestra cualquier tipo de material impreso existente. Ya no se limita a contenidos descatalogados sino que asume que cualquier cosa impresa es digna de ser escaneada y publicada completamente en la web con compensaciones ridículas a los autores.
En principio aquellos que leemos en formato electrónico no tendríamos ninguna queja para ello. Sin embargo no deja de ser ridículo (las ventajas del mundo capitalista) que mientras Argentina cierra dos webs por difusión digital de material con derechos de autor aún vigentes y condena a la cárcel a su autor (las webs en particular difundían la obra de dos filósofos de cuyos nombres no me acuerdo –se ve que la filosofía no es mi fuerte) no parece importar a nadie que este gigante electrónico esté haciendo lo que quiere, violando los derechos de autor y aplazando un juicio que revolucionaría de una u otra forma el mercado del libro tal y como lo conocemos. La pregunta surge claro, ¿Por qué Google puede y un autor Argentino que no tenía interés económico no puede?
Cada vez más son los sitios que se dedican al intercambio de libros digitales de manera desinteresada los que son atacados con virus o son cerrados por violar derechos de autor, en tanto Goole Books sigue en su tarea “democratizadora” con impunidad. Dejo abierta la pregunta.
Por supuesto los autores se quejan y reclaman al igual que las editoriales que dejan de percibir sus monstruosas ganancias. El fenómeno de Google Books, a pesar de todo, urge a cuestionarnos acerca de las posibilidades de los productores de cultura en el mundo digital. Se ha abierto todo un campo de investigación (hoy parece que a nadie le importa la investigación) en materias de mercadeo, distribución y producción cultural que debe ser repensado y reconstruido de alguna forma. Una vez más la cultura (música, literatura, cinematografía) se queda atrasada en cuanto a los desarrollos tecnológicos y lo hace de manera pobre y triste. Mientras Mario Vargas Llosa se queja de la pobreza de los libros creados para la pantalla (como si el formato fuera más importante que el contenido) Stephen King cierra tratos con Amazon para distribuir un libro escrito de manera para el Kindle. Mientras Google Books tiene un ejército de escaneadores, los narradores se quejan en lugar de buscar nuevas formas narrativas (aprovechando los elementos multimedia e interactivos) que sin perjuicio del arte los coloque en posición de negociar y de realizar exigencias.
Así vamos, esperemos a ver lo que sucede. A aquellos que no estamos aún siendo directamente perjudicados parece que lo que nos gusta es esperar el resultado de los eventos que nos avasallan…

Bibliotecas II (Bibliotecas Públicas III)

Author: Diego Fernando Marín
Idealmente las bibliotecas públicas deben estar al servicio y disposición de cualquier tipo de usuarios. Sin embargo con la Biblioteca Departamental y otras bibliotecas públicas tiene lugar una sencilla paradoja. En su búsqueda de diferenciarse de las bibliotecas escolares y atraer otro tipo de usuarios buscan (casi con desesperación me atrevería a decir) desestimular la afluencia de los estudiantes de primaria y bachillerato a sus instalaciones. No afirmo con esto que no se ofrezca un buen servicio ni una buena atención a estos usuarios (¿cómo podría haberlo si más del 70% de sus visitantes son escolares?) sino que su material no es apto para las “investigaciones” que las entidades educativas envían a realizar a sus estudiantes. Aquí nos encontramos con una doble falencia, la biblioteca pública no está interesada en cubrir una demanda que cada día es más acusada dentro de un sector de la población y, por otro lado, lo que la educación colombiana denomina “investigación” se asemeja más a una caza del tesoro de definiciones y conceptos enciclopédicos que no los preparan para la educación superior ni para las exigencias de un mundo mediático superficial, tendencioso y en apariencia más interesado en confundir que en profundizar.
Un ejemplo de esta falencia investigativa y académica se puede encontrar en la definición que de los mitos se da en las instituciones educativas (verbigracias, una narración fantástica que da cuenta de los orígenes del mundo) y que se circunscribe principalmente al estudio de los mitos griegos y, sí acaso, las mismas historias de los Chibchas (Bachúe) y los Ticunas (el origen de los hombres) que se contaban hace cincuenta años. Como si las investigaciones sobre folklore colombiano y latinoamericano se hubiesen detenido en el tiempo.
A nivel mundial también encontramos un atraso considerable en los servicios virtuales ofrecidos por las bibliotecas. Las páginas web suelen destacarse por su pobreza tanto en servicios como en contenidos interactivos que en muchos casos se hallan fuera de foco (un ejemplo de estos e puede observar en los contenidos “infantiles” de la Biblioteca Luis Ángel Arango que aunque pretender ser innovadores alejan al usuario potencia con un tipo de letra ridículo e incomodo). La biblioteca del centro Cultural Comfandi no existe y bajo la referencia de Biblioteca en la página del Centro Cultural, lo único que se halla son los precios y contactos para el alquilar de las diferentes salas para eventos.
Colombia, sin embargo, no es la única que tiene fallas en este aspecto. El espacio virtual de la Biblioteca de Alejandría (al menos en lo que para niños se refiere) es tan sólo una colección de vínculos a páginas que en muchos casos son comerciales (Marvel Comics, por ejemplo) sin tener un contenido del que se pueda disfrutar. Lo curioso de esto es que otro tipo de páginas relacionadas con la lectura (la revista virtual imaginaria, blogs -este entre otros tantos-, grupos de intercambio de libros) marcan desde hace unos años una tendencia de la que al parecer las bibliotecas públicas (Sí, la del Congreso de Estados Unidos también) parecen ignorar por completo.

Bibliotecas II (Bibliotecas públicas II)

Author: Diego Fernando Marín
miércoles, mayo 20

Como entidad pública la Biblioteca Departamental “Jorge Garcés Borrero” (futura Manzana del Saber) constituye uno de los centros de conocimiento más grandes de la ciudad y del departamento. A medida que pasa el tiempo sus funciones se han ido ampliando y consolidando alrededor de las exigencias de un público ávido de lectura, información, conocimientos y cultura.
Como centro de lectura pone a disposición de sus usuarios tanto material textual alfabético (libros, revistas, periódicos, comics, etc) como material textual multimedial (enciclopedias, audiolibros) e incluso material audiovisual (películas, videos). Así mismo dispone de talleres, conversatorios, lanzamientos de libros y actividades culturales gratuitas para sus usuarios (esta es una de las diferencias grandes con una biblioteca de acceso público con fondos privados –verbigracia, aquellas que pertenecen a empresas, cajas de compensación, etc- sus servicios deben ser gratuitos). Como centro cultural (las grandes bibliotecas públicas del mundo derivan cada vez más hacia este rumbo) se convierte en museo natural, de arte moderno, en sala interactiva y en espacio de encuentro para deportes como el ajedrez y diversos juegos del mundo.
Como centro departamental está obligada a dirigir e integrar en sus labores la capacitación, organización y coordinación de las bibliotecas públicas municipales que se hallan en el departamento. La política de promoción de lectura del Valle del Cauca es hoy en día una de las más reconocidas del país (sin embargo por cuenta del Ministerio de Cultura sus proyectos y actividades normales han ido desmejorando al no conseguir los recursos necesarios y prometidos tanto para su expansión como sede como para su funcionamiento adecuado como centro neural de la región. Situación que empeorara a partir del próximo año cuando el gobierno Uribe ponga en vigencia el recorte del 50% en materia cultural en todo el país –ya se sabe, la cultura no da votos, la guerra sí-.).
Como entidad pública la Biblioteca Departamental tiene abierta sus puertas para cualquier persona que desee ingresar a sus salas para acceder a cualquiera de sus servicios y/o colecciones.
Uno de los casos más curiosos y difíciles de manejar fue el ingreso de un grupo de personas de la calle (una experiencia similar la han tenido en la biblioteca de Comfandi pero exclusivamente con niños) buscando acceder a los beneficios de la biblioteca. Fue un largo y duro proceso en donde la administración fue en realidad probada. Por un lado había que reacondicionar comportamientos de estos nuevos usuarios (hubo agresiones entre ellos y a otras personas) y por otro lado se tuvo que trabajar en la tolerancia de los usuarios acostumbrados quienes lo único que querían era que los habitantes de la calle no ingresaran. Lo último que supe de la situación era que se seguía trabajando con ahínco en que la integración tuviera lugar de la mejor manera. Este hecho refleja en gran parte el espíritu publico de la biblioteca como un espacio que está abierto a todos y cada uno de sus ciudadanos aunque a menudo sus propias instalaciones marginen a un amplio grupo de usuarios. De eso hablaremos en una próxima ocasión.

Bibliotecas I (biblioteca pública)

Author: Diego Fernando Marín
martes, mayo 19

A menudo cuando se habla de biblioteca parece que se hiciera referencia a una sola idea abstracta que abarcara sin distingo cualquier colección heteróclita de libros. Sin embargo las bibliotecas tienen clasificaciones según sus objetivos y el público al que se dirige.

La biblioteca más popular es, por obvias razones, la biblioteca pública. Este tipo de biblioteca conlleva en si una paradoja interesante, al menos en nuestro país. Se halla dirigida a todo el público, ese es su espíritu por supuesto, pero busca que quienes menos la visiten sean los estudiantes que investigan para realizar sus tareas. Esto se hace porque se pretende que ese material estudiantil exista tan sólo en las bibliotecas escolares (de las cuales hablaremos más adelante).

Las colecciones de las bibliotecas públicas es la más diversa y universal porque tiene que satisfacer las necesidades de un público proteico que busca desde libros sobre cienciología, elaboración de botones, características de carros de carreras, literatura universal, regional, historia y cualquier materia imaginable que se pueda encontrar en el catálogo Dewey.

Debe por lo tanto responder a la demanda y sugerencias de sus usuarios sin hacer censura en cuanto a su contenido (este tema de la censura en las bibliotecas es uno de los más delicados y en algún momento posterior haremos eco de él) y/o temática.

En Cali, tenemos por lo menos dos grandes bibliotecas públicas (también diferentes a las comunitarias y populares, de las que hablaremos en su momento). Una es de fondo privado, aunque abierta al público en general, y reconocida por sus diversas actividades culturales. Hablo de la Biblioteca del centro cultural Comfandi. En razón de sus fondos privados sin embargo esta biblioteca no conlleva en su espíritu la democracia participativa sino que se atiene estrictamente a la naturaleza y exigencia de la Caja de Compensación a la que pertenece. Aunque aparentemente esto no afecta la calidad de los servicios que ofrece ni su disposición al público sí le da la libertad de ejercer un control más rígido sobre el público que recibe y sobre el material que ofrece (es un control ideal en este caso pues hasta donde sé esta biblioteca en particular jamás lo ha ejercido).

La segunda es la Biblioteca Departamental sobre la que nos referiremos largo y tendido en una próxima ocasión. 

Ferias del libro.

Author: Diego Fernando Marín
viernes, mayo 15

Uno de los elementos más valiosos que pueden existir en las actividades de porción de lecturas son las ferias del libro, y con esto no me refiero a aquellas actividades anuales y gigantescas que se celebran en las ciudades.

Una comunidad, un colegio, un condominio pueden hacer una feria del libro acompañada de actividades de interés general.

El objetivo de las ferias del libro es sensibilizar sobre la lectura y acercar los libros a la cotidianidad. Además esta actividad permite el encuentro con muchos títulos que muchas veces no nos detenemos a ver porque no se hallan en la vitrina de una librería o se hallan en esa sección a la que normalmente no entramos. Además brinda la oportunidad de encontrar junto a la lectura actividades como la música, el juego y la gastronomía, que por lo general se hallan en espacios diferentes.

Aunque se hable de feria del libro sin embargo no se está excluyendo otro tipo de lecturas. Hay cabida para las revistas, la narración oral, los juegos de video y las adaptaciones a series de libros. Lo importante sin embargo es unir la comunidad en torno a historias antiguas y proponerle la construcción de otras nuevas, es abrir espacio al encuentro de los diferentes actores de una comunidad. En esto tiene  mucha mayor importancia que las Ferias del Libro de las ciudades, porque permite que sean pequeños grupos de gente los que se encuentren y no masas anónimas conformadas por individuos aislados.

Esta es una invitación a que considere la organización de una feria del libro bien sea en su trabajo, en su estudio o en su comunidad. Vera como se reflejan los resultados en su cotidianidad. 

Animalario del Profesor Revillod

Author: Diego Fernando Marín
jueves, mayo 14

Autor: Miguel Murugarren

Ilustrador: Javier Sáez Castán

Editorial: Fondo de Cultura Económica

Recomendado para Primeros Lectores

Libro-Álbum informativo

 

Esta singular mixtura entre libro informativo y de ficción es uno de los productos más atractivos que se puedan encontrar en el mercado.

La idea parte de los fabulosos descubrimientos de un apócrifo Profesor Revillod quien en pleno siglo XX revela a la luz especies tan impresionantes como el Corgagaronte, un Ruidoso pajarraco de pertinaz picadura de remotas florestas. Este ser único es el resultado de la fusión entre corneja, pulga gatuna y rinoceronte.

El volumen, que se denomina a sí mismo como Fabulosos almanaque de la Fauna Mundial, consiste de 16 animales comunes divididos de manera vertical en tres partes lo que permite una combinación de hasta 4096 diferentes tipos de animales. Al final se puede encontrar una serie de actividades sugeridas para ahondar más en las posibilidades del texto.

Tanto padres como promotores de lectura tienen en sus manos un volumen que incita a la creación y l entretenimiento de manera interactiva, con muchas más posibilidades que algunos juegos de video, convirtiéndose así en una muy buena excusa para compartir un libro en grupo. 

Los adultos y la “Literatura infantil” II

Author: Diego Fernando Marín
martes, mayo 12

Uno de los efectos colaterales que tiene el desconocimiento de la literatura infantil en padres y maestros se refleja de inmediato en la industria editorial.

La primera exigencia que tienen los adultos sobre la literatura infantil es que enseñe algo. No importa la calidad del texto ni del autor sino tiene una enseñanza, sino es políticamente correcta el adulto medio no la aprobará. De ahí el éxito de Disney.

Durante mucho tiempo en nuestro país  eso ha conllevado que la industria editorial no tome riesgos (por supuesto no podemos olvidar que se trata de un negocio) y en lugar de editar libros para niños, edita libros para la aprobación de padres y maestros. Existen cientos de miles de libros que están dirigidos a niños y jóvenes esperando superar la censura de los padres e ingresar en las listas de plan lector de los centros educativos.

Sin embargo debemos afirmar en beneficio de los adultos que lo único que los hace exigir libros que enseñen algo para sus hijos, o los mismos títulos que leyeron cuando ellos eran niños, es el desconocimiento. Una vez que a un padre y/o docente se le suministra gradualmente dosis de buena literatura infantil, de libros arriesgados con propuestas visuales y textuales arriesgadas, pueden llegar a buscar otras cosas para los pequeños (y hacemos énfasis en los adultos porque aunque no lo queramos los niños no tienen la autonomía suficiente para comprar sus propios libros). 

En resumen se necesita educar (desde las instancias de educación superior) y sensibilizar constantemente a los adultos en literatura infantil para que dejen de considerar que la condición sine quanon de la educación es trabajar con textos como las fábulas de Ésopo o los cuentos de los Hermanos Grimm. 

Los adultos y la “literatura infantil” I

Author: Diego Fernando Marín
lunes, mayo 11

La discusión es vieja: ¿existe una literatura infantil y una literatura para adultos y una literatura para jóvenes?
La cuestión parece baladí, sin embargo cuando el adulto promedio considera que la “literatura infantil” es poco más o menos que melaza predigerida y regurgitada (el quijote para niños, Juan Ramón Jiménez para niños, Quevedo para niños, Poe para niños y así ad adsurdum) o simple y llanamente una especie de subliteratura que no tiene pasado ni presente ni futuro, entendemos porque no se pone mayor atención al elegir libros y/o textos para niños.
Aunque se esperaría que esto sucediese sólo con los padres la cuestión empieza a ser más preocupante cuando los mismos educadores confiesan no tener mayor interés en los libros infantiles y conocen tan sólo las obras de Perrault o cuando más a Roald Dahl. Aunque no se puede negar el valor de los cuentos de hadas tradicionales dentro de la formación infantil es también cierto que el mundo de hoy se está moviendo con valores y medios diferentes que exigen las formas de narración contemporáneas. Urge acercar no sólo a los niños a la literatura infantil sino también a los adultos para que tengan elementos de elección más fuertes que aquellos basados en los conocido (“es que yo crecí con estos libros”) y lo primero que cayó en el carrito del supermercado.
La primera publicación de los cuentos de los hermanos Grimm no se dirigió a los niños sino que se presentó como un documento de investigación sobre el folklore alemán. Incluso presentaba numerosas notas a pie de página dónde se hacían sesudos análisis o anotaciones sobre las diversas versiones y/o fuentes. Fue después, por la demanda del público, que los cuentos de los hermanos Grimm vieron la luz de forma similar a la que conocemos hoy (nada que ver con las versiones políticamente correctas de Disney).

Nuevo Taller: Webquest y Cacería

Author: Diego Fernando Marín
jueves, mayo 7

Este taller nos introduce en el fascinante mundo de la tecnología. Las cacerías y las webquest son estrategias pedagógicas que nos permiten aprovechar los recursos que brinda la red de manera constructiva y enriquecedora. A través de estas dos herramientas niñ@s y jóvenes podrán adquirir conocimientos significativos y desarrollar mayores capacidades críticas frente a la gran cantidad de información que circula en la web. Este taller también está dirigido a docentes y agentes culturales para que puedan emplear estas propuestas en la elaboración de sus proyectos y tareas.

Informes en: diegofernandorama@gmail.com

Alejandro y el libro.

Author: Diego Fernando Marín
miércoles, mayo 6

El 24 de marzo realicé una entrada a este blog sobre la relación de Alejandro, un niño de 20 meses, y los libros en computador. En su momento los resultados no pudieron ser más desalentadores para los libros electrónicos. Sin embargo hace unos pocos días y por los mismos motivos (saqueo de Alejandro a mi maleta, cansados de leer lo mismo de siempre) emprendimos con Alejando una exploración de mi biblioteca electrónica.

En realidad me hallaba preparado para un nuevo fracaso cuando me sorprendió que Alejandro no protestara ni pidiera otro libro. Se quedó en silencio y aunque no pidió otro de inmediato si acepto la lectura de un libro adicional y cuando descubrió el icono que identificaba a Trucas, lo exigió de inmediato. En total leímos seis libros hasta que decidió que era suficiente y se fue a pedir algo de comer a su mamá.

A pesar de parecer un éxito no pude dejar de observar algunas actitudes comportamentales que no me dejaron del todo satisfecho. En este momento Alejandro no suele dejar terminar de leer un libro porque quiere cogerlo él mismo y “leerlo”, repitiendo en voz alta lo que uno ha acabado de leer; a menudo sin embargo lo que parece querer es explorar el libro por sí mismo, incluso se lo acerca a la nariz en algunos momentos y lo huele o lo lanza hasta que se cansa al suelo. Con los libros electrónicos toda esta interacción se rompe. Alejandro ni siquiera intentó coger el computador. Sólo se quedó sentado sobre el sofá a mi lado  viendo lo que pasaba, toda la riqueza de la interacción se ha perdido en apariencia.

Por supuesto nada de esto es un juicio definitivo. Alejandro se ha enfrentado pocas veces a los medios electrónicos y aún hoy se concentra por periodos cortos de tiempo en el televisor y aunque protesta cuando le cambian el canal no se ha apropiado del control. Lo mismo puede estar sucediendo con el computador, puede estar en una toma de confianza por supuesto. Lo único que espero es que no decida lanzarlo al suelo en el menor descuido.

 P.D. En el video se puede observar a Alejandro leyendo su libro favorito: "Siete Millones de Escarabajos" de Comotto. 

 

video

Cuando el Hombre es su Palabra

Author: Diego Fernando Marín
martes, mayo 5

Autor: Nicolás Buenaventura Vidal.

Editado por Grupo Editorial Norma.

Recomendado para: Jóvenes lectores.

Libro de cuentos.

 

Nicolás Buenaventura Vidal es un maestro de la palabra y de la narración oral (tan diferentes ésta última de lo que popularmente se conoce como cuentería). La adaptación de sus cuentos es pausada, medida, metódica y hermosa.

“Cuando el Hombre es su Palabra” es la recopilación de dos de sus espectáculos: “Los Cuentos del Espíritu para pensar y para amar mejor” y “La Guerra de los Cuervos y los Búhos”. Para quienes hayan visto alguna de las presentaciones de Nicolás Buenaventura estarán de acuerdo con  que es un derroche de encanto y profesionalismo. El libro, sin embargo demuestra que la profundidad de una buena historia desborda por completo el formato en el que se presenta. Ante las páginas que reúnen estos cuentos encadenados unos a otros sentimos en ocasiones el vértigo mismo de las viejas tradiciones que les dieron origen (el autor señala el origen de sus historias: Pañcatantra, Contes du vampire y el Calila y Dimna entre otras fuentes), casi como si las oyéramos contar. Éste último es uno de los mayores aciertos del libro, sin caer en las argucias del texto escrito pero sin los modismos de la oralidad cada cuento nos devuelve de inmediato (a la manera en que menciona Eliade que hacen los mitos) a un tiempo indeterminado en que las cosas sucedieron y siguen sucediendo. Es además un despliegue inmenso de sabiduría que exige al lector, sin perder en ningún momento su sencillez, leer de manera distinta. No apegándose al valor literal sino al trasfondo de sabiduría que emanan las historias.

El promotor de lectura tiene a su disposición con este volumen un recurso inmejorable para acercarse a los adolescentes y adultos por igual. El docente tiene una excelente disculpa para adentrarse  en los terrenos de lo filosófico, los valores y lo espiritual. El padre de familia tendrá instantes preciosos para compartir con sus hijos en un libro que puede convertir en juego.

El libro tiene un problema sin embargo. Hasta donde sé se encuentra descatalogado, razón por la cual quien quiera tenerlo en su biblioteca ha de visitar algunas librerías de viejo con paciencia y astucia hasta que finalmente pueda hallarlo. A mi modo de ver una excelente excusa para visitar esas viejas librerías que tienen tesoros incalculables que no han sido valorados lo suficiente y un valor, por lo tanto, añadido al libro. 

Lectura vs. Práctica Letrada.

Author: Diego Fernando Marín
lunes, mayo 4

Liliana Moreno es la directora de la Fundación Letra Viva de Bogotá, es quien se ha puesto en la tarea de realizar un encuentro anua de promotores de lectura y a través de una red social (ver vínculo en el menú a mano derecha) ha querido lograr que los promotores de lectura de las diferentes partes del país se conozcan e intercambien sus opiniones. Fue a Liliana a quien le escuche una curiosa reflexión, que sin embargo no tiene nada de curiosa y es estrictamente válida. Decía Liliana, Será que en Colombia, al igual que en otros países (pongamos España) lo que importa es el número de libros leídos al año en lugar de las practicas letradas, que son con mucho más importantes cuando se habla de creación de sentido. Me disculpo con Liliana si no fue eso exactamente lo que dijo, pero es, verbigracia, más o menos lo que recuerdo.

Durante los últimos seis años Colombia ha tenido avances interesantes en materia de uso de libros por persona. Se dice que ya llegamos a los dos libros por años por habitante (al menos se lee dos veces al años) en la población adulta, en tanto los niños (población hasta los once años de edad) están leyendo al menos un libro a la semana. Según la Cámara Colombiana del Libro y las entidades estatales esto asegura que la lectura está en franca mejoría en comparación con otros tiempos. Significa que se consumirán más libros en Colombia y que el mercado editorial sufrirá una gran mejora en sus ingresos. Pero la gente no sólo lee y escribe libros.

Creo que el concepto de práctica letrada se le debe a Daniel Cassany (puedo equivocarme por supuesto) y se refiere a todas aquellas prácticas relacionadas con la lectura y la escritura, lectura y escritura, debe entenderse, llenas de sentido. Este enfoque parte desde el paradigma socio cultural y propone un sentido de la lectura y la escritura que va más allá del consumo editorial. Según este concepto, leer correos electrónicos es algo tan válido como leer una novela siempre y cuando esto tenga un sentido. Es tan válido el grafitti como el cuento de Edgard Allan Poe. Por supuesto, visto así, de manera tan ligera en el momento podría llevar al rechazo, así que sugiero al amable lector interesado en el tema que no me crea y que lea directamente a Cassany.

Lo interesante de este concepto es que valida las prácticas de la gente común ante el lector de Shakespeare.

A finales de la semana pasada me encontré con un hecho interesante (que junto con las palabras de Liliana dispararon esta reflexión) y es que al estar junto a un grupo de docentes en formación les pregunté sobre sus hábitos de lectura y hallé, lo que parecía lógico que tan sólo dos o tres leían un libro al menos cada dos meses. Sin embargo al indagar más, se trataba de estudiantes universitarios que al menos copias deben leer, también hallé que para ellos libros era sólo aquel material textual con tapas y lomo, que superaba un número simbólico de páginas y que no fuera infantil. De hecho después de media hora de discusión una docente sacó entre avergonzada y divertida “Choco encuentra una mamá” de Keiko Kasza. Esta docente consume un promedio de un libro infantil semanal que comparte con sus alumnos. Sin embargo no tienen esto en cuenta como lectura porque se trata de literatura infantil. Así mismo hay quienes leen a Paulo Coehlo u Og Mandino y no lo cuentan como lectura porque nos hemos encargado de arrebatarles el valor social que pueda tener la lectura de esos libros.

Personalmente puedo decir que mis hábitos lectores superan con mucho los 84-90 libros por año. Por supuesto no tengo en cuenta sólo los libros de literatura “adulta” que leo sino también los libros técnicos y la literatura “infantil” que consumo. Sería más si hubiese alguna forma de incluir los blogs que sigo, las decenas de correos electrónicos que me llegan semanalmente (incluidas listas de intercambio de libros digitales), las revistas que leo (recordemos que Vanidades hacía gala de llevar a sus lectores una novela de Corín Tellado por entregas), las historietas, electrónicas o impresas, que  devoró con fruición en cuento me cabe la oportunidad.

En el campo de la promoción de lectura esto implica dar un salto conceptual desde un  psicolingüístico a uno sociocultural, con todo lo que ello implica. Significa compartir no sólo libros sino otros materiales de lectura tanto impresos como electrónicos como murales (o de otro tipo. Keats ya se había adelantado al concepto cuando escribió su propio epitafio: Aquí yace uno cuyo nombre fue escrito en el agua), entre otros. Significa que escribir no sólo se refiere al papel sino también a la participación en comunidades virtuales bien sea en Internet o con mensajes de texto entre otras posibilidades.

Lo que importa no es un número de páginas recorridos sino la capacidad que se tenga para adentrarse en verdad en un texto sin importar su formato.